lunes, 28 de febrero de 2011

Recaudar y recaudar, aunque signifique enfermar


Las políticas “recaudatorias” se suelen establecer de espaldas a los contribuyentes, sin atender a valores sociales ni circunstancias. Y en materia de juego sin preocuparse por la salud de los ciudadanos.

Este comentario se deriva de una crítica a la instalación de cajeros en las salas de bingo, porque puede aumentar las adicciones al juego: Si no se ponen límites, aumentará la cifra de ludópatas.
“Lo que es sangrante es que luego la Consellería de Sanidade se permita el lujo de hablar de las ludopatías como un problema de salud.”
Aumentará el gasto en juego y con ello la recaudación fiscal (al parecer ha descendido). Por supuesto se añadirán dramas personales y familiares, trastornos psicológicos, accidentes por falta de sueño y de concentración, consumo de psicofármacos y consecuente gasto –farmacéutico y sanitario–. O sea, se incrementará un problema de salud pública. Pero esto le importa poco, o no le tiene sin cuidado, a la autoridad que vela por sus amados administrados.

Viendo la regulación de máquinas tragaperras, bingos y demás juegos de azar, pienso que sería preferible la PROHIBICIÓN DEL JUEGO. En nombre de la salud… y de la libertad bien entendida. Aunque siempre nos quedará Las Vegas...

Viva Las Vegas – Elvis Presley
La ciudad de Las Vegas, en el estado de Nevada –EE.UU.–, es famosa por sus casinos y considerada la Capital Mundial del Entretenimiento

jueves, 24 de febrero de 2011

Dr. W.C. Álvarez: Viva en paz con sus nervios


Durante el segundo o tercer año de carrera, me hice con un libro del Dr. Walter Clement Alvarez (1884–1978) titulado Viva en paz con sus nervios, que en su momento me dejó vivamente impresionado. Trataba de multitud de síntomas que aquejan con frecuencia a la gente y que la lleva a buscar una causa orgánica sin éxito, porque tienen un origen psicosomático. Este médico norteamericano, cuyo nombre figuraba abreviado como W.C. Álvarez, tenía ascendencia hispana. Su padre, médico también, era un asturiano que emigró a USA; cursó su carrera en San Francisco y como Dr. Luis Fernández Álvarez ejerció en Honolulu, la capital de Hawai, donde fundó un hospital para enfermos de lepra.

Entre otros centros sanitarios, el Dr. W.C. Álvarez trabajó en la famosa Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, y se interesó especialmente por la medicina psicosomática. Desde principios de 1950 comenzó a escribir una columna médica que se hizo muy exitosa en diarios y semanarios. Su bibliografía es extensa, mayormente de divulgación, sobre problemas psicosomáticos y encuadrados en el ámbito de las Humanidades Médicas. Un cuadro somatoforme lleva su nombre: el síndrome de Álvarez, una inflamación abdominal de origen psicógeno, sin exceso de gas ni otras alteraciones. Y se ha establecido un premio en su memoria (The Walter C. Alvarez Memorial Award), que se otorga como reconocimiento a la excelencia en comunicaciones de cuidados de salud, pudiendo ser el premiado miembro o no de la Asociación Americana de Médicos Escritores.

Del libro del Dr. W.C. Álvarez, que aún poseo, en una edición rústica de la desaparecida editorial Bruguera, tomé muchas frases que me parecieron interesantes. Sus recomendaciones siguen hoy más vigentes si cabe, en una época en la que han aumentado los trastornos de ansiedad, o mejor dicho todas las alteraciones psíquicas recogidas bajo el epígrafe de “trastornos neuróticos, relacionados con el estrés y somatoformes”, reunidos por su asociación histórica con el concepto de neurosis, entre los cuales están la ansiedad fóbica, el pánico, la ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo, los trastornos de adaptación, los trastornos somatoformes (somatización, hipocondría), etc.

De las frases interesantes del Dr. W.C. Álvarez que recogí, reproduzco a continuación una selección y resalto las que me parecen clave, no sin antes decir que uno de los dichos favoritos del autor era de su admirado William Osler (tan renombrado en este blog): “La medicina es un arte, no un negocio, una vocación, no un comercio”.

Y sin más, les dejo con las sabias palabras del Dr. Álvarez.

¿Es posible que sean los nervios?
  • Sigo maravillándome de que tantas personas hayan dejado de comprender que exista la menor relación entre sus enfermedades orgánicas y las severas crisis emocionales que han atravesado.
  • Da pena pensar que miles de personas van de un médico a otro en busca de un medicamento o una operación, cuando todo lo que necesitan es que les ayuden a resolver un problema emocional.
  • A muchos nos da demasiada vergüenza que nos califiquen de nerviosos.
  • A veces se “necesita” una enfermedad como muleta mental (enfermedad útil).
  • La mayoría de seres humanos experimenta un deseo irreprimible de descargar la mente de problemas y pesares.
  • Incluso el paciente con un cáncer o una enfermedad cardiaca, tiene mayor necesidad de que le den ánimos y confianza y de que le enseñen a vivir, que de un medicamento o una operación.
  • Si el paciente estuviese enterado de la relación mente-organismo –relación sicosomática–, habría sospechado de una conexión entre la inquietud, el pesar o la fatiga y la enfermedad que siguió.
  • El caso inverso a la enfermedad sicosomática es la somatosíquica; en este caso, una dolencia orgánica repercute emocionalmente.

