lunes, 30 de mayo de 2011

Ancianidad y sabiduría


Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, pero ¿es suficiente consuelo la sabiduría para la molesta senectud? Al parecer, el poeta Alberti se revelaba contra su ancianidad, sintiéndose joven triunfador a pesar de su rugosa envoltura. Yo le escuché decir a otro anciano octogenario, escritor, pensador y economista (¡qué importa el orden!), que no había podido escribir una novela hasta frisar la cincuentena. “Con la excepción de grandes genios, es un arte de viejos”. Consideraba necesario un bagaje existencial para afrontarla en condiciones, un desarrollo personal… una mínima sabiduría. Que, no siendo la norma, algunos que murieron jóvenes alcanzaron. Y aunque muchos no habrían de llegar a sabios aunque viviesen mil años, se acepta por lo general que el tiempo es aliado del conocimiento.


Veamos algunos dichos interesantes sobre la vejez.
  • La vejez comienza cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven. (J. Renard)
  • En boca del viejo todo lo bueno fue, y todo lo malo es. (B. Gracián)
  • El anciano propende a enjuiciar el hoy con el criterio del ayer. (Ramón y Cajal)
  • La ancianidad es el santuario de las enfermedades. (B. Canal)
  • Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, me pongo a hacerla enseguida. (Picasso)
  • Lo más triste de la vejez es carecer de mañana. (Ramón y Cajal) 
  • La vejez es la pérdida de la curiosidad. (Azorín)
  • Todo el mundo quiere vivir largo tiempo, pero nadie quiere llegar a viejo. (J. Swift)
  • Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. (I. Bergman)
Y otros tantos sobre la sabiduría.
  • Vale más ser corregido por el sabio que adulado por el necio. (Biblia)
  • Esto sólo sé: que no sé nada. (Sócrates)
  • El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona. (Aristóteles)
  • El sabio no dice siempre lo que piensa, pero piensa siempre lo que dice. (Aristóteles)
  • El sabio sabe que ignora. (Confucio)
  • El que sabe, sabe que no sabe; el que no sabe, cree que sabe. (D. Juan Manuel)
  • Por una de cuatro cosas llega un hombre a saber mucho: por haber vivido muchos años, o por haber caminado muchas tierras, o por haber leído muchos y buenos libros, o por haber conversado con amigos sabios y discretos. (B. Gracián)
  • El sabio tiene dos lenguas, una para decir la verdad y otra para decir cosas que consideran convenientes según el momento. (Erasmo de Rotterdam)
  • La sabiduría me persigue, pero yo soy más rápido. (Anónimo, en mesa de universidad) 
***
Viejo y Sabio (Old and Wise) – Alan Parson

jueves, 26 de mayo de 2011

Lesiones posturales en los músicos


Según una investigación, el 78% de los músicos sufren lesiones crónicas por el uso de los instrumentos de modo incorrecto o excesivo. Dicho estudio refleja una mayoría de lesiones músculo-tendinosas y articulares, que habrán de precisar tratamiento médico (antiinflamatorios, fisioterapia, etc.) y de medidas preventivas (reeducación postural, deporte simétrico como la natación, etc.), pudiendo incluso hallarse beneficio en la musicoterapia. Se hace una comparación entre músicos y deportistas, considerando el entrenamiento de estos antes de la competición. Así que aquellos deberían adoptar métodos de calentamiento y relajación antes de sus actuaciones, a fin de evitar lesiones del aparato locomotor.

Veamos cuáles son las lesiones más comunes en los músicos:
  • Síndrome del túnel carpiano. Neuropatía por atrapamiento del nervio mediano a nivel de la muñeca, que provoca hormigueo o entumecimiento (adormecimiento) de los tres primeros dedos de la mano (pulgar, índice y medio).
  • Distonía focal de la mano. Trastorno del movimiento que provoca contracción muscular en la mano y encorvamiento de los dedos. Favorecida por el sobreesfuerzo, especialmente en pianistas y guitarristas. (Interesante artículo aquí)
  • Tinnitus (o acúfenos). Zumbidos de oídos. Se produce por lesión del oído interno a causa de trauma acústico, por exposición a música intensa.
  • Tendinitis. Inflamación de un tendón. Es probablemente la lesión más frecuente en los músicos. (Interesante artículo aquí).
  • Bursitis. Inflamación dolorosa de una bolsa sinovial articular. Causada por flexión articular forzada y frecuente en el hombro que mueve el arco en los violinistas.
  • Tenosinovitis de Quervain. Inflamación crónica de los tendones del pulgar, que pasan por una vaina situada en la tabaquera anatómica (depresión triangular en zona radial dorsal de los huesos del carpo) de la muñeca: extensor largo y corto del pulgar y abductor del pulgar. Causada por el movimiento repetitivo del pulgar, que inflama la vaina y provoca dolor intenso al mover dicho dedo o cerrar la mano. Frecuente en pianistas e instrumentistas de cuerda.
  • Síndrome de salida torácica. Dolor en el cuello y en los hombros, entumecimiento y hormigueo en los dedos de las manos, síntomas que se deben a la compresión repetida de los vasos sanguíneos y nervios que salen del tórax –cerca de la clavícula y las costillas superiores– hacia el brazo.
Sabiendo de las causas (movimientos repetitivos y posturas incorrectas), lo ideal sería la prevención de las lesiones en los músicos, mediante la adecuada posición y disposición de cada articulación con respecto al resto del cuerpo y al instrumento, e incluso con la práctica complementaria de un deporte simétrico como se apuntó al principio. Y si el daño ya está hecho, aplicar el tratamiento oportuno: terapias rehabilitadoras y de relajación muscular, a través de técnicas de fisioterapia y otras.

Stanley Jordan
La técnica novedosa (tapping) de este guitarrista de jazz, consistente en presionar las cuerdas con las dos manos, y sus peculiares movimientos provocan mi asombro. 
¿Es posible que no se lesione?

martes, 24 de mayo de 2011

Tres zarzuelas inspiradas en Galicia


Traigo tres números de otras tantas zarzuelas inspiradas en Galicia y creadas por compositores no gallegos: Maruxa, del catalán Amadeo Vives, La chula de Pontevedra, del aragonés Pablo Luna, y La meiga, del vasco Jesús Guridi. A este trío zarzuelístico de sabor galaico, bien podríamos titularlo "morriña, danza y amor". Tres obras que no merecen caer en el olvido.

Maruxa – Nocturno de Pablo “Aquí n´este sitio” (en lengua gallega)
por Carlo Galeffi (grabación histórica)

La chula de Pontevedra – “Ven a bailar mi rapaza” (una auténtica fusión Galicia-Madrid)
por Gregorio Gil, Toñy Rosado y Gerardo Monreal
 

por Alfredo Kraus
(versos cantados en lengua gallega)

sábado, 21 de mayo de 2011

15 de Mayo: en busca de la democracia verdadera

Tengo la impresión, quizás equivocada, de que no hemos salido nunca de la transición dictadura-democracia, por complejos y complejidades. El movimiento ciudadano Democraciarealya, suponiendo que es libre y honesto, llega como agua de mayo; una propuesta magnífica y necesaria en un país adormecido, pese a los continuos varapalos recibidos. Los privilegios de banqueros y políticos, la anulación sindical, la injusta justicia, la penalización del trabajo legítimo, la falta de oportunidades, la negación de la libertad voceando la igualdad (¡