domingo, 14 de noviembre de 2010

Ofrenda a la Música

La Música tiene una cualidad única, porque nace y muere indefinidamente, presentando diferentes rostros y renovándose a voluntad de sus intérpretes. No sé si de las artes la más bella, pero es la más etérea y puede hermosear a las demás. Desde la humana laringe o desde cualquier instrumento artificial parte su variable belleza. Sus notas se hacen dueñas del espacio, se combinan, sonríen, lloran, sosiegan, agitan, ensueñan, liberan, van y vienen como la marea. No concibo la indiferencia ante sus formas verdadera. Y porque la amo, le muestro mi reconocimiento, le hago mi ofrenda a la misteriosa forma del tiempo


Hermosura invisible y sensual
que cruza los espacios discurriendo
adagio o alegro in crescendo
acorde con el ritmo principal.

Un don de los mortales sin igual
que en forma misteriosa va surgiendo
que melódicamente va muriendo
para aguardar renuevo temporal.

Tradicional o escrita ella es diversa.
Agita el ánimo con su poder
lo muda cuando aflige o cuando excita

y estimula a bailar o a detener
el tiempo en su armonía infinita
cuando propulsa el pecho hacia el querer.


Y para sentir su pálpito regreso al gran homenaje schubertiano: A la Música (An die Musik). Hermosísimo Lied que ahora traigo aquí en la voz única de Kathleen Ferrier.

“An Die Musik”, de Franz Schubert - Kathleen Ferrier

3 comentarios:

  1. Hermoso homenaje a la MÚSICA, al que modestamente me sumo con mi aplauso.
    Un abrazo.

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  2. José Manuel, qué preciosa elección has hecho (Schubert es maravilloso)y cuánto me ha gustado leer tus palabras. Podrás imaginarte lo que para mi ha sido y es la música; todo homenaje me parece poco. Felicidades por tu ofrenda.
    Bicos.

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  3. Gracias, queridos Lola y Francisco, por uniros a esta melódica ofrenda.
    ¡Viva la Música!

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