viernes, 10 de julio de 2009

Pesimismo


Pocos acontecimientos duelen tanto como el sentirse traicionado por quienes creíamos amigos o camaradas. Sólo superan esa sensación amarga la pérdida de un ser querido o el amoroso abandono. Dejando esos duros trances, las traiciones profesionales, laborales o sociales, pueden destrozar los corazones sensibles. Se pierde la confianza de tal modo que uno llega a rechazar toda creencia, de lo agrio que se revela el sabor del deshonor o de la afrenta. De los continuos desengaños, del general desencanto, nace un pesimismo que impide creer en nada, confiar en nadie.

Decepcionado, reparo en que el mundo es y será una porquería, y me acuerdo del tango Cambalache. El mundo está plagado de ladinos, malevos, traidores, estafadores, ladrones, irrespetuosos, caraduras y otros individuos de baja ralea. En él, los nobles, honorables, leales, generosos, honrados, educados, trabajadores y otras gentes de buena fe, se sienten desplazados o igualados. ¡Todo es igual, nada es mejor…! De la letra de Enrique Santos Discépolo, extendida desde el siglo XX al XXI, y hecha intemporal, la siguiente estrofa lo resume todo:

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador.
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.

Esta visión tremendista es sólo un estado pasajero: siempre procuro liberar la mente de malos pensamientos y superar toda desilusión; hay motivos para recuperar la sonrisa y el moderado optimismo. Pero no dejo de disfrutar con el inmortal tango...




2 comentarios:

  1. Apreciado colega Dr. Brea:
    Cuánto aliento poético habita en su bitácora. Qué decirle respecto a un tema tan enorme...
    Siempre recuerdo el final de 'Seven', esa película de Fincher con Pitt y Freeman. Éste último cita una frase de Hemingway al terminar el metraje: 'El mundo es maravilloso y vale la pena la pena luchar por él', pero remata acotando: 'Estoy de acuerdo con la segunda parte...'
    Un saludo desde Lima, Perú.

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  2. Pues no le falta al suyo, querido Dr. Lizardo, ese aliento, y además está impregnado de agradable sensualidad y estimulante humor. Un abrazo. (¡Ah, y sigamos luchando!)

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