Enfermar por culpa de los nervios
  • Cuando los médicos no encontramos ninguna anormalidad que explique un dolor, una molestia o un trastorno, presumimos que es de naturaleza “funcional” o no orgánica.
  • Aun estando seguros de que un dolor o una enfermedad son producidos por la mente, debemos examinar al paciente; un problema orgánico puede provocar una tormenta emocional.
  • La única manera de manifestarse un malestar mental consiste en un dolor, un sufrimiento, una desazón, un ardor, un cosquilleo o un entumecimiento en alguna parte del cuerpo.
  • Un cerebro hiperactivo puede producir síntomas nerviosos.
  • Los individuos difieren grandemente en su modo de reaccionar a una emoción.
  • La emoción no sólo puede producir por sí misma una enfermedad, sino que puede poner de manifiesto los síntomas de una dolencia que se mantenía latente.
  • Recuerdo a cierto número de personas que estoy casi seguro que murieron de miedo.
  • La emoción puede sensibilizar o insensibilizar.
  • Desaparecida la tensión, el dolor puede desaparecer.

Los “nervios” pueden producir verdadero dolor
  • El dolor psíquico es constante, no cesa ni de noche ni de día (el orgánico es intermitente, cesa y vuelve) y se revela como inespecífico (“mariposas”, “pellizcos”…). No es imaginario ni forzosamente benigno.
  • El miedo a la enfermedad agrava la enfermedad.
  • Formarse una opinión del paciente por deducciones: cuenta las cosas rápidamente y con claridad o lenta y confusamente; dolor, pe. abdominal en un área reducida, en períodos cortos (orgánico) o en área extensa y constante (nervioso); quejas por problemas insignificantes: manchitas, puntitos, pecas… (nervioso)
  • Valorar la posibilidad de comprobar en su propio hogar a un ama de casa muy minuciosa, atareada y exigente consigo misma.
  • El individuo hipersensible sufre a menudo por molestias sin importancia, acudiendo rápidamente al médico por la mínima.
  • Hacer perder el miedo. Se puede ayudar a quienes tienen “accesos raros” sólo si se les hace ver el origen de éstos y porqué ocurren.
  • El escotoma centelleante (veinte minutos de visión borrosa o una línea brillante en zigzag) es inofensivo; es un síntoma de la jaqueca. Y la jaqueca está motivada por tres causas: propensión hereditaria, esfuerzo o tensión continuados (pe. exceso de trabajo o infelicidad) y un “gatillo” capaz de disparar el ataque.
  • He llegado a la conclusión de que el único medio de reducir la frecuencia de ataques de jaqueca es vivir una vida sencilla y dichosa, más sosegada y menos tensa.
  • Dos normas para reducir la tensión: hacer una sola cosa a la vez y no señalar un tiempo límite para realizar el trabajo.
  • ¿Por qué ponerse muy “acalorado”? Hay que tener el valor de saber callarse y desechar el hábito de enojarnos al oír o leer cosas con las que no estamos conformes.
  • Sobreponerse a los disgustos. Quien se ensimisma, se pone huraño y no cesa de hablar de injusticias atrae una enfermedad.
  • Relajación muscular. Tratar de relajar los músculos y aprender a reposar a voluntad.

Dominar el hábito de inquietarse y no avergonzarse
  • Reconocer que ciertas inquietudes carecen de fundamento.
  • No acongojarse por costumbre. Hay personas ilógicas que se inquietan y desazonan a todas horas de un modo estúpido; algunas sufren fobias o miedos ilógicos.
  • No contagiar a los hijos inquietudes innecesarias.
  • Temores de los ansiosos crónicos: a perder el juicio, al suicidio, a todo, a la soledad, claustrofobia, a enfermedades cardíacas, al cáncer, a morir, a desmayarse, aprensión sin saber porqué, múltiples.
  • Todos deberíamos combatir la ansiedad como una “costumbre pésima”.
  • Dejar de pensar en lo que sucedió y pudo ser evitado o en lo que pudo ser y no fue. Nadie ve el futuro.
  • Tres máximas para los acongojados (consejos del Dr. Austen Riggs): 1º) preguntarse ¿es mi problema?; 2º) si lo es, ¿puedo yo resolverlo?; 3º) si puede ser resuelto por alguna persona experta acuda a ella.
  • Otra recomendación: viva encerrado en el día de hoy. Los problemas hay que resolverlos de día, la noche es para dormir.
  • Para sobreponerse a una fobia hay que combatirla: “haz aquello que te inspira miedo y éste habrá muerto”.
  • Al hipocondríaco es imposible tranquilizarlo en cuanto a su salud; no se puede conseguir que viva confiado mucho tiempo. Si un médico le prescribe diez medicamentos a la vez, es maravilloso.
  • Nadie debe avergonzarse de ser nervioso y sensible. Pensemos en la brillantez de las persona ligeramente maníacas; posiblemente grandes escritores, músicos, etc., fueron un poco maníacos y estuvieron al borde de la psicosis.
  • Casi todo el mundo tiene un punto que se sale fuera de la raya. El “umbral emocional”, o punto crítico, difiere de unas personas a otras.
(Las frases de la segunda parte del libro, que trata sobre el “arte de vivir”, podría considerarlas para un futuro, según la acogida de estas otras editadas)

Sinfonía Nº 2 “La era de la ansiedad” de Leonard Bernstein
Final

miércoles, 23 de febrero de 2011

30º aniversario del 23-F

Han pasado treinta años desde el intento de golpe de Estado en Hispania,
a poco de su recién recuperada democracia. 
El 23 de febrero de 1981 un grupo de guardia-civiles capitaneados por el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados, durante la  investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno, tras dimitir Adolfo Suárez. 
A los más jóvenes no les provocará ninguna emoción, por no ser conscientes de los hechos en aquellos momentos o no haber nacido todavía. Quienes lo vivimos, comprendemos el valor de residir en un estado libre, aunque no sea ni de lejos el ideal.

