martes, 29 de diciembre de 2009

Ascensión al cielo (En Covadonga)


Llamaban las alturas, las moles pétreas, los lagos ocultos tras la niebla... ¿Cómo no adivinar la natural hermosura, ya atrapada en la retina? A otra llamada tentadora, acudí confiado en la diosa fortuna y aun en contra de la gris evidencia; la hora estaba condicionada. Atrás quedó la cueva; escuché los cencerros de otro tiempo e imaginé los vaqueiros ya pasados. La interminable ascensión de la empinada y tortuosa vereda bajó la moral más altanera; coronada la cumbre, rodó hasta precipitarse en el despeñadero. ¿Y la imaginación? Ascendió al cielo, en Covadonga.

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