viernes, 16 de abril de 2010

La mejor Medicina: ¿de la experiencia o de la evidencia?


La Medicina es la más humana de las ciencias y la más científica de las humanidades.

La Medicina, se ha considerado tradicionalmente una ciencia (inexacta) y un arte. Pero desde que se estableció (en 1992) que la buena praxis médica es únicamente aquella que se ha dado en denominar “Medicina Basada en la Evidencia” (MBE), o Basada en Pruebas, se echó por tierra la pericia diagnóstica y el buen hacer del médico, como profesional que considera al paciente/enfermo en su integridad física y moral. Es decir, la MBE anula la práctica humanística e hipocrática de una “Medicina Basada en la Experiencia”, coincidente en siglas y opuesta en su filosófica concepción. Huyendo de extremismos, la conciencia sensata dice que la buena práctica médica requiere la integración de la experiencia clínica individual con la mejor evidencia clínica derivada de los estudios de investigación sistemática.

Y como crítica a la científica visión radical de la medicina, legítima sin embargo en su intención de búsqueda de la verdad absoluta, se me ocurren diez reflexiones humanísticas con el afán de relativizarla y contrarrestar sus perniciosos efectos.
  1. La MBE, teóricamente centrada en la racionalidad diagnóstica y el trato individual, ha derivado en la irracionalidad y la valoración colectiva.
  2. El objetivo de fundamentar la actividad médica en una base científica, establecida en estudios de calidad, obvia al individuo como expresión de una comunidad (entidad biopsicosocial).
  3. Siendo el conocimiento científico el soporte de la medicina como ciencia, la frialdad metodológica ignora la calidez del arte médico.
  4. La práctica de un cientifismo radical, basado en la realización de pruebas (complementarias), deja la anamnesis y la exploración física en segundo plano.
  5. La ciencia médica pura rechaza la comunicación médico-paciente como principal método de aproximación al ser humano sufriente.
  6. La MBE establece protocolos rígidos que impiden la libertad clínica y, en consecuencia, anulan el arte médico.
  7. Si se ha pretendido con este método reducir el coste sanitario, probablemente ha fracasado por condicionar exploraciones onerosas y efectos gravosos.
  8. El uso sistemático de pruebas genera un alto coste, no sólo económico sino también en salud, al perturbarse el psiquismo de los individuos atrapados por el temor.
  9. Las pruebas que se justifican en el ámbito de la medicina preventiva, si no son selectivas, pueden provocar un efecto contrario al previsto.
  10. La búsqueda de la verdad médica absoluta –legítima pero humanamente inalcanzable– no puede sustentarse exclusivamente en pruebas.
Bien es verdad que la MBE o Medicina Basada en Pruebas no excluye la experiencia, pues la tiene en cuenta como aplicación final para la decisión clínica, y que como método utilizado de manera sensata ha de ser aceptado. Y sin embargo, lo más útil para combatir la incertidumbre es disponer de criterios clínicos que proporcionen seguridad, de cara a decidir clínicamente desde el equilibrio científico y humano. Quizás la mejor elección sea la de una tercera vía que conjugue adecuadamente el factor científico y el factor humano. No olvidemos que el fin de la Medicina no es únicamente curar (muchas enfermedades son incurables), sino también aliviar y proporcionar el mayor grado de bienestar a los pacientes.
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5 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo.

    Te dejo el enlace a una noticia sobre un libro que acaba de presentarse en la Facultad de Medicina de Cádiz; aunque escrito por un catedrático de Teoría de la Literatura, no por un médico, titulado: "¿Curan las palabras?".
    Se presentó ayer. Lógicamente, aún no he podido leerlo, pero tengo intención de hacerlo y ya lo comentaré...

    http://www.elconfidencial.com/salud/palabras-hacen-milagros-ayudan-curar-20100415.html

    Un abrazo.

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  2. Muy meditado apunte, José Manuel: efectivamente pareciera que la MBE exige volvernos coribantes del método estadístico y con soslayo de otros aspectos igualmente o más trascendentes.
    Permíteme ofrecerte este enlace que podría ser de interés:

    http://www.psicoevidencias.es/Novedades/Editorial/editorial-sobre-la-medicina-basada-en-la-evidencia.html

    Un gran abrazo.

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  3. Sabemos, por experiencia, de las bondades de la adecuada comunicación. Procuraré, estimado Francisco, hacerme con el libro de José Hernández.
    Muy franco, apreciado Lizardo, el artículo de Germán Berrios sobre la Medicina Basada en la Evidencia, que desconocía y con el que comulgo.
    Gracias a los dos por su contribuciones.

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  4. MBE: siglas similaes para la Medicina Basada en Evidencias, para la Medicina Basada en la Experiencia,, agregaría lo que llamamos MBE en los hospitales con presupuesto limitado: Medicina Basada en Existencias, en donde se hace lo que se puede, con lo que se tiene. Saludos y un abrazo de un seguidor del Blog desde México.

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  5. Evidentemente phlemar, el ejercicio de la medicina puede estar condicionado por un presupuesto limitado, y más en los servicios hospitalarios que precisan material y aparataje costosos. Entonces se hará lo que buenamente se pueda: una Medicina Basada en las Existencias, como (amargamente) dices; o Basada en la Épica, por lo que supone de heroicidad.
    Un saludo y muchas gracias por tu aportación.

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