lunes, 29 de noviembre de 2010

Urgencias psiquiátricas domiciliarias

Como tantas veces, el blog Desde el Manicomio, del Dr. Lizardo Cruzado, me sirve de inspiración. Ahora es la magistral entrada “Actualización en Psiquiatría de Emergencias”, que recoge las tendencias de uso de la urgencia médica y psiquiátrica, la que ha suscitado un arrebatado comentario sobre las urgencias psiquiátricas domiciliarias y la sensata respuesta del psiquiatra amigo. Merece la pena adentrarse en el contenido de este enlace para comprender el contexto que motiva mi escrito y la jugosa contestación.
Veamos…


Mi comentario

Lo que más me desconcierta en mi medio es la urgencia psiquiátrica a domicilio. Cuando a través de vía telefónica se demanda ayuda al servicio de urgencias/emergencias por un paciente psiquiátrico agitado, dicho servicio moviliza al personal de atención primaria que en ese momento está realizando una atención ordinaria en los centros de salud. No se movilizan recursos psiquiátricos específicos, experimentados en el manejo de individuos agresivos, porque sencillamente no existen. Desconozco cuál es el manejo de las urgencias psiquiátricas extrahospitalarias en otros países.

Contaré una anécdota reciente de una urgencia menor que merece análisis. Un médico de cabecera fue movilizado a un juzgado por la crisis de ansiedad de una mujer que iba a prestar declaración. Algo frecuente y comprensible. El desconcertado galeno hubo de dejar abandonados a los pacientes que tenía en la sala de espera para acudir a un centro judicial, muy distante, bajo cuyo techo había médicos forenses de servicio. ¡Increíble pero cierto!

Por otra parte, la vía de urgencia en general es el camino más recto (corto) para solucionar un problema, evitar una espera o lograr una ventaja. Los usuarios lo saben y se aprovechan, si bien es verdad que muchas veces son inducidos a buscar este “atajo” por diversos motivos. En fin…

Respuesta del Dr. Lizardo Cruzado

Desopilante lo que cuentas, amigo José Manuel: dejar a los pacientes en el servicio para ir a atender semejante pedido denuncia una irracional distribución de recursos y una displicencia por parte de quienes pudiendo subsanar la situación, no lo hacen.
Menudas 'habas' estas que nos traes, amigo mío, como muestra. Ya te contaré otras de por acá -en donde no disponemos de atención psiquiátrica a domicilio todavía-.

Conclusión

Efectivamente, el problema de las urgencias psiquiátricas, y de la atención sanitaria urgente en general en el medio extrahospitalario –que ya traté en su momento–, es consecuencia de una grave deficiencia organizativa que acarrea una continua improvisación. Una muestra más de la desidia de los (ir)responsables dirigentes sanitarios, a quienes se les insta para que, de una vez por todas, procuren una regulación sensata de las urgencias extrahospitalarias.

2 comentarios:

  1. Este tema de las emergencias, no sólo las psiquiátricas, es un tema amplio donde converge la necesidad de atención, la cómoda postergación que se convierte en 'urgencia', y la inmensa responsabilidad de las autoridades en hacer -y negligir, las más de las veces-, contimás que de este mismo modo se suscitan las más increíbles anécdotas -y no queda sino consolarse con ellas, si tal cabe-.
    Mi caro amigo, si hubiese adivinado que ibas a citarme habría intentado al menos pulir mi desangelado y escueto comentario previo.
    Agradezco como siempre la gentileza de tu amistad, José Manuel. Recibe un cordial abrazo.

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  2. Querido Lizardo, tu asertivo comentario es lo suficientemente diáfano en su brevedad, y ya sabemos que lo bueno si breve... Además, el enlace a tu bitácora revelará a quienes no la conozcan la calidad humana y la elocuencia de su autor.
    Como siempre, agradecido por contar con tus valiosísimas aportaciones.

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