martes, 29 de septiembre de 2009

Uso y abuso de los servicios sanitarios



No hay cosa tan buena que, desviada de su buen uso, no trastorne su verdadero origen, cayendo en el abuso.William Shakespeare, en "Romeo y Julieta"

En las últimas décadas hemos asistido a un cambio del comportamiento ciudadano en el uso de los servicios sanitarios, una transformación hacia el abuso que entra en el campo de la sociología de la salud, favorecido por factores socioeconómicos y educativos. Hasta el punto de llegar a definirse la figura del “abusuario”, recogida en mi particular léxico sanitario. El que fue enfermo y paciente, que usaba los servicios sanitarios de forma comedida y responsable, convertido en estrujador de aquello que la sanidad pública le brinda, particularmente del primer escalón asistencial y de los servicios de urgencia. Los abusuarios no son la generalidad pero han ido en aumento. Bien es cierto que sigue habiendo trabas y limitaciones para acceder a la atención especializada, pero es tan fácil la accesibilidad a la primaria, y tan poco se valora lo que aparentemente no cuesta, que se expande el menosprecio. Y conocemos bien la común respuesta a los intentos de enmendar conductas inapropiadas: “pido y exijo (tal o cual cosa) porque para eso pago (mis impuestos”, se supone).

Antes el paciente solía aplicar un mínimo de sentido común en su auto cuidado y acudía a consulta por algún motivo médico justificado. El galeno indicaba las exploraciones que consideraba oportunas, el tratamiento a seguir y el reposo que correspondía. Ahora el usuario viene directamente con propuestas/exigencias exploratorias o terapéuticas de esta guisa: “Quiero que me haga un chequeo general… que me pida un análisis de todo… que me haga una resonancia magnética… que me dé esto que cogí en la farmacia… que me pase estas recetas que me recomendó un vecino… que me dé la baja desde el pasado jueves…”. O en el plano de los informes y las certificaciones, semejantes a estas otras: “Quiero que me certifique que hace quince días no estaba en condiciones… que indique que no puedo hacer esfuerzos para que me den un bono bus… que me informe que estoy bien para este trabajo y no para otros menesteres… que me dé un justificante con fecha del día veintidós para que no me descuenten… que diga por escrito que no puedo llevar puesto el cinturón de seguridad para que me quiten esta multa… que me cubra este formulario para la asociación de vecinos de…”.

Al especialista en medicina familiar y comunitaria sólo le falta exponer el menú a la entrada de la consulta y certificarle a alguien que está libre de todo pecado. La cara de tonto que se le queda a este médico del primer nivel, orgulloso de su especialidad, mejor formado que el médico general o de cabecera de toda la vida, preparado para servir a la comunidad, esforzado en mantenerse al día, apto para la investigación, experto epidemiólogo y estadístico, con mil cursos a las espaldas, dominador de diferentes técnicas, ducho en relación médico-paciente, dominador de varios programas informáticos, diciéndose ante el despropósito sanitario en el que está inmerso: ¿Y todo para esto? Porque el escaso tiempo del que dispone para atender a un exorbitante número de usuarios, muchos de ellos sin cita previa (algunos incluso de otros cupos, que "no pueden esperar a su médico"), se le va en explicaciones vanas y papeles estúpidos, no hallando manera de educar a los paisanos ni de enderezar sus conductas.

En un centro de salud portugués (2005)

En los primeros calores del verano, favorecidos por la acumulación de trabajo, dejé un escrito desesperado que el tiempo no se encargará de desmentir. ¡Cuánto más se ofrece, más se abusa! Se confunden los caprichos particulares con las necesidades reales. Cualquiera puede comprobar el despilfarro. No es sólo mi impresión, es un sentir generalizado de los facultativos patrios. Muchas voces sensatas dan la alerta: avisan de que está en peligro la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario e incluso plantean la vía de financiación mediante el copago. Por si fuera poco, los foráneos se aprovechan desde hace mucho de las “bondades” de nuestro sistema, sin reciprocidad de pago; un hecho conocido y evitado por los responsables sanitarios. De ahí que me quede perplejo al saber que a estas alturas se levanta alguna voz política con el propósito de evitar el "turismo sanitario". ¿Se hará caso a esta disonancia? ¿Hallará eco este aviso? ¿O seguirán los ilustres oídos manteniendo su sordera, respecto a este asunto y demás cuestiones organizativas del sistema sanitario?... Dejaré a un lado mi escepticismo y, cándidamente, les daré un último voto de confianza a los gestores.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Actitud renacentista


Aquellos que están preocupados por abarcar los diferentes campos del saber y de las artes, al modo del irrepetible Leonardo –prototipo del humanista del Renacimiento–, adoptan una actitud renacentista. Historia, literatura, lenguas, pintura, arquitectura, música, biología, medicina… despiertan el interés de quienes quieren alimentarse del mundo sin conformarse con el monótono placer de un solo plato. Minerva los contempla sonriente. Probar algo de todo para ampliar el conocimiento, aun sabiendo de la imposibilidad de la omnisciencia, es la aspiración de los que vuelven la mirada a la excelencia de la cultura clásica. Abrazar la filosofía, el arte y la ciencia es el ideal del hombre completo.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Alicia de Larrocha, pérdida de una virtuosa


(Foto de MSN Encarta)

25 de septiembre de 2009

Fallece a los 86 años la gran pianista
Alicia de Larrocha

(1923-2009)


Escuchemos a la pianista interpretando “Evocación”, primera pieza del primer cuaderno de la Suite Iberia, de Isaac Albéniz.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Jussi Björling, tenor lírico


Pocas veces una voz humana me ha llegado tan hondo la primera vez que la escuché como la del tenor sueco Jussi Björling (1911-1960). En su tesitura quizás solamente Alfredo Krauss y Fritz Wunderlich me alcanzaron de modo semejante desde el primer momento. Se dijo que tenía la voz más bella de tenor después del mítico Enrico Caruso, aunque las afirmaciones rotundas en este sentido no se sostengan ante los diferentes tipos de tenores. Lo cierto es que su cálida voz, modelada en los fríos del norte, es hechizante como pocas.

De familia de músicos, Björling se formó en la Real Academia de Música de Estocolmo y debutó en la Ópera Real de esta ciudad a los 18 años, con Manon Lescaut de Puccini. Los posteriores papeles de importancia que incorporó a su repertorio fueron el Don Ottavio de Don Giovanni de Mozart, el conde de Almaviva de El barbero de Sevilla y el Arnoldo de Guillermo Tell, ambas óperas de Rossini. Pronto alcanzó fama en Europa y América, paseándose triunfante por el Metropolitan de Nueva York, donde debutó en 1938 con La Bohème de Puccini, haciendo de Rodolfo. Especializado en el repertorio italiano, fue uno de los principales cantantes del Metropolitan.

