martes, 17 de agosto de 2010

El circo y su música


Cuando pensamos en el circo, enseguida nos vienen a la mente las imágenes de payasos, trapecistas y domadores de fieras. También de acróbatas, funambulistas, contorsionistas, magos y dominadores de otras artes circenses. De una gran carpa, de muchos carromatos y de una numerosa troupe de artistas itinerantes que conviven con animales salvajes. De una luminosa pista, un animador y una orquesta que anuncia cada número y proporciona el ambiente sonoro adecuado en los momentos más brillantes, con redobles de tambores que mantienen la tensión y erizan los cabellos en los más peligrosos o delicados.

En el circo sólo puede haber risas y fantasía, admiración y aplausos, infantes felices y adultos que se vuelven niños, aunque detrás se oculten esfuerzos, sudores, lágrimas, miserias humanas. El circo se inventó para soñar. En el espectáculo circense las ilusiones se imponen a las vulgares realidades. Cuando de modo despectivo cualquier asunto se le compara, incluidas las actuaciones políticas, se incurre en el injusto desprecio de un arte visual y sonoro.

Entre los compositores que han creado música relacionada con el circo, cabe recordar al checo Julius Fučík (1872-1916), cuya fama deviene de una marcha: La entrada de los gladiadores (Vjezd gladiátorů), interpretada en los circos cuando los payasos entran en escena; en realidad se conoce la marcha y se ignora al compositor. Y al gran Igor Stravinsky (1882-1971), que compuso Polka de Circo (Circus Polka), “para un joven elefante”, inicialmente para piano y más tarde orquestada. Dos divertimentos musicales circenses, propicios para un caluroso estío que elude las honduras.


Entrada de los gladiadores, de Julius Fučík


Polka de Circo, de Igor Stravinsky

4 comentarios:

  1. Desde que tengo uso de razón siempre he ido al circo, cada vez que llegaba a mi ciudad. Igual que me llevaron mis padres, cuando llegó la ocasión, mi esposa y yo llevamos a nuestras hijas. Nunca dejé de admirar la enorme dignidad que se manifestaba en su habitual humildad. Y la música era uno de los elementos que, sin ser protagonista, realzaba la función. Lamentablemente, en los últimos tiempos, han desaparecido las bandas de música y ésta ha sido sustituida por sonido "enlatado".

    Mientras la cosa no vaya a más (me refiero a la prohibición de los toros en Cataluña), sólo nos quedarán las corridas para disfrutar de una banda musical en un espectáculo.

    Con mayor o menor afición por el espectáculo taurino, sería un buen tema para una entrada en cualquiera de nuestros blogs, el de "música y toros". ¿No te parece? Algunos pasodobles taurinos son maravillosos.

    Saludos desde el Circo, José Manuel.

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    1. HOLA COMO TE LLAMAS , YO MALICA

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  2. Todo ha cambiado, amigo Francisco, y el mundo del circo no podía ser excepción. Las nuevas exigencias, la transformación de los espacios urbanos, los gastos necesarios para mantener tan complejo espectáculo... supongo yo que lo habrán hecho evolucionar. Así que no es de extrañar que algunos circos hayan llegado a prescindir de la orquesta para reducir costes (¿crisis del circo?).
    Por otra parte, no soy yo nada taurino, aunque es buena idea una entrada sobre los grandes pasodobles relacionados con el mundo del toro (Suspiros de España, España cañí, El Gato Montés y otros). Pero sin duda en este tema me llevas mucha ventaja, por lo que te cedería gustoso la alternativa.
    Un abrazo y gracias por tu enriquecedor comentario.

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  3. Hola, sólo decir que la música en directo en el circo ha evolucionado, y tanto, pero no desaparecido. Buscar "La Banda del Fele", escuchar y sorprendeos (espero que para bien

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