martes, 22 de febrero de 2011

Creación de enfermedades y Espectro de Síndromes de Disregulación


Primeramente, en relación a la polémica cuestión de la creación de enfermedades, reproduzco parte de un texto del periodista Miguel Jara titulado "Una máquina para inventar enfermedades":
Durante los últimos años se ha publicado mucho sobre el fenómeno que los anglosajones denominan disease mongering o tráfico de enfermedades. El concepto de enfermedad está estirándose todo lo posible para abarcar a la mayor cantidad de personas que sean catalogadas como “enfermas”, aunque no lo estén, claro. El objetivo es que todo el mundo esté medicado para algo. Pero hoy no vamos a tratar sobre ninguna de ellas (…) Resulta que el escritor Mike Adams ha desarrollado un invento por el que cualquier persona puede crear su propia enfermedad mental. Con ello trata de poner en evidencia los enormes intereses creados que hay en torno a determinadas enfermedades que no lo son y que sólo existen como excusa para vender más fármacos. Adams ha denominado a su invento La máquina de crear enfermedades. (…)
Adams denuncia que la psiquiatría en buena medida hace tiempo que perdió el rumbo y se ha convertido en parte del marketing de las farmacéuticas. Lo cierto es que multitud de especialistas han cuestionado durante los último años “enfermedades” como la Fobia social, con la que se diagnostica a personas a las que les cuesta hablar en público; el Síndrome de las Piernas Inquietas, ciertos problemas nerviosos de origen desconocido reconceptualizados como “enfermedad” por determinado laboratorio interesado en vender antidepresivos; o el Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, la inquietud propia de la infancia y pubertad. (…)
Este controvertido tema continúa en el candelero y seguramente dará mucho que hablar en el futuro, no sólo porque el mundo seguirá moviéndose por intereses (el de la medicalización de la vida es uno de ellos), sino también por la complejidad del llamado Espectro de Síndromes de Disregulación (Dysregulation Spectrum Syndrome), entre los que se incluyen:
  • fibromialgia
  • síndrome de fatiga crónica
  • colon irritable
  • vejiga irritable
  • migraña
  • síndrome de piernas inquietas
  • dismenorrea primaria
  • alteración de la articulación temporomandibular
Todos estos síndromes tienen en común una alta asociación con el estrés, físico o psíquico, el cual produce una alteración de la neurohormonorregulación y de los mediadores hormonales; un ejemplo es la disminución de los niveles de serotonina que provoca alteraciones del sueño, en concreto insomnio (interesante artículo relacionado: “Controversias en fibromialgia”). El hecho de que se tilden algunos síndromes de “enfermedades inventadas” no significa que los pacientes no aquejen síntomas, no niega el sufrimiento de quienes los padecen, aunque se pueda cuestionar la interpretación correcta de muchos cuadros clínicos difíciles de etiquetar ciñéndonos a criterios diagnósticos y al no existir pruebas determinantes. Ahora disponemos de mayor información a nuestro alcance, de muchísima información; lo difícil es utilizarla e interpretarla correctamente y eludir la manipulación.

domingo, 20 de febrero de 2011

Lo peor de la esencia hispana

Veamos tres ejemplos (extraídos de noticias de prensa) que reflejan lo peor de la esencia hispana, en el marco de la deshonestidad.

Castigan a un guardia por no poner suficientes multas, a pesar de que su comportamiento profesional era ejemplar en todos los sentidos.
(Hay que sacar pasta a cuenta del sufrido contribuyente y hay que joder al trabajador por no haber jodido al ciudadano)

Una mujer que vive de la política… digo, que trabaja al servicio del pueblo, cobraba tres sueldos de órdago y ante las insistentes críticas su partido la deja con dos.
(¡Ay!, mientras se cacarea con la “igualdad”, se mantienen privilegios para unos –minoría–y se incompatibiliza al resto; adiós a la equidad constitucional)

El padre A., un sacerdote que no parece ser tal, líder de una Junta de Esclavos Espirituales, se aprovecha de la buena fe de sus feligreses para enriquecerse.
(Un nuevo caso de uso de la religión como amparo de la buena fe, para que sigan disminuyendo los creyentes en un tiempo de incredulidad)

¿Hasta cuándo seguiremos enarbolando la bandera de la estafa, el privilegio y el engaño?

viernes, 18 de febrero de 2011

Música del siglo XX: Obras fundamentales


Para hacerse una idea de la música clásica del siglo XX, presento hoy, a modo de apéndice del tercer capítulo de la historia musical, una lista de obras fundamentales (por orden abc de compositores), elaborada en base a diversas aportaciones de melómanos y a mi propio criterio. La técnica de algunos de estos creadores fue aprovechada por músicos y grupos del ámbito rock, como Pink Floyd, Mike Oldfield, Frank Zappa y otros, cuyas sonoridades relacionarán los lectores de buen oído musical.

Dejo enlaces de algunas de las obras más vanguardistas o en cierto modo novedosas, no siempre de fácil comprensión para los oídos más hechos a la melodía previsible. Seguro que no están todas las que son, pero con certeza son todas las que están.