La gran María Callas, junto a la cual interpretó Il Trovatore de Verdi en el papel del trovador Manrico, lo consideró como el mejor intérprete con el que había cantado. Realizó registros fonográficos con otras importantes sopranos, entre ellos inolvidables interpretaciones al lado de Victoria de los Ángeles (La bohème, Pagliacci, Madama Butterfly). Belleza vocal y técnica inmaculada se combinaron en un instrumento natural maravilloso, que se apagó prematuramente el 8 de septiembre de 1960, con la muerte del cantante por un ataque al corazón a los 49 años. Había sido víctima del alcoholismo, que le acarreó depresiones y trastornos cardiacos.

Sabemos de la relación entre alcohol y enfermedad cardiovascular, y Jussi Björling sufrió las consecuencias etílicas, probablemente en unión de otros factores de riesgo cardiovascular. Pero nos quedan las grabaciones del llamado “Caruso sueco” para disfrutar de su portentosa voz.
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Escuchemos “Ch'ella mi creda”, de la La Fanciulla del West, y “Nessum Dorma” de Turandot, ambas óperas de Giacomo Puccini, como muestra de su arte.



jueves, 24 de septiembre de 2009

Preservación de la música clásica (4)


A pesar de los logros sociales –que han propiciado el acercamiento de la cultura al ciudadano– y de los teóricos avances educativos, se ha alertado sobre la progresiva pérdida de audiencia, criticándose además la profusión de orquestas sinfónicas sin crecimiento proporcional en la demanda de un público interesado. Hemos pasado en pocos años de una sequía casi absoluta a una abundancia tal que, al decir de los más tremendistas, podría hacer morir de éxito a la gran música. En otra dimensión, podrá afirmarse que vale más estar ahítos que con el panorama desolador de otro tiempo, pero encontrar las salas de conciertos medio vacías –o medio llenas– obliga a replantearse el futuro.

Puede que sean las programaciones, quizás la escasa difusión de los acontecimientos, tal vez los precios de las entradas, acaso otros argumentos que impliquen diferentes intereses o invoquen al mismo Cronos. Estudios foráneos apuntan hacia factores sociológicos, ligados al trajín contemporáneo derivado, en suma, de la competitividad y de la manipulación de las conciencias. Lo cierto es que la oferta supera en mucho a la demanda y de seguir así se haría difícil, o imposible, mantener el actual número de orquestas; las menos sostenibles estarían tristemente abocadas a la desaparición.

Se habla de audiencias envejecidas, de la falta de interés de los más jóvenes. Y volvemos a implicar cuestiones de índice social: el mudar de los tiempos, los nuevos hábitos de consumo, la indolencia extrema, la pérdida de valores que parecían inquebrantables. Esperar que un cambio de moda coloque a la música clásica en situación ventajosa es una frivolidad. Al contrario, pronosticar su desaparición es una necedad; supondría el final mismo de nuestra cultura.

Preservar viva la música culta requiere el esfuerzo de quienes la aman y, desde luego, de los organismos e instituciones implicados. Es de lamentar la que se ha perdido por desidia o por olvido; más todavía la que ni siquiera ha nacido porque, desgraciadamente, nunca ha llegado a estrenarse. ¡Cuántas dificultades encuentran las nuevas composiciones para salir a la luz! Fruto de un inmovilismo inexplicable que conlleva la reiteración de un manido repertorio; preservar la música no significa detener su curso evolutivo, sino todo lo contrario. Y pensar que múltiples bazofias se difunden por doquier, puestos a su servicio los mayores avances tecnológicos…

Habremos de mantener un deseable optimismo que nos dé en afirmar que siempre existirá la gran música, porque siempre habrá intérpretes que le den vida y sensibles receptores del arte supremo. Aunque sólo supongan una loca minoría.
***
Este artículo es la última parte del publicado en Filomúsica (revista de música culta): 

Digamos como conclusión que la preservación ha de venir fundamentalmente por la educación, y que la aproximación y la divulgación inciden decisivamente en ésta, por lo que entroncamos el presente escrito en la etiqueta de educación musical.

Enlace a un estupendo blog de educación musical:

Enlace a un encantador blog sobre inglés y música para niños:

martes, 22 de septiembre de 2009

Aprender a relajarse


Ahora predomina el enfado; el hombre occidental ya no sabe reír. Necesita aprender a distenderse. Y para conseguirlo, qué importante es la respiración, lenta y profunda, por la nariz. Tener conciencia de la respiración es fundamental para lograr la adecuada relajación del cuerpo y del espíritu. Los objetivos a alcanzar son deseables: paz, salud mental, salud física, relación óptima con los seres queridos y con la naturaleza… Destensar la musculatura y liberar la mente, relajarse plenamente, no es fácil; requiere entrenamiento. Pero merecerá la pena esforzarse para alcanzar sus beneficios.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Léxico médico de la atención primaria (9): T-Z

Con esta novena y última entrega finalizamos el recorrido a este particular léxico sanitario. Al término de las entradas doy una relación de las fuentes que me han servido de inspiración. Espero que os haya servido, al menos, de entretenimiento.(Es recomendable leer primero la introducción al Léxico médico de la atención primaria y el preámbulo a la primera entrega)




T


TARJETA DE IDENTIFICACIÓN SANITARIA (TIS). Documento de plástico con banda magnética, incompatible entre comunidades autónomas: sin utilidad fuera de su territorio de origen. Es individual y vino a sustituir a la cartilla sanitaria, en la que tenían cabida todos los beneficiarios del titular. Pero mientras aquella raramente se extraviaba, lo habitual es que ésta se pierda y haya que renovarla de continuo; al ser gratuito... (Relacionada: CARTILLA DE LA SEGURIDAD SOCIAL)

TEMOR. Sentimiento humano que se acrecienta ante el acecho de la enfermedad, propia o de nuestros allegados. El miedo, en mayor o menor grado, exteriorizado o no, nos atrapa a todos, pero si es irracional se convierte en una amenaza por sí mismo; recuérdese el viejo aforismo: mayor es el peligro cuanto mayor es el temor. En la Clasificación Internacional de Atención Primaria (CIAP) vienen recogidos treinta y tantos tipos de miedos, a los que ahora podríamos sumarle el nuevo “miedo a la gripe A”. Otro tipo de miedo es el que experimentan los profesionales de los centros de salud por el fenómeno de la violencia en los centros, expresada en agresiones físicas o intimidaciones verbales por parte de usuarios exaltados. En especial los médicos de familia, han de mantener el tipo y no dejarse atemorizar; deben resistir los envites y convivir con la cara amarga de su quehacer diario. No vayamos a tener que incluir en la CIAP el “miedo al usuario”. (Relacionadas: CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DE ATENCIÓN PRIMARIA, VIOLENCIA)

