jueves, 22 de abril de 2010

Veinte años


Veinte años, ¡que no es nada!, para seguir debatiéndome entre el éxito y el fracaso, dice el pobre mortal… Iluminado en la más grande infelicidad y oscurecido en la enorme dicha. ¡Brindis al vacío que la nada deja y salutación a la plenitud cósmica! En torno giran, despaciosas, las falsas expectativas de la paternidad que se entiende malograda y, vertiginosas, las consumaciones de la fertilidad exitosa. Absorto en el desconcierto de lo inexplicable y exultante en el disfrute de lo cotidiano. Obstinado en el continuo error y pertinaz en la búsqueda de la verdad. Impenitente indagador y en el fondo deseoso del desconocimiento que sosiega. No son nada veinte años y configuran toda una etapa vital. En veinte años uno ríe, llora, sueña, sufre, ama, vive. En veinte años uno muere en vida y se desangra. Veinte años, ¡que no es nada!

"Veinte años", de María Teresa Vera,
por Omara Portuondo y Compay Segundo (BVSC)

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