Nixon in China de John Coolidge Adams

Adagio para cuerdas (adaptación coro:“Agnus Dei”) de Samuel Barber

Concierto para orquesta y Música para cuerdas, percusión y celesta de Béla Bartók

Wozzeck y Concierto para violín "A la memoria de un ángel" de Alban Berg

Secuencias y Sinfonía de Luciano Berio

Sinfonía Nº 2 "La edad de la ansiedad" y West Side Story de Leonard Bernstein

Schelomo de Ernest Bloch

Repons y El Martillo sin Retorno de Pierre Boulez

Peter Grimes y War Requiem de Benjamin Britten

Concierto para piano y orquesta y Doctor Faust de Ferruccio Busoni

Preludios y sonatas para piano preparado de John Cage

Sinfonía India de Carlos Chávez

Primavera Apalache de Aaron Copland

Pelléas et Mélisande, Estampes y La Mer y de Claude Debussy

Al oír el primer cuco en primavera de Frederick Delius

La Péri de Paul Dukas

Preludio y fuga sobre Alain y Réquiem de Maurice Duruflé

Métaboles y Toute un monde lontain de Henri Dutilleux

Introducción y allegro y Concierto para violonchelo de Eduard Elgar

Rapsodias rumanas y Sinfonía Nº 3 de George Enescu

Rothko Chapel de Morton Feldman

El sombrero de tres picos y Concierto para clavecín de Manuel de Falla

Sonatas para cuarteto de cuerda de Brian Ferneyhough

Concierto para violín y orquesta y Leo de Roberto Gerhard

Porgy and Bess de George Gershwin

Panambí y Bomarzo de Alberto Ginastera

Einstein on the beach y Koyaanisqatsi de Philip Glass

Sinfonía Nº 3 de Henryk Górecki

Elegía para los jóvenes amantes y Musas de Sicilia de Hans Werner Henze

El axis del cisne de Paul Hindemith

Los planetas de Gustav Holst

Sinfonía Nº 2 y Sinfonía Nº 3 de Arthur Honegger

La pregunta sin respuesta y Sinfonía Nº 4 de Charles Ives

Sinfonietta y La zorrita astuta de Leoš Janáček

Concierto para piano de Aram Khachaturian

Psalmus Hungaricus de Zoltán Kodály

Schwamkungen am rand de Helmut Lachenmann

Atmósferas y Réquiem de György Ligeti

Sinfonía Nº 3 y Cuarteto de cuerda de Witold Lutoslawski

Musica su due dimensioni, Concierto para piano y Juilliard Serenade de Bruno Maderna

Sinfonía Nº 9 y La canción de la Tierra de Gustav Mahler

Doble concierto y Frescos de Piero della Francesca de Bohuslav Martinu

Cuarteto para el fin de los tiempos y Sinfonía Turangalila de Olivier Messiaen

El buey sobre el tejado y La creación del mundo de Darius Milhaud

Música callada de Federico Mompou

Sinfonía Nº 5 de Carl Nielsen


Carmina Burana de Carl Orff

Sinfonía Nº 3, Fratres y Tabula rasa de Arvo Pärt

Treno por las víctimas de Hiroshima de Krzysztof Penderecki

Sinfonía Nº 7 de Allan Pettersson

Sonata para flauta y Cuatro motetes para un tiempo de penitencia de Francis Poulenc

Concierto para piano y orquesta Nº 3 y Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev

Turandot de Giaccomo Puccini

Concierto para piano Nº 2 y Sinfonía Nº 2 de Sergei Rachmaninov

La hora española y Concierto para la mano izquierda de Maurice Ravel

Music for 18 musicians de Steve Reich

Variaciones Hiller y Variaciones Mozart de Max Reger

Pinos de RomaFuentes de Roma y Fiestas romanas de Ottorino Respighi

Sensemayá de Silvestre Revueltas

Jagden und formen, In-Schrift… de Wolfgang Rihm

Concierto pastoral de Joaquín Rodrigo

Sinfonía Nº 3 y El festín de la araña de Albert Roussel

Gymnopédies de Erik Satie

Sinfonía para un hombre solo de Pierre Schaeffer y Pierre Henry

Concerto grosso Nº 1 de Alfred Schnittke

Noche transfigurada y Pierrot Lunaire de Arnold Schönberg

Sonata para piano Nº 5 y Poema del éxtasis de Alexander Scriabin

Sinfonía Nº 10 y Cuarteto Nº 8 de Dmitri Shostakovich

Sinfonía Nº 5, Sinfonía Nº 7 y Tapiola de Jean Sibelius

Stimmung de Karlheinz Stockhausen

Metamorphosen, Salomé y Electra de Richard Strauss

La consagración de la primavera y Sinfonía de los Salmos de Igor Stravinski

Ameriques, Ionisation, Arcana, Deserts… de Edgar Varese

Sinfonía Nº 5 de Ralph Vaughan Williams

Bachianas brasileiras de Heitor Villa‑Lobos

Cinco movimientos op. 5 y 5 piezas op. 10 de Anton Webern

El festín de Baltasar y Sinfonía Nº 1 de William Walton

Metastasis de Iannis Xenakis

miércoles, 16 de febrero de 2011

A través de la historia de la música (3): El modernismo musical


Revisadas la música antigua (medieval y renacentista) y la de los tres grandes períodos musicales (barroca, clásica y romántica) de la cultura occidental, toca ahora referirnos a la última etapa, iniciada en el siglo XX con nuevos lenguajes armónicos. Desde entonces hasta nuestros días, podemos hablar en este ámbito de música moderna-contemporánea, si bien el término de música contemporánea se ciñe expresamente a los últimos cincuenta años. En definitiva, una música del siglo XX que se extiende hasta el XXI.

Antes de la época moderna, la música era tonal, fácilmente comprensible y predecible en su desarrollo, llevaba una evolución aparentemente natural, sin demasiadas convulsiones. Los compositores avanzaban en sus concepciones sin dejar de mirar atrás, aferrados a sus referentes del pasado, y respetando lo ajeno o criticándolo, en función de su generosidad o egocentrismo. Los excelsos genios románticos, generalmente con poca capacidad de transigencia, se vanagloriaban de su talento creativo y suscitaban aureolas de divismo. Sus sinfonías o sus óperas eran únicas, inalcanzables, irrepetibles. La modestia parecía reservada para los más humildes, que los hubo en el panteón de grandes compositores (en este sentido, Dvorak se me antoja paradigma), o para los menos dotados. Diferentes aspectos y personalidades quedan fuera de esta rauda travesía, necesariamente excluyente.