TEORÍA Y MÉTODO DE LA MEDICINA. Disciplina que incluye la información, la documentación y la terminología médicas. Instruye en la relación con el paciente, en la consideración del individuo como ser humano, en la procura de la calidad de vida del enfermo y en el afrontamiento de la muerte. Instruye en el manejo de la documentación y en el análisis de la literatura científica, proporcionando asimismo las pautas del método científico. Casi nada. (Relacionada: HUMANIDADES MÉDICAS)

TIEMPO, GESTIÓN DEL. Actuaciones para aprovechar bien cada minuto. La consideración del tiempo como un bien escaso en nuestro sistema de salud, ha determinado la realización de estudios y el establecimiento de recomendaciones para su adecuada “gestión”. Pero la imposibilidad de aprovechar el tiempo inexistente, de cara a una optimización de la actividad en consulta, fue motivo para que se constituyese la “Plataforma 10 minutos” a finales del año 2000, con el fin de conseguir una racionalización asistencial. ¡Ay, quién fuera taumaturgo para gestionar el tiempo! (Relacionada: PLATAFORMA DIEZ MINUTOS)

TRABAJO SOCIAL. Algo que habitualmente también realiza el médico por carencias organizativas o de recursos humanos en esa área. La adecuada labor de los trabajadores sociales debería redundar beneficiosamente en una menor presión asistencial. ¡Ah!, y lo que sobra en este apartado, como en otros, es burocracia inútil. (Relacionada: ASISTENCIA SOCIAL)

TRANSPORTE, MEDIO DE. El procedimiento, motorizado o no, para realizar la atención domiciliaria. Solucionado en parte para las urgencias/emergencias, para la atención pública a domicilio no urgente es una cuestión todavía pendiente. El personal tiene que disponer de sus propios recursos materiales, de sus medios privados para el desplazamiento en actos de servicio sanitario público; sería inconcebible e inadmisible en otros ámbitos laborales. Y si te quejas, te invitan con cinismo a que te desplaces a pie, obviando el kilometraje. ¡Vaya guasa!

TRANSPORTE MEDICALIZADO. El mejor medio para trasladar a un enfermo. Coinciden los expertos en recomendar que los accidentados graves, y los enfermos en situación de emergencia médica no traumática, reciban la primera asistencia in situ, debiendo ser transportados en vehículos adecuados, auxiliados siempre por personal preparado en medicina urgente –con esa específica capacitación–. En la práctica, demasiadas veces es el médico de familia quien se ve obligado, ante la carencia de recursos humanos ex profeso, a transmutarse en especialista en medicina de urgencias. Es que cuando uno vale… (Relacionada: URGENCIAS Y EMERGENCIAS)

TRATAMIENTO, CALIDAD DE. Científicamente: lo que se administra a un enfermo para curar o mitigar su dolencia, con el mayor grado de eficacia y los menores efectos secundarios. Políticamente: lo más barato; primando el factor económico, la mejora de la calidad de prescripción significa ahorrar a toda costa. Éticamente: lo que dice la ciencia médica, o sea lo primero.

U

UNIVERSALIZACIÓN ASISTENCIAL. Supone reconocer el derecho a la salud para todos, sin excepción, tanto en la faceta preventiva como asistencial (más allá del Art. 43 de la Constitución, que lo reconoce en los aspectos de Salud Pública). Un logro que hay que reconocerle a la Administración, aunque lamentablemente no ha ido aparejado con los necesarios cambios y la correspondiente dotación de recursos.

URGENCIAS Y EMERGENCIAS. La urgencia es definida, por la Organización mundial de la Salud (OMS), como un problema de salud de aparición fortuita que genera conciencia de una necesidad inmediata de atención, por parte del sujeto que lo sufre o de su familia; y la emergencia, por la Asociación Médica Americana (AMA), como una situación urgente que pone en peligro inmediato la vida del paciente o la función de algún órgano. Sea cual sea la consideración, según la subjetividad o la objetividad, la atención sanitaria a los procesos que no admiten demora, urgencias o emergencias, precisan de personal especializado. Entonces, a la pregunta ¿sí o no a profesionales específicos para la atención de urgencias?, la respuesta parece obvia. Sin embargo, sigue sin adecuarse la específica atención a las urgencias y emergencias extrahospitalarias; aún no se ha reconocido la especialidad que demanda la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), y en muchos casos los médicos de atención ordinaria continúan haciendo de “urgenciólogos”. Por eso ¡urge la regulación de la asistencia urgente!

USUARIO. El que usa cualquier servicio, y en nuestro caso el sanitario; quien primero fue paciente y después cliente, antes de pasar a la radicalidad de “abusuario”. Nada habría que objetar a la denominación de usuario, si no fuese por la equiparación del beneficiario de los servicios de salud con el que realiza una actividad de mero consumidor. (Relacionadas: ABUSUARIO, PACIENTE)


V


VADEMECUM FARMACOLÓGICO. Libro de consulta que recoge información sobre los medicamentos. El clásico tocho es en la actualidad un elemento poco práctico para el médico, por sus dimensiones (dista mucho de la concepción de manual) y sus limitaciones, entendidas como carencias, excesos o imprecisiones. Lo han desbancado las nuevas fórmulas de consulta farmacológica, tanto en soporte de papel como informáticas. Times had changed!

VERANO. La peor estación para los médicos que trabajan en lugares turísticos; algunos rezan para que les envíen refuerzos y cuando no llegan juran en arameo. Porque la población aumenta y no siempre la organización es la adecuada, ni el personal sanitario suficiente para atender la demanda. Lo dicho en el apartado de “inmigración y salud” vale también aquí. (Relacionadas: DESPLAZADO, INMIGRACIÓN Y SALUD).

VIOLENCIA. Una realidad creciente en los últimos tiempos en el ámbito sanitario y, por supuesto, en el primer nivel asistencial. Por diferentes causas, los profesionales de los centros de salud han venido sufriendo agresiones, verbales y físicas; todos saben bien de ataques e intimidaciones. Pero ¡atención!: no nos dejemos arredrar por individuos airados; seamos fuertes, afrontemos las dificultades, acojámonos a nuestros derechos y defendamos nuestra dignidad. La pasividad ante los violentos puede dañarnos moralmente e impedir que ayudemos a nuestros pacientes. Por eso os exhorto con firmeza, compañeros…, hoy que no me tiembla la mano.

