viernes, 4 de febrero de 2011

Tics del pensamiento fugitivo 5


Atendiendo a lo dicho en la presentación de los tics del pensamiento fugitivo, os presento aquí la quinta docena.

  • De tanto prejuicio, tanta injusticia.
  • Ni confiado en exceso ni suspicaz en demasía, que sufre el incauto y pena el receloso.
  • Los fuertes de carácter, si no quieren hacer algo se niegan sin miramientos; los débiles buscan pretextos.
  • Para embelesar vale el lenguaje sibilino, para ser dignos de crédito hay que hablar claro.
  • ¿Por qué sustituir lo que aún es útil; por qué no subrogar lo que no sirve?
  • El enamoramiento es sortilegio, y en verdad la única prisión de la que uno no quisiera liberarse.
  • Muchas veces tenemos la sensación de hablarle a las piedras solamente, de inútil soliloquio; pocas reconocemos no escuchar con la atención debida.
  • Percatado de su miseria, hallaréis transido al más fuerte de los hombres.
  • Cualquiera tiene algo de vate y es por la vesania poseído; un lógico cuerdo no parece humano.
  • Al forjarse la personalidad desposeyéndose va de veleidades.
  • Prefiero un vehemente irreflexivo que muestra arrepentimiento de su conducta, a un cínico frío que nunca pedirá perdón.
  • Mejor callar y a la mente dar reposo que decir vaguedades que provoquen insomnio.

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