jueves, 15 de abril de 2010

Ciertas tardes


I

En la espera esas tardes
son en sí interminables.
Por la alerta son tensas
aguardando que llamen:
una vieja que clama
y un hombre que arde
y un pequeño que llora
y una madre anhelante.

Son tan largas sus horas
que no tienen remate.
Pocas veces son blancas
mayormente sangrantes.
Van heridas y traumas
enturbiando esas tardes.
Y disneas y algias...
¡Guardias inacabables!


II

¡Qué tarde tan eterna
enmudecida y desasosegada!
Aunque sólo quebrada por momentos
la siento toda negra y ahogada...

La tarde va exhalando sus lamentos
y el azar alcanzando mis desvelos.
(Mientras adentro imploro
que el tiempo huya sereno)

...Lo esperado acontece
la quietud se transforma en ansiedad.
Otra dolencia abate
traicionera
cruel
y
sin piedad.

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