VISADO DE RECETAS. Ver HOMOLOGACIÓN DE RECETAS.

VISITADOR MÉDICO. Ver DELEGADO FARMACÉUTICO.


X


XENOFOBIA. Un pecado, y más grave si lo comete un médico. No debemos caer en la tentación de cometerlo, aunque la presión asistencial acentuada por los inmigrantes nos haga sudar y respirar aceleradamente.


Y


YERRO MÉDICO. Lo que todos temen y en lo que más de una vez se cae, a pesar de los desvelos; porque nadie es infalible. Ya sé que me repito, pero había que meter algo en la letra griega. (Relacionada: ERROR MÉDICO)


Z


ZZZ. Todos los zumbidos que queráis añadir para que este léxico médico sea lo más amplio y jugoso posible.




Finalizado este particular léxico médico de la atención primaria, solamente me queda rendir tributo a los autores de los diversos diccionarios en los que me he apoyado y, sobre todo, dejar constancia de la relación de mis principales fuentes bibliográficas de inspiración:
  1. Borrel i Carrió F. Diccionario maldito de la sanidad. Jano 1999; 56 (1291): 30.
  2. Bravo Mata M. Humanismo médico (Carta al director). Jano 1999; 56 (1294): 30.
  3. Carbón, P. Sociedad Española de Medicina de Familia y comunitaria. En: Homenaje al médico del s. XX. Astra Zéneca, 2000.
  4. Casino G. Por nesciencia (“Escepticemia”). Jano 2003.
  5. Chavida García F. Sociedad Española de Medicina de Rural y Generalista. En: Homenaje al médico del s. XX. Astra Zéneca, 2000.
  6. Clavero Salvador J. ¿Qué es la medicina? (Opinión) Jano 1992; 43 (1013): 26.
  7. Comas Fuentes A. Población adscrita y calidad de la asistencia. Jano 1999; 56 (1295):30.
  8. Cots Yago JM. ¿Quo vadis, atención primaria? (Opinión) Jano 1998; 55 (1273): 30.
  9. Falcó Sales A. Desplazado, ¿apestado? (Opinión) Jano 1998; 55 (1275): 24.
  10. Gené Badía J. Urge un cambio táctico: abandonar el enfrentamiento y pasar a la alianza estratégica. Jano 1999; 56 (1287): 7.
  11. Gérvas J. Médico general a la europea. El Médico 1993: 56-65.
  12. Gérvas J. Pérez Fernández MM. García Sagredo P. Acerca de la atención primaria (forma de trabajo y características básicas) y de los registros. En: Gérvas J, ed. Los sistemas de registro en la atención primaria de salud. Madrid: Díaz de Santos; 1987. p.6-16.
  13. Gisbert Calabuig JA. Documento médico legal. En: Medicina Legal y Toxicología. Valencia: Fundación García Muñoz, 1977.
  14. Jiménez Borreguero JF. Las agresiones a los médicos. Publicación OMC, octubre 2003.
  15. Lázaro J. Las humanidades médicas en la práctica clínica actual. Jano 2000; 58 (1326): 74-75.
  16. Lizán Tudela L. Mundo futuro (Opinión). Jano 1999; 56 (1283): 20.
  17. Martín Zurro A. Alma Ata: 20 años después. Jano 1998; 55 (1267)
  18. Melguizo Jiménez M, Veras Castro R. Autogestión en Atención Primaria, sus ventajas y sus riesgos. El Médico 1998; 55 (1263): 8.
  19. Noguer Molins L, Balcells Gorina A. Historia clínica. En: Exploración clínica práctica. Barcelona: Editorial científico-médica, 1980.
  20. OMC, Asamblea General diciembre 2003. Conclusiones sobre la Atención farmacéutica.
  21. OMC, Entrevista a E. Rojas Marcos, enero 2003.
  22. Ortún Rubio V. La mal llamada gestión privada de la sanidad de titularidad pública. Art. en Jano 1998.
  23. Payán MJ. El secreto médico ante la ley. El Médico 1993: 62-72.
  24. Prieto JM, Fuster M. Guía de los estudios universitarios: Medicina. Pamplona: Eunsa, 1981.
  25. Robertson WG. Los medios de comunicación y sus efectos sobre la colaboración médico-paciente. En: La colaboración del paciente. Monografía de Laboratorios Bayer, ¿Año?; 18-19.
  26. Rodríguez Sendín JJ. Sociedad Española de Medicina General. En: Homenaje al médico del s. XX. Astra Zéneca, 2000.
  27. Sánchez Cerezo S (ed.) Diccionario de las Ciencias de la Educación. Madrid: Santillana, 1983. (Entradas: Colegio profesional, Deontología profesional)
  28. Saura Lamas J. ¿Cuál es el futuro de los médicos de Atención Primaria en el SNS? (Opinión) Jano 1998; 54 (1252): 17.
  29. Saura Llamas J. ¿Cómo convertir un protocolo en una guía de práctica clínica? (Opinión). Jano 1999; 56 (1287): 24.
  30. Segovia de Arana, JM. La deshumanización de la asistencia (Art. de opinión). El Médico, 1992.
  31. Simón-Talero Martín M. La entrevista clínica. En: Manual de metodología de trabajo en Atención Primaria. Madrid: Merk Sharp & Dohme, 1997.
  32. Starfield B. Primare care. Concept, evaluation and policy. Nueva York: Oxford University Press; 1992.
  33. Veras Castro R. Relación entre niveles asistenciales (Opinión). Jano 1995.; 49 (1142): 26.
  34. Villaplana Saval I, Serra Hurtado JL. Relación médico-paciente. En: Manual de metodología de trabajo en Atención Primaria. Madrid: Merk Sharp & Dohme, 1997.
  35. VVAA. Un estudio “Delphy” analiza el perfil y las expectativas de los profesionales de Atención Primaria. Jano 1999; 56 (1293): 18-19.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Valoración de la medicina de familia


En su momento hice énfasis en la grandeza del médico general, a sabiendas de que en la actualidad nadie con sentido común optaría por la especialidad de medicina de familia para ejercer en Hispania. Es más, si pudiesen volver atrás quienes en su momento la eligieron entusiasmados, escogerían un “cachito” del saber médico; más de uno se haría “cachitólogo” –término ajeno–, al verse agobiado, entre papeles absurdos, sin apoyo auxiliar y cargando con lo que no le corresponde.

