domingo, 20 de febrero de 2011

Lo peor de la esencia hispana

Veamos tres ejemplos (extraídos de noticias de prensa) que reflejan lo peor de la esencia hispana, en el marco de la deshonestidad.

Castigan a un guardia por no poner suficientes multas, a pesar de que su comportamiento profesional era ejemplar en todos los sentidos.
(Hay que sacar pasta a cuenta del sufrido contribuyente y hay que joder al trabajador por no haber jodido al ciudadano)

Una mujer que vive de la política… digo, que trabaja al servicio del pueblo, cobraba tres sueldos de órdago y ante las insistentes críticas su partido la deja con dos.
(¡Ay!, mientras se cacarea con la “igualdad”, se mantienen privilegios para unos –minoría–y se incompatibiliza al resto; adiós a la equidad constitucional)

El padre A., un sacerdote que no parece ser tal, líder de una Junta de Esclavos Espirituales, se aprovecha de la buena fe de sus feligreses para enriquecerse.
(Un nuevo caso de uso de la religión como amparo de la buena fe, para que sigan disminuyendo los creyentes en un tiempo de incredulidad)

¿Hasta cuándo seguiremos enarbolando la bandera de la estafa, el privilegio y el engaño?

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