Alcanzado el siglo XX, aún prevalecía la individualidad propugnada en el Romanticismo, bien representada por colosos como Gustav Mahler (1860-1911) o Richard Strauss (1864-1949). Algunos compositores prefirieron permanecer al margen de rupturas y seguir la línea continuista, emulando a sus predecesores; otros llegaron hasta el borde del abismo innovador y allí se detuvieron. Valgan de ejemplo Sergei Rachmaninov (1873-1943) y Jean Sibelius (1865-1957) para esos respectivos posicionamientos. El segundo abandonó su labor compositiva mucho antes de su muerte, estimando que no tenía nada más que decir o consciente de que su voz ya estaba fuera de lugar. Pero la desaparición de la escena de grandes maestros no detuvo a la gran música en su imparable avance.

En la Época Moderna se produjeron grandes innovaciones. Surgió la corriente del impresionismo musical, encabezado por Claude Debussy (1862-1918) y Maurice Ravel (1875-1937) haciendo énfasis en los efectos tímbricos. Comenzó a imponerse la atonalidad y se creó el dodecafonismo, el sistema atonal desarrollado por Arnold Schöenberg (1874-1951) como técnica principal del serialismo (empleo de series de notas sin repeticiones), utilizando las doce notas de la escala cromática, inasimilable para oídos no acostumbrados a tan peculiar lenguaje. Asimismo irrumpió la politonalidad, o uso en una obra de varias tonalidades simultáneas, y la modalidad, o empleo de modos y escalas de épocas pretéritas, bien aprovechada por Béla Bartók (1881-1945). Comparadas con lo anterior, estas corrientes experimentales eran difíciles, extrañas o desagradables, nada predecibles. No obstante, en medio de las turbulencias se produjo un retorno a lo clásico, un neoclasicismo, del que participaron Igor Stravinsky (1882-1971) y Sergei Prokofiev (1891-1953), sin impedirse una combinación de lenguajes que conllevó auténticas ensaladas estilísticas.

Como parte de la música experimental desarrollada, a fines de la década de 1940s comenzaron a grabarse sonidos y ruidos de la calle o de la naturaleza y a combinarlos con sonidos instrumentales, surgiendo así la llamada música concreta, que marcó el comienzo de la música electrónica al comprobarse que el sonido gravado era susceptible de manipulaciones electroacústicas ilimitadas. Otra corriente innovadora fue la música aleatoria, que daba gran valor a la improvisación.

La posterior evolución de la música de vanguardia, las diferentes escuelas y la intensa experimentación producida –hasta la extravagancia– salen de esta síntesis histórica. Con intención generalizadora, basten dos ideas: la de elitismo intelectual, por estar reservada a minorías (siendo poco aceptada por el público y escasamente programada en conciertos), y otra de mezcla, derivada del uso combinado de instrumentos clásicos, aparatos electrónicos y cintas grabadas.

¿Y otros lenguajes musicales? Ni que decir tiene que el jazz, surgido como forma musical en ese siglo, supuso una revolución, en cuanto a la penetración de las raíces africanas en una sociedad norteamericana heredera de la tradición europea y a la ruptura de moldes, donde la música clásica estaba aprisionada. Se trataba de un lenguaje diferente y emocionante, expresión de una tradición negra a través de los medios que el blanco le proporcionaba, que daba gran valor a la improvisación y al desarrollo de variaciones melódicas, y que habría de influir en músicos de la esfera clásica. Una forma de liberación que alcanzó un extremo que, tal vez, pudiera parangonarse con la música experimental. Y fuera también del mundo clásico, algunos han proclamado la existencia de una música progresiva, con la teórica introducción de elementos sinfónicos en el ligero género rock, para irritación de puristas y regocijo de los más eclécticos.

El Mar de Claude Debussy
De esta obra maestra, estrenada en 1905, disfrutemos del tercer esbozo, “Diálogo del viento y el mar”, en una vibrante interpretación de la Orquesta Nacional de la Juventud de Venezuela dirigida por Gustavo Dudamel


La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky
De esta composición innovadora (armonía, ritmo y timbre), una obra de ballet que supuso un escándalo el día de su estreno en París, en 1913, pero que cambió la música del siglo XX, propongo una recreación de la bailarina Pina Bausch y el ballet de Wuppertal, en la parte final, “Acción ritual de los antepasados” y “Danza sagrada” (La elegida), con la interpretación musical de la Cleveland Orchestra & Pierre Boulez

***
¿Qué dirían los clásicos reverentes ante la descomposición de la perfecta armonía y del calculado contrapunto, al comprobar el abandono de ciertas leyes matemáticas? Acaso se susciten dudas, porque en la propia evolución de la música llamada culta ha habido continuamente músicos irreverentes, rebeldes o malditos que la han llevado por otros derroteros a través de nuevos lenguajes. Está justificado, es legítimo cuando la creación artística busca persuadir, deleitar, atraer el interés cuando más de lo mismo no estimula los deseos ya saciados. Monteverdi rompió moldes, y Bach, y Mozart, y Beethoven, y Berlioz, y Liszt, y Debussy, y Stravinsky, y Schoenberg... De alguna manera, todos ellos han sido revolucionarios. Sin embargo, la comprensión de los compositores "clásicos" suele dilatarse en el tiempo; han de pasar muchos años antes de que sean valorados en su justa medida.