El médico general de nuestro sistema público se ha visto convertido en burócrata de primera línea, totalmente desvirtuado en su esencia. El sueño inicial del médico de familia hace mucho que se derrumbó, y me temo que el gerencialismo hipertrofiado y el despropósito organizativo en el que nos han metido no hay ya quien lo cambie. Salvo que fichemos pragmáticos gestores foráneos, del mismo modo que se fichan futbolistas y entrenadores, o que los afectados reclamen con firmeza su legítimo lugar.

El médico de familia, general o de cabecera, es más que “internista de la calle”, como lo han llegado a calificar, pues amplía su acción más allá de la medicina interna: es también cirujano, traumatólogo, dermatólogo, oftalmólogo, otorrinolaringólogo, tocólogo, ginecólogo, psiquiatra, geriatra, urgenciólogo... de la calle. ¿Quién da más? Por correlación atlética, el especialista a secas sería un saltador de pértiga o un lanzador de peso y el médico de cabecera un decatloniano.

Entonces, ¿hemos de apreciar más al velocista puro que al atleta total? ¿Hay razones para subestimar aquí la medicina de familia? ¿Por qué no valoran realmente los responsables sanitarios al médico decatloniano, yendo más allá de las vanas promesas?... No sé si será otro fruto de la ignorancia, pero lo que tengo claro es que ahora debo practicar con la jabalina.

martes, 15 de septiembre de 2009

Entusiasmo


Tengo la manía de ordenar y clasificar artículos, monografías y documentos varios. De un tiempo a esta parte, enardecido, se me dio por repasar los relativos a las ciencias médicas que he acumulado durante años. Dormían casi olvidados en carpetas y decidí recuperarlos, tenerlos al alcance de la necesidad profesional. Los fui ordenando por especialidad, edad y sexo (adulto, anciano, niño, mujer), para echar mano de ellos con más facilidad, sin perjuicio de renovarlos en una constante e inevitable tarea de actualización.

Soy de los que piensan que nunca es tarde para aprender, sabiendo que poco o nada se sabe. Es interesante recuperar lo que nunca se debió haber olvidado y conocer por primera vez lo que debió haberse aprendido en los inicios; triste la mirada retrospectiva a un tiempo fugaz y desértico: carencia de maestros verdaderos, absurdo plan de estudios, escasez de prácticas... Me contengo y, sin rencores, me entrego con apremio a devorar todo lo que quiero y debo, presentando al espacio mi enardecida sonrisa.

Sobreponiéndome a momentos bajos, procuro que renazca el entusiasmo. Aún me lamento de aquel plan docente –e indecente–, al que se daría continuidad con su deficiencia e irracionalidad; un ejemplo de mala programación: en el primer curso estadística, materia que da apoyo a la salud pública, asignatura impartida en el quinto. No podía dejar huella si despreciaba las humanidades médicas, desatendía las técnicas de comunicación e ignoraba el entorno. Y pese a todo, renace en mí el entusiasmo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Jean Sibelius, el mago del norte


La producción del más grande compositor finlandés, nacido el 8 de diciembre de 1865 y glorificado en vida por sus compatriotas, gira en torno a la historia, los paisajes de lagos y bosques y los cuentos heroicos y trágicos de la epopeya nacional Kalevala (nombre mítico de Finlandia que significaba “país de héroes”), un extenso poema épico publicado por el profesor Elias Lönnrot, después de recoger por todo el país, de boca de los viejos rapsodas, los cantos o “runos” que se transmitían oralmente, y que refiere la creación del universo, la llegada de los dioses y, por encima de todo, el nacimiento de Finlandia a partir de las frías aguas del Mar del Norte. Sin utilizar directamente el folklore, Sibelius emplea sus patrones melódicos y rítmicos dentro de un contexto sinfónico que avanza hacia la música abstracta.

Así, sus poemas sinfónicos germinan desde el folklore y la Naturaleza (según el propio compositor, el libro que más le inspiraba). Una saga evoca el mundo heroico y austero de las sagas escandinavas, sin referirse a ningún cuento en concreto, sino como simple “expresión de un estado mental”. Finlandia convierte el paisaje finlandés en himno patriótico. De las Cuatro leyendas (o Lemminkäinen), la más conocida es El cisne de Tuonela, una delicada creación equiparable al Preludio a la siesta de un Fauno de Debussy, con un sugerente solo de corno inglés en lugar de flauta. La hija de Pohjola nos lleva a las sobrecogedoras soledades del norte mítico. Cabalgata nocturna y amanecer deja entrever, entre compases tenebrosos y resplandecientes, las nórdicas brumas, los misteriosos bosques y la mortecina luz de Finlandia. El bardo es una serena meditación para arpa y orquesta. Luonnotar, para soprano y orquesta, muestra una sorprendente cosmogonía inspirada en el Kalevala. Las Oceánides revela la profundidad marina con un efecto comparable al de Debussy en su obra maestra. Tapiola, su última composición importante, nacida también de la gran epopeya, representa el bosque finlandés y su todopoderoso dios Tapio. Y las Siete sinfonías de inspiración libre que dejó escritas, uno de los principales hitos sinfónicos de la historia de la música, colocan al compositor en un lugar de privilegio.

Sin embargo, el finlandés fue censurado por algunos detractores que lo consideraban anclado en el pasado, caso del musicólogo y crítico alemán Theodor Adorno, muy relacionado con la vanguardia musical vienesa. Las críticas adversas llegaron a plantearle dudas sobre su valía como compositor, aunque no hasta el extremo de paralizar su ánimo. Ciertamente, su Primera sinfonía puede estar próxima al sentir de Borodin y de Tchaikovski, e incluso la popular Segunda sinfonía, pero ya aparece tempranamente la impronta personal que más tarde llegará a ser inconfundible. Su evolución lo habría de llevar a la ruptura estilística de la Tercera sinfonía (tras cuyo estreno conoció a Mahler en Helsinki), al sorprendente desafío sonoro de la Cuarta Sinfonía, a la explosión sonora de la Quinta sinfonía, a la extrema sutileza de la Sexta sinfonía y a la plenitud deslumbrante de la Séptima sinfonía, la cumbre de su sabiduría sinfónica, en la que consigue unificar las diferentes partes de la forma clásica.

Y a pesar de sus logros, este hombre reservado y sensible, adscrito a la masonería, lamentaba no haber sido un virtuoso del violín; no en vano por el amor a este instrumento el Concierto para violín es una de sus obras mejor acabadas, dentro de una producción en la que también merecen señalarse el Cuarteto de cuerda “Voces intimae” y La Tempestad, música escénica sobre la obra de Shakespeare.


