miércoles, 9 de diciembre de 2009

Huelga de hambre, política, justicia y medicina

Con la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar, quien tras 23 días de ayuno voluntario se halla en situación delicada, vuelven a suscitarse cuestiones éticas y legales. Mientras multitud de ciudadanos le piden a Haidar que ponga a su arriesgada forma de protesta, de reivindicación de sus derechos y de la causa del pueblo saharaui, se suscita un debate político y jurídico.


El Gobierno español manifiesta que no puede dejar morir a una persona por falta de alimento, en tanto la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) lo acusa de actuación inoperante y vergonzosa. Y las organizaciones de jueces no adoptan una postura común sobre la decisión de proceder a una alimentación forzosa, prueba del vacío jurídico existente; unas piensan que es posible obligar a Haidar a ingerir alimentos y otras apelan al ejercicio de su libre derecho a decidir mientras esté lúcida en plenitud de facultades.

Lo ideal sería que Aminetu Haidar –que se muestra firme en sus convicciones e incluso advierte con acudir a la vía penal si se actúa contra su voluntad– oyese las voces ciudadanas y las de la propia CEAS-Sáhara. Si no fuese posible, la ética a la que apelan algunas voces políticas y jurídicas debiera prevalecer; de manera que la autoridad sanitaria y judicial ha de poner todos los medios para evitar un desenlace fatal, lo que implica necesariamente una alimentación forzosa.

No es la primera vez que estamos ante una situación semejante, aunque tal vez no tan peliaguda, y seguimos sin una regulación jurídica al respecto. No obstante, en esta encrucijada político-jurídico-sanitaria, no es fácil la resolución. Y los médicos, que deben apelar a la ética profesional, se encuentran a merced de las decisiones judiciales.

1 comentario:

  1. Hace no mucho tuvimos algo similar con un tal De Juana Chaos, salvando las distancias. Que yo recuerde se le ingresó en un hospital, alguien incluso dijo que tenía lesiones irreversibles, luego se le mantuvo en vida y ahora anda por ahi como si nada, firmando cartas que incitan a seguir matando y cosas así.
    Hechos que ponen en jaque a un "estado democrático" como el nuestro, que actúa de derecho cuando le interesa, de forma muchas veces arbitraria, y el resto de las veces por afán de conjugar intereses múltiples a modo de encaje de bolillos. Mientras tanto, la (des)opinión pública a lo nuestro, que es la falta de crítica, o buscando dianas equivocadas, o la crítica por la crítica, que, como diría Silvio (Rodríguez) "no es lo mismo pero es igual".
    Un abrazo

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