Al cabo, la música sólo debiera valorarse en función del resultado sonoro: será buena o mala, por encima de los demás apelativos. Cuando uno escucha obras tan sublimes como La Pasión según San Mateo de Bach o El Mesías de Händel, descubre el barroco más escolástico, pero igualmente el fruto del legado de generaciones anteriores, de búsquedas y avances hacia la perfección codiciada. Son obras colosales que conmueven, pero no necesariamente más que un lied de Schubert, un nocturno de Chopin o un tango de Piazzolla. Los medios de expresión aun siendo diferentes persiguen un mismo fin: lograr el pálpito, el estremecimiento o la alegría del frágil corazón humano, en lo divino o en lo terreno. Eterna indagación que mucho y nada encuentra, aunque baste la caricia de consuelo que las notas pueden deparar a los mortales.

Enlaces externos:

Enlaces en este blog:

Claves de acceso a la música del siglo XX
1ª parte

2ª parte

lunes, 14 de febrero de 2011

A tu lado…


A tu lado
primavera florecida
desparramando belleza.

A tu lado
arrebolados veranos
prendidos en mis pupilas.

A tu lado
suaves colores de otoño
palpitando entre las sombras.

A tu lado
colmando invernales años
flor y arrebol y color.

A tu lado
¿siempre amor?


Diciendo del amor es fácil caer en la cursilería. En otro “amoroso espacio” recurrí a la Rima LXVII de Bécquer como bella expresión de la humana necesidad. En cuanto a la definición del amor mundano, nada mejor que la que hace Lope de Vega en su magistral soneto. Y para frases lapidarias valgan las que siguen, tanto para desmayados, atrevidos, furiosos, enamorados, ásperos, tiernos, liberales, esquivos, alentados, mortales, difuntos, vivos, leales, traidores, cobardes y animosos.
  • ¿El amor? Dos corazones y un solo latir.
  • A quien feo ama hermoso le parece. (Refrán)
  • Una mujer que llora al mismo paso mata que enamora. (Calderón)
  • El amor es como un pájaro: si lo aprietas demasiado lo ahogas, si no lo aprietas vuela.
  • El amor es la poesía de los sentidos. (Balzac)
  • Somos animales inconsolables. (Saramago)
  • Cuando el amor está recuperando el juicio es que está muriendo.
  • Quien ama más de lo que debe por amor será desamado. (D. Juan Manuel)
  • El amor abre paréntesis, el matrimonio lo cierra. (V. Hugo)
  • El amor es la necesidad de otra persona para seguir viviendo.

Y para escuchar hoy es apropiada la célebre Can't Help Falling in Love (No puedo evitar enamorarme), de George David Weiss, en la voz del rey del rock.

Can't Help Falling in Love - Elvis Presley

viernes, 11 de febrero de 2011

¿Por qué no un sistema sanitario mixto?


Los tiempos mudan, y cada vez estoy más convencido de la necesidad de un sistema sanitario mixto, público-privado. La experiencia me lo demuestra. Preferible una aceptación abierta que encubierta (conciertos). Mejor una limpia clarificación que la habitual confusión (seguros privados que no cubren farmacia).

Una reciente notificación recibida, recordando el Decreto 2.065/1974 (¡Franco aún no había muerto!), concretada en la “prohibición de uso de recetas oficiales y solicitud de pruebas procedentes de la medicina privada”, ratifica mi postura.

La crisis lleva a la búsqueda desesperada de apoyos jurídicos para ahorrar como sea, sin pensar en nuestras excluyentes singularidades: atención odontológica, atención podológica, etc. Por eso creo que convendría en Hispania un sistema sanitario mixto. Pero ¡ojo!: limpio y justo. Los tiempos mudan...

O Fortuna, de Carmina Burana, de Carl Orff
O Fortuna /velut luna / statu variabilis, / semper crescis / aut decrescis...
Oh Fortuna / como la Luna / variable de estado, / siempre creces /o desapareces...

jueves, 10 de febrero de 2011

Sinfonía “patética” farmacológica


I. Allegro ma non troppo
Se presenta por primera vez a su nuevo médico de cabecera un hombre retornado de Francia –jubilado que viene para quedarse–, con hoja de medicación gala. El galeno se asombra de la “receta multiprescripción” (¡quién la pillara!), con 8 nombres comerciales (ningún genérico), todos fármacos independientes, como monoterapia. Prescritos por un cardiólogo, siete fármacos cardiovasculares como tratamiento de la cardiopatía isquémica que sufre, y un octavo supuestamente indicado como “protector gástrico”. He aquí los principios activos: Fluindiona (anticoagulante anti vitamina K), Clopidogrel (antiagregante plaquetario), Perindoprilo (antihipertensivo inhibidor de la ECA), Atorvastatina (hipolipemiante), Furosemida (diurético de asa), Espironolactona (diurético antagonista de la aldosterona), Bisoprolol (betabloqueante) y Pantoprazol (antiulceroso IPB). Oh la la!

II. Allegro con grazia
Problemas en Hispania, o reír por no llorar: 1) Clopidogrel necesita visado de inspección de farmacia, y para ello el correspondiente informe médico; 2) dos presentaciones no existen aquí: Perindoprilo 10MG y Bisoprolol 3,75MG. Son las diferencias farmacológicas en la CE. Y para liarla, los informes que trae el paciente están en francés. C'est magnifique!

III. Scherzo
Por la cuestión del visado y para valoración posológica, amén de apertura de historia clínica del paciente, el médico de familia lo deriva al cardiólogo con prioridad (“preferente”). Pero lo citan con demora de varios meses (habitual) y el galeno de primaria decide marcar “urgente” en la hoja de interconsulta, simplemente para acortar el plazo. Y, ¡ele!, desde el área de citaciones le indican que pase por las Urgencias del hospital. C'est merveilleux!