Por otra parte, expresó su hondo patriotismo al reivindicar la identidad de su pueblo frente al imperio ruso. Renunció a la tentadora llamada americana, a la que sucumbieron, entre otros, Dvorak y Rachmaninov –asimismo paradigmas de la discreción–, aunque visitó Nueva York en 1914. Sufrió los avatares de las dos grandes guerras y de la revolución rusa. Abandonó inexplicablemente la composición en 1927, al menos respecto a las grandes formas (compondría música para piano y lieder sin alcanzar, en general, el nivel de su obra sinfónica), treinta años antes de su muerte, acaso superado por los lenguajes de las vanguardias.

Sibelius dejó el mundo de los vivos el 20 de septiembre de 1957, silenciosamente, con la misma tranquilidad conque había vivido, tras un síncope causado por una hemorragia cerebral. El entusiasmo despertado por su obra en su país se había extendido especialmente al ámbito anglosajón con fuerza inusitada. Después la división de opiniones, ensalzando o denostando la figura del artista, pintor de fríos horizontes de fantástica luz, que es mucho más que el autor del Vals triste. Finalmente, reconocido y celebrado en 2007, con motivo del cincuentenario de su fallecimiento. La intensidad poética de su arte sea in aeternum.


Obras esenciales de Jean Sibelius (orden cronológico)
  • 7 sinfonías (1899-1924): nº1 en mi menor, Op. 39 (1899); nº 2 en re mayor, op. 43 (1901-2); nº 3 en do mayor, Op. 52 (1907); nº 4 en la menor, Op. 63 (1911); nº 5 en mi bemol mayor, Op. 82 (1915, rev.1916); nº 6 en re menor, Op. 104 (1923); nº 7 en do mayor, Op. 105 (1924).
  • Kullervo, sinfonía coral, Op. 7 (1892).
  • Una saga, Op. 9 (1892, rev. 1902).
  • Lemminkäinen o Cuatro leyendas de Kalevala, Op. 22 (1893).
  • Finlandia, Op. 26 (1899).
  • Concierto para violín y orquesta, Op. 47 (1903, rev.1905).
  • La hija de Pohjola, Op. 49 (1906).
  • Cabalgata nocturna y amanecer, Op. 55 (1909).
  • Cuarteto de cuerda “Voces intimae”, Op. 56 (1909).
  • El bardo, Op. 64 (1913).
  • Luonnotar, Op. 70 (1913).
  • Las Oceánides, Op. 73 (1914).
  • La Tempestad, Op. 109 (1925).
  • Tapiola, Op. 112 (1926).
***
Esta es una aproximación somera a la vida y obra de Jean Sibelius, que forma parte del artículo Músicos atrapados en las redes del tiempo, publicado en OpusMusica (revista de música clásica).

Monumento a Sibelius, Helsinki

Gracias a David Revilla Velasco, gran conocedor de la música sibeliana, he llegado a comprender mejor al músico finlandés. “Hemos de resituar a Sibelius en la historia de la música. Estamos ante una figura poco conocida al tiempo que maltratada por una visión del arte que divide maniqueamente a los artistas en vanguardistas y fósiles vivientes. La visión menos defendible es la de situar a Sibelius necesariamente en una línea conservadora… En su música es menor la influencia general de la escuela rusa que la de los pioneros nórdicos, Berwald y Gade, de quienes realmente se extrae la ascendencia sibeliana. Una de sus máximas influencias es el compositor finés Kajanus, amigo y campeón en la dirección de sus obras… Los estudios que se llevan haciendo desde la década de 1980, no sólo en su Finlandia natal, sino también en países anglosajones, Japón, etc., han reivindicado su originalidad y su independencia de formalismos a la vez que de vanguardias. Sibelius no es un formalista que busque esquemas académicos, sino que se sirve de ellos; no está atado a las formas, es él quien las ata. Es singular su armonía: emplea los acordes tradicionales, pero de otras manera, desarrollando nuevas progresiones melódicas a partir de escalas modales. Sibelius es una tercera vía, un modernista que no es ni formalista ni vanguardista... Y mientras que en otros países ya ocupa un lugar importante, en el ámbito de habla hispana aún no nos ha llegado la onda; primero, por un ambiente predispuesto a que no llegue, creado por aquellos que creen en la infalibilidad de Adorno, y, segundo, por estar en inglés la mayor parte de los estudios sobre el músico”. Quien desee saber mucho más sobre el gran músico finlandés lo tiene fácil adentrándose en el magnífico blog de este apasionado sibeliano:

Para quien se defienda en inglés, dejo también el Portal de Sibelius:

Como ilustración musical traigo el final de su 5ª sinfonía, en una interpretación de la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca bajo la dirección de Esa-Pekka Salonen.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Alfredo Kraus, el tenor discreto


Hoy se cumple el décimo aniversario del fallecimiento del gran tenor Alfredo Kraus.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 24 de noviembre de 1927, de padre austríaco y madre española, su voz se apagó en Madrid el 10 de septiembre de 1999, poco antes de cumplir los 72 años, tras un larguísimo período de actividad de más de cuatro décadas (1956-1999). La crítica lo considera uno de los mejores tenores líricos ligeros de la segunda mitad del siglo XX, y muchos aficionados lo tienen por el mejor que jamás hayan escuchado.

En 1956 hizo su debut internacional en el Teatro de la Ópera de El Cairo, con el papel del Duque de Mantua de Rigoletto de Verdi. De este compositor es memorable su interpretación de La Traviata junto a Maria Callas, realizada en 1958 en el Teatro Nacional de São Carlos de Lisboa, que hoy podemos disfrutar gracias a la técnica de grabación; el papel de su homónimo Alfredo Germont le iba como anillo al dedo. Ese mismo año dio vida en el cine al tenor navarro Julián Gayarre (Gayarre, 1958).

Además de interpretar otros títulos de la ópera italiana, también se especializó en la ópera francesa, siendo indiscutible su personaje de Werther de Jules Massenet. Y tampoco debemos olvidar su contribución como intérprete de zarzuela: La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal, Doña Francisquita de Amadeo Vives, La Revoltosa de Ruperto Chapí y otras.

Alfredo Kraus siempre procuró elegir los papeles más apropiados a sus características vocales, en una actitud comedida y alejada de los divismos. Dicen que su elegante canto lírico brota más de la inteligencia que de la pasión, pero es incuestionable que su control no está reñido con una emisión vocal bella y cristalina.

