martes, 5 de julio de 2011

Ancianidad y creación artística

"La creación artística puede mantenerse con 90 años de edad". Esta afirmación del Dr. Carlos Delgado Calvete, médico psiquiatra, rechaza la idea generalizada de que la vejez implica necesariamente un deterioro y una pérdida de capacidades. Es una idea compartida con quienes conocen las posibilidades del ser humano más allá de la edad considerada productiva, fruto de convencionalismos trasnochados o de tópicos rancios.


El Dr. Delgado realizó un estudio biográfico de 35 artistas reconocidos que desarrollaron una gran actividad creativa hasta edades muy avanzadas. En concreto, analizó biografías de artistas de diferentes campos (pintores, escritores, compositores, directores de cine y arquitectos) que superaban los 80 años. Es una constatación de que el envejecimiento no equivale a fin de toda posibilidad.
“Hay algunos que prácticamente hasta el último momento de su vida siguen en activo, como Picasso, que muere a los 91 años. La noche anterior a su fallecimiento todavía estaba pintando. En general, en el caso de los pintores prácticamente están pintando hasta los últimos momentos de su vida, incluso con problemas físicos importantes. Monet sufría cataratas, lo tenían que operar, y a pesar de ello siguió pintando y en sus últimos años pintó toda la serie de los Nenúfares, lo que supone 250 cuadros. En cambio en escritores se dan más casos en los cuales dejan de escribir en los últimos años. Hay una variedad en ese sentido importante. Tolstoi en sus últimos 20 años no se dedica a la literatura y se centra en actividades altruistas y de defensa de la no violencia; en cambio George Bernard Shaw, hasta su muerte con 94 años, está escribiendo artículos en periódicos y estrenando obras de teatro.”
De modo que, entre otras posibilidades, es factible la creación artística en ancianos, no sólo como continuación sino también como iniciación (propiciada por la disponibilidad de tiempo libre). Como ya dijimos aquí, comentando los casos de la científica Rita Levi-Montalcini y del atleta Julián Bernal, es posible una vejez saludable. Ciencia, deporte, arte, cualquier actividad humana no tiene porqué estar reñida con la edad. Limitación no significa inutilidad. Vejez no es sinónimo de enfermedad (aunque a menudo nos lo quieran hacer creer).

"Saturno, el mensajero de la vejez", de la suite Los Planetas, de Gustav Holst


4 comentarios:

  1. Reflexiones siempre interesantes las que hoy nos traes, amigo José Manuel; pero especialmente oportunas ahora, cuando tanto se debate sobre la edad de jubilación... Yo creo que el estado de "salud-enfermedad" influye de modo esencial (aunque, ahí está el caso de Monet); pero, afortunadamente -en mi modesta opinión- crear, como razonar, no es trabajar.

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Interesante entrada, como siempre Jose Manuel, es un estimulo para procurar una jubilacion fecunda y tal vez prevenir la pandemia de Alzehimer

    ResponderEliminar
  3. Entiendo,amigo Francisco, que lo peor de la vejez es sentirse inútil, arrinconado por la sociedad a la que has servido, y por encima convencerte de tu propia inutilidad, lo que supone una muerte adelantada. Y está claro que crear o hacer lo que a uno le gusta, sin imposiciones, es disfrute y no trabajo. Así que disfrutemos mientras podamos.
    Creativos saludos.

    ResponderEliminar
  4. Amigo Juan, yo también creo el ejemplo de actividad neuronal -y física- de los creadores que mantuvieron viva la llama hasta el final de los días debiera servirnos de estímulo. Sería bueno para evitar -o retrasar- el deterioro intelectual, el anquilosamiento y la depresión postrera. Pero la sociedad (¿de bienestar?) en la que vivimos lo pone cada vez más difícil.
    Animosos saludos.

    ResponderEliminar