IV. Adagio lamentoso
En la puerta hospitalaria recogen en la hoja de urgencias lo escrito por el médico de familia en la de interconsulta (repetición de la jugada), se ponen telefónicamente en contacto con un cardiólogo y, no viendo éste motivo urgente, lo devuelve a la atención primaria. C'est génial! De regreso, el paciente, que ha comenzado a sufrir un particular peregrinaje burocrático, mira con cara de resignación a su nuevo médico de cabecera. Y éste, que muestra una faz extrema de alelado, alcanza un estado de desesperación extrema. Finalmente, se le va enturbiando el pensamiento... Porqué seremos diferentes…???...L'Afrique commence aux Pyrénées...???...L'Afrique commence aux...???... L'Afrique commence…???...(decrescendo)

Adagio lamentoso (IV movimiento) de la Sinfonía nº 6 “Patética" de Tchaikovsky
Orquesta del Teatro alla Scala de Milán, dir. Yuri Temirkanov

miércoles, 9 de febrero de 2011

Dónal Lunny, tañedor de bouzouki


El músico irlandés Donal Lunny, cuya madre era una gran conocedora del folklore gaélico, tuvo un pronto acercamiento a un instrumento que lo dejó impresionado a primera vista: el bouzouki. Y al descubrir su particular sonoridad quedó todavía más enamorado, permaneciendo de por vida enganchado a sus encantos, por más que su música fuese evolucionando a través del tiempo, a consecuencia de sus ansias de búsqueda sonora.

En sus inicios formó un dúo con Christy Moore ("Rakes of Kildare"); éste ponía la voz y Lunny tocaba la guitarra. Después tocó en grupos tradicionales de música celta hasta descubrir el bouzouki, comenzando entonces a crear su propio estilo. El momento decisivo llegó con la creación en 1972 de “Planxty”, junto a su mentado amigo, Andy Irvine y Liam O'Flynn. Un grupo que haría historia, por una nueva forma de entenderse la música tradicional irlandesa.

Con Planxty grabó varios discos y se incorporaron al grupo Johnny Moynihan (voz) y Matt Molloy (flauta y whistle). Dejaría este grupo para comenzar en 1975 una nueva aventura, de “fusión” folk-rock, con “The Bothy Band”, junto a Triona Ni Dhomhnaill, Micheal O Dhomhnaill, Paddy Keenan, Matt Molloy, Paddy Glackin, Tommy Peoples y Kevin Burke. Y posteriormente vendría otro experimento de integración folk- jazz-rock: “The Moving Hearts”, una banda que dio su adiós en 1990, si bien ya se había disuelto en 1984.

En la última década del siglo XX publicó Coolfin (1998), título que coincide con el nombre del grupo compuesto por Sharon Shannon, Nollaig Casey, John McSharry, Graham Henderson, Ray Fean, Ronnie O'Flynn y Lloyd Byrne. Y hasta aquí Donal Lunny parece haber dicho todo lo que tenía que decir.

Bouzouki
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Enlace:
Biografía de Donal Lunny (de la que este post es deudor)

Veamos algunas interpretaciones de Donal Lunny.

Donal Lunny - The Ballymun Regatta
Un álbum fotográfico con otros músicos legendarios

Planxty (Reunion 2004) -The Blacksmith
Donal Lunny (bouzouki), Andy Irvine (voz y bouzouki), Liam O'Flynn (uilleann pipes), Christy Moore (bodhrán)


Planxty on late late show
(misma interpretación del grupo en sus años mozos)

Christy Moore, Declan Sinnott & Donal Lunny - Lisdoonvarna

lunes, 7 de febrero de 2011

Negro spirituals


Al referirnos a los espirituales negros hablamos de música gospel (de “GodSpell”: Dios dice), una música religiosa de origen oscuro surgida en las iglesias afroamericanas en el siglo XVIII y popularizada en la década de 1930, de carácter ligero y con habitual empleo de coros, cuya fuerza melódica y emocional ha trascendido etnias desde sus primeros esclavos negros impulsores, que ha evolucionado hasta nuestros días y dado lugar a subgéneros.

Pero para introducirnos en este género musical hay que recurrir a los títulos clásicos: Deep river, Every time I feel the spirit, Give me Jesus, Go down Moses, Gospel train, Great day, Hush! somebody’s callin’ my name, I couldn’t hear nobody pray, Joshua fit de battle of Jerico, Lord, I want to be a christian, My Lord, what a morning, Nobody knows the trouble I've seen, Soon-a will be done, Stand by me, Swing low, sweet chariot, Walk together children, Were you there

Y como muestras, propongo deleitarnos con algunas piezas exquisitas en las voces de Louis Armstrong, Elvis Presley y Jessy Norman. Una trilogía interpretativa cronológica que a nadie puede dejar indiferente.


Stand by Me - Elvis Presley & The Jordanaires & The Imperials Quartet

Great Day - Jessye Norman

Give Me Jesus - Jessye Norman
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Enlace:
Negrospirituals (Historia, cantantes, canciones, compositores)

viernes, 4 de febrero de 2011

Tics del pensamiento fugitivo 5


Atendiendo a lo dicho en la presentación de los tics del pensamiento fugitivo, os presento aquí la quinta docena.

