lunes, 19 de octubre de 2009

En busca de la inspiración


A veces uno tiene la sensación de que la inspiración se hubiese ido para no volver jamás. Es una percepción de vacío, de sequía creativa, que mi admirado Lizardo, psiquiatra y poeta, expresó maravillosamente en su blog Desde el manicomio: “Realmente son estos momentos insondablemente horrendos...”. Al saber de su transitorio estado, recordé que había escrito un mal poema sobre la inspiración perdida, muchos años antes de la época bloguera, y se lo brindé con el cariño que se merece y con el deseo de que su musa retornase cuanto antes. Lo había titulado simplemente Numen

Se esconde Inspiración
la pícara y esquiva damisela.

Escucho su burlona risa fría
intuyo el nebuloso rostro informe en los rincones.
Mas no acude a llamadas
ni se ablanda ante ruegos.
Larga espera... y nada. (No es ella compasiva)

Desde el dolor enconos
exabruptos
maldiciones
contra la musa acrecen... Y la malvada no habla.
Oculta entre tinieblas de desprecio
dolida por agravios –y ofendiendo– duerme.

Desde el amor paciencia
bendiciones
cariñosos susurros
mil cantos a la más bella... Y lo mismo en su silencio.
¿Qué debo hacer para que tuerza el rumbo
complacida –y complaciente– hacia mi puerto?

Se esconde Inspiración
la pícara y esquiva damisela.

1 comentario:

  1. Gracias, mi buen amigo José Manuel, aprecié su gesto en aquel momento y reitero mi gratitud por su cariñosa mención hoy. Ahora la damisela esquiva reposa en mi regazo hasta nuevo aviso.
    Un abrazo desde Lima, Perú.

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