Su ciudad natal le dedicó en vida su auditorio: Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, inaugurado en diciembre de 1997, tres meses después de la muerte de su mujer. Dos años más tarde, un cáncer de páncreas acabaría con la vida del extraordinario tenor, ya sumida en la tristeza desde la pérdida de su compañera. Para el mes de julio de 1999 tenía previsto cantar en el Teatro Real de Madrid el Werther de Massenet, la ópera con la que generalmente se identifica al tenor canario, pero la enfermedad se lo impidió.
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Dejo el enlace a una autobiografía audiovisual de Alfredo Kraus:

Y traigo aquí como homenaje sus últimas interpretaciones de dos romanzas de zarzuela:
1) Romanza de Enrique “Bella enamorada”, de El último romántico de Soutullo y Vert;
2) Romanza de Leandro "No puede ser”, de La tabernera del puerto de Sorozábal. El sonido no es bueno y su voz no es la de sus mejores años, pero siendo grabaciones de un concierto realizado unos meses antes de su muerte, en el Teatro Real de Madrid, me parece un documento excepcional y emocionante.


Los poderosos medios



El hombre que no lee nada en absoluto está mejor educado que el hombre qué sólo lee periódicos. Thomas Jefferson

He aquí las consideraciones que mi amigo Amalio hacía doce años atrás, de manera un tanto radical, sobre los medios de comunicación (MC) y el poder:

Los MC deforman la realidad, dan al ciudadano una imagen falsa y tendenciosa. Su fin es claro: favorecer a quienes tratan de perpetuarse en las esferas del poder o, por el contrario, derribar a esos mismos para que otros accedan a la posición de dominio. Lo de que están para informar con objetividad es una absoluta mentira. Son los instrumentos más eficaces para engañar y favorecer intereses políticos y económicos. Muestran lo que les conviene y la mayoría les cree. Las cándidas mentes están mediatizadas por otras poderosas, dominadoras y esclavizantes.

Los MC, y por tanto los periodistas, están controlados por los poderes públicos. La prensa, considerada cuarto poder, y los otros son garantías para mantener o agrandar el poder público. El poder busca poder. A través de la prensa, la radio y la TV, el político intenta ganar adeptos y asegurar su poder. Y el periodista o pertenece –o aparenta pertenecer– a uno de los dos grandes partidos o no ejerce. No puede expresar su propio criterio ni acogerse a la “cláusula de conciencia” que recoge su ética profesional. Si fuese despedido de un periódico, le será difícil elegir otro.

Los MC pueden afianzar o debilitar gobiernos, modelando la opinión pública. Pero sin independencia, porque censurar al gobierno y a la oposición no es rentable. Ciertos grupos o entidades de presión favorecen a determinado partido y se benefician del mismo. Un ejemplo: el grupo X –Periódico, Canal de TV y Emisora de radio– es favorecido para alcanzar un acuerdo con Empresa telefónica –pública no hace mucho y privatizada por el gobierno de turno– y así controlar otro canal de TV privado. Lo dicho, el poder busca poder. Y sentencio: ¡no hay verdadera libertad de prensa!
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Creo que exagerabas, Amalio, igual que cuando decías que el español es simple, que sólo quiere su pan, su hembra y su fiesta en paz; creo que te olvidaste de la española. No, querido Amalio, los medios de comunicación rinden un inestimable servicio a la ciudadanía, informan con objetividad, algunos son independientes y opinan libremente, nunca mienten, rechazan las serpientes de verano, saben que el poder pertenece al pueblo y que el ciudadano no es tonto. (PROHIBIDO REÍRSE)

Enlace de interés (añadido posteriormente):
¿Te consideras informado?

lunes, 7 de septiembre de 2009

Decálogo de Propuestas Organizativas de los Centros Sanitarios ante la Gripe A

En un anterior post antigripal traté de ordenar mis propias ideas en busca del proceder más sensato ante la epidemia anunciada. Posteriormente fui invitado a participar, junto a otros blogueros inquietos, en la elaboración de un decálogo de recomendaciones generales. Y de la unión de diversas mentes pensantes ha surgido el texto que sigue.


Preámbulo
Ante un previsible aumento de la actividad asistencial de los servicios sanitarios debido al incremento de casos de gripe por el virus pandémico A/H1N1, las autoridades sanitarias deben ser receptivas a las opiniones de los médicos que vamos a atender a dichas personas. Con el objetivo de mejorar la atención a los pacientes y contribuir a una organización eficaz de los servicios sanitarios, hemos elaborado una serie de recomendaciones sobre diversas medidas a tomar. Alguna de ellas puede suponer una importante modificación de las estructuras actuales, pero creemos que, ante una situación de posible excepcionalidad, las medidas organizativas también deben serlo. Estas consideraciones las hacemos desde la experiencia del trabajo diario y esperamos que, para el beneficio de la sociedad en su conjunto, sean tenidas en cuenta.

Propuesta 1. De la atención a la enfermedad
La mayoría de los pacientes afectados sufrirán un cuadro leve que no requiere una atención médica específica. Se priorizará la atención telefónica como el método más accesible para valorar la necesidad de asistencia clínica de un paciente. De esta forma, se valorará la posibilidad de que sean suficientes las medidas de autocuidado y de observación activa por parte del paciente o sus cuidadores. Las autoridades sanitarias deben divulgar y recomendar las medidas de autocuidado a la población general, así como el conocimiento de los signos de alerta que puedan motivar una valoración médica. Se deberán usar con este fin todos los medios de comunicación disponibles.

Propuesta 2. Valoración del paciente que acude al Centro de Salud
Confiamos que los pacientes afectados por un cuadro clínico de síndrome gripal acudan a las consultas médicas de los Centros de Salud con normalidad, y siempre que sea posible, con cita previa. De esta manera, el flujo de personas que necesitan ser atendidas será ordenado y fluido. Si el número de casos se incrementa llamativamente en un breve espacio de tiempo y las consultas reciben una gran cantidad de personas sin cita previa o con carácter urgente, se puede organizar, junto con los profesionales de enfermería y de administración, algún sistema de clasificación (triage) que determine la necesidad de atención preferente o urgente por parte del médico. Se aconsejará al paciente con tos activa que mantenga las medidas de higiene adecuada mientras espera a ser atendido. Cada consulta deberá disponer del material necesario para mantener una adecuada higiene y ventilación.

Propuesta 3. La atención domiciliaria
La atención a domicilio implica alrededor de 30 minutos por paciente y es inviable, hacerla de forma generalizada y masiva, cuando las consultas y los médicos de familia y pediatras se encuentran al máximo de sus posibilidades. Por lo tanto, si se produjera un aumento de la demanda de este tipo de atención se deberían poner en marcha, al menos, algunas de las siguientes medidas:

- En las áreas donde no esté asumida directamente por el 061 u otro teléfono autonómico. La demanda de asistencia a domicilio urgente será explícitamente regulada en los propios centros de salud, interviniendo en esta regulación los profesionales administrativos y médicos de familia o pediatras correspondientes, bajo el objetivo común de optimizar los recursos y prestar la mejor asistencia.

- Todas las solicitudes de avisos domiciliarios serán evaluadas directamente en contacto telefónico con el enfermo o sus familiares por el médico del paciente, o en su defecto por médicos del mismo centro de salud, tomando estos profesionales la decisión de desplazarse o no al domicilio.

Propuesta 4. Justificación legal de la incapacidad temporal
El tiempo empleado en realizar las tareas que impone la actual regulación de la baja laboral a numerosos pacientes provocaría el colapso de la atención por razones burocráticas: pacientes enfermos, bajas por aislamiento… todos ellos con la necesidad de un parte de baja, confirmación, alta (6 hojas impresas en 3 días diferentes). Se propone autorizar con carácter excepcional un documento único de baja laboral rellenable por el primer médico que atienda al paciente en cualquier ámbito del Sistema Nacional de Salud (centro de salud, SAR, urgencias hospitalarias, etc.), donde se especifique el diagnóstico y el tiempo recomendado de ausencia laboral. De esta forma, se evitaría duplicar las visitas y usar un tiempo tan necesario para una tarea administrativa. El Instituto Nacional de la Seguridad Social y los Servicios de Inspección Sanitaria y las mutuas laborales deberían participar en la realización de este modelo. Los médicos que realizamos esta tarea sabemos de la importancia de una medida de este tipo para aprovechar un tiempo necesario y escaso. Otros países de nuestro entorno (Reino Unido) justifican la ausencia del trabajo por cualquier patología de menos de 7 días de duración con un modelo (Self Certification Absence Form) que rellena el propio paciente.

Propuesta 5. El tratamiento farmacológico
Sea cual sea el nivel asistencial en que el paciente sea atendido (hospital, domicilio o centro de salud) deberá recibir en la primera visita, a través de receta o directamente si fuera necesario, el tratamiento farmacológico completo para cubrir el periodo del desarrollo de la enfermedad, eliminando de esta manera las consultas redundantes innecesarias.

Propuesta 6. Ante la ausencia por enfermedad del personal sanitario
La previsible afectación de los trabajadores de los centros de salud motivará situaciones difíciles para asumir toda la carga de trabajo. De ser así, la población debe conocer que existen límites razonables a la capacidad carga laboral de cada profesional sanitario, solicitándose a los pacientes que presenten otras patologías no preferentes, que asuman la necesidad de pasar a un segundo plano y retrasar su consulta. Las autoridades sanitarias han de hacer campaña pública de esta situación y apelar a la solidaridad social. Para garantizar la adecuada cobertura de los servicios sanitarios prioritarios, la Administración deberá contratar todos los profesionales que necesite, siempre que tengan la capacidad suficiente. Para evitar problemas y conseguir la necesaria agilidad para ello, tanto la Administración como los sindicatos deberán acordar las modificaciones de las condiciones de trabajo y de los procesos de selección de personal temporal que se requieran.

Propuesta 7. Centros Residenciales para Personas Mayores y otras instituciones
Los médicos que trabajen en las residencias de ancianos, de discapacitados, etc. públicas y privadas, incluso los médicos del trabajo y mutuas de accidentes de trabajo, deberán tener autonomía suficiente para realizar y ratificar con su firma cualquier actividad burocrática, incluidas las recetas, que venga determinada por la asistencia a casos de gripe A y que hasta ahora no podían realizar. Ante una situación excepcional y conociendo la carga de trabajo no clínico que generan estos aspectos, la prioridad deberá ser la atención a los pacientes y las medidas deben favorecer y no entorpecer esa labor.

Propuesta 8. La atención telefónica directa a la población en los teléfonos habilitados
El uso de la población de los teléfonos habilitados: 061, Salud Responde, Sanitat Respon, entre otros y cualquier otro que habiliten las autoridades sanitarias como centro de información y asesoramiento, es una medida positiva tendente a la realización de un triage telefónico y a la instrucción de los pacientes en el correcto autocuidado. Su labor puede ser muy importante si contribuye a la descarga de la atención directa de los pacientes que soliciten información o presenten sintomatología que no precise la asistencia clínica directa de un médico. Los teléfonos de emergencias (112) deberán reservarse para un correcto uso.

Propuesta 9. La colaboración entre el centro de salud y el hospital
Se debería establecer un sistema ágil de comunicación entre el centro de salud y el hospital para la rápida atención del paciente de alto riesgo. Si el paciente ha sido valorado en Atención Primaria debería ser considerado como preferente a su llegada al hospital, evitando otra espera hasta la clasificación (triage) hospitalaria. Para ello, la disponibilidad de comunicación electrónica (correo electrónico) serviría también de ayuda. Los pacientes dados de alta a su domicilio han de salir del hospital con su medicación y con el informe de baja laboral cumplimentado como indicábamos en la recomendación 4. Este tipo de organización funciona en otros países (Reino Unido) y sería deseable que fuera lo habitual en todo tipo de patologías.

Propuesta 10. La comunicación con el paciente
Los pacientes informados y bien atendidos se muestran por lo general comprensivos con los problemas que pueden surgir ante una situación excepcional. La comunicación con ellos debe realizarse en todos los ámbitos. La información escrita ayuda a concretar los mensajes. Se deberán realizar dípticos para la entrega personal a todos los pacientes y sus familias con aspectos de higiene, medicación, consejos de autocuidado, así como las instrucciones necesarias para un correcto uso de los servicios sanitarios.

Con una buena organización e información podremos afrontar la actividad asistencial de los próximos meses con serenidad, evitando que el daño de la enfermedad sea mayor que el de los síntomas que produzca, evitando el caos sanitario que provocaría efectos colaterales muy perjudiciales para la salud de la población.

***
Anexo. Esta información puede ser descargada en formatos PDF y Powerpoint en el siguiente enlace:
http://gripeycalma.wordpress.com/


A este sitio, que recoge una iniciativa de blogueros sanitarios –entre quienes me incluyo– para informar sobre la gripe A, pertenece el video Gripe A: Ante Todo Mucha Calma (ABC de la gripe A), una invitación al sosiego que traigo aquí.