  • De tanto prejuicio, tanta injusticia.
  • Ni confiado en exceso ni suspicaz en demasía, que sufre el incauto y pena el receloso.
  • Los fuertes de carácter, si no quieren hacer algo se niegan sin miramientos; los débiles buscan pretextos.
  • Para embelesar vale el lenguaje sibilino, para ser dignos de crédito hay que hablar claro.
  • ¿Por qué sustituir lo que aún es útil; por qué no subrogar lo que no sirve?
  • El enamoramiento es sortilegio, y en verdad la única prisión de la que uno no quisiera liberarse.
  • Muchas veces tenemos la sensación de hablarle a las piedras solamente, de inútil soliloquio; pocas reconocemos no escuchar con la atención debida.
  • Percatado de su miseria, hallaréis transido al más fuerte de los hombres.
  • Cualquiera tiene algo de vate y es por la vesania poseído; un lógico cuerdo no parece humano.
  • Al forjarse la personalidad desposeyéndose va de veleidades.
  • Prefiero un vehemente irreflexivo que muestra arrepentimiento de su conducta, a un cínico frío que nunca pedirá perdón.
  • Mejor callar y a la mente dar reposo que decir vaguedades que provoquen insomnio.

jueves, 3 de febrero de 2011

Sobre la crisis de la medicina de familia


Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de la crisis de la medicina de familia en Hispania. Se palpa un creciente desencanto. Se enturbia el futuro de la especialidad. Y se plantea el cambio de modelo.

El quid de la cuestión parece estar en los orígenes. Así que después de leer un análisis sobre las posibles causas del problema, emití algunas reflexiones al respecto:
  1. La condición de médico de familia (MF) como mero portero del sistema sanitario equivale a nuevo celador y, evidentemente, para un licenciado universitario es frustrante, de ahí que no atraiga nada.
  2. Quizás estamos negando la evidencia de un nuevo tiempo que pronostica la desaparición del MF, que paradójicamente ha ido perdiendo relevancia conforme ha pretendido expandir su campo de acción; de modo que seguramente no faltan médicos generales/de familia, sino que sobran.
  3. El desempeño profesional del MF hispano no parece parangonable con el de otros sistemas sanitarios. Aquí sus funciones son particularmente funcionariales/papeleriles en un desordenamiento asistencial que solapa atención ordinaria y urgente.
  4. El poco –o nulo– interés de los poderes públicos en la Atención Primaria de Salud, y por tanto en dinamizar las funciones propias que entraña la filosofía de la Medicina de Familia, no dejan ninguna puerta a la esperanza: habrá de permanecer como portero u ordenanza del sistema.
  5. No es bueno el enfrentamiento entre los niveles asistenciales primario y especializado, porque el paciente y el sistema sanitario saldrán perdiendo.
  6. Siendo realistas, tal vez sólo quepa esperar la desaparición del MF… o la reconversión (¿utópica?) a médico de cabecera, recuperar su lugar como sanitario integrador y orientador, próximo, humano y relevante.
  7. En un diseño sanitario meramente político, los profesionales no han hecho lo suficiente para reivindicar su papel. Y llorar sin actuar, para que algo mejore, no sirve de nada.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Médico de familia: Satisfacción y desgaste


La satisfacción de ser médico de familia/general/de cabecera no es garantía para evitar el desgaste profesional; el que hoy está satisfecho puede llegar mañana a quemarse. Y el proceso evolutivo no depende únicamente de la personalidad individual –de factores endógenos o motivaciones intrínsecas–, también y sobre todo de la organización asistencial, de las (malas) condiciones, de factores exógenos o motivos extrínsecos. Uno podrá afirmar que le gusta mucho lo que hace, pero si es honesto tendrá que admitir a su vez que no le gusta lo que le obligan a hacer, salvo que se engañe a sí mismo o sea masoquista. Es fácil ordenar “¡hazte cargo de tu trabajo y de tus emociones!”, ignorando el desempeño de funciones dentro de una organización que establece normas irracionales.

“Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás” es sentencia consabida, pero no por ser voluntariosos hemos de resignarnos a sufrir eternamente las consecuencias de nefastas gestiones sanitarias. Las habilidades comunicacionales no valen, o sirven de poco, cuando hay obstáculos impuestos desde fuera; en definitiva barreras del medio derivadas de la organización externa (a unir a las del entrevistador y del paciente); aparte de que al paciente le interesan más los resultados que el modo de alcanzarlos. Quede claro que una cosa es amar la profesión y otra las condiciones sociolaborales, y dudo que algún médico de familia en Hispania pueda comulgar con ellas, a no ser que no tenga los pies en el suelo o sea presa del delirio (o, como alguien dijo, que afronte la situación con estrategias de idealismo en vez de asir las de negación del polo opuesto, realistas si se quiere).

Es muy difícil mantener la ilusión y es fácil caer en el desaliento, hundirse o quemarse; u ondular en función de la “hartura”. Cuando las condiciones no satisfacen y los estímulos favorables son pocos, cuando por encima se penaliza económicamente y no se facilitan medios necesarios para el buen desarrollo laboral, cuando hay que asumir la carga de trabajo de los compañeros ausentes (¡reducción del concepto de Equipo de Atención Primaria!), sin compensación alguna, cuando a la autoridad sanitaria le da lo mismo que se hagan las cosas bien o mal y poco o nada le preocupa la calidad asistencial, ¿qué ilusión cabe mantener y qué claridad puede atisbarse en el horizonte sanitario, particularmente médico? Los resultados dependen de la estructura y del proceso, y si aquélla falla…

La satisfacción médica ha de entenderse como la sensación placentera experimentada con la labor sanitaria bien hecha, el cumplimiento de un servicio a los pacientes dentro de un marco de racionalidad asistencial, con tiempo suficiente, sin presiones desmedidas, sin cargas ajenas a los cometidos que definen la esencia de los profesionales de la salud. El desgaste médico, en el otro extremo, indica el deterioro, el debilitamiento o la extenuación consecuente a la insatisfacción de no poder trabajar a gusto en la consulta, abrumado el galeno por mil cuestiones no sanitarias y esclavizado a una tecnología de la información proyectada como un fin en sí misma. “Buscar la satisfacción y procurar eludir el desgaste” es el conveniente mensaje cargado de optimismo, pero la realidad nos lo destruye cada día. Oscilamos entre el desencanto y el orgullo profesional, en la tesitura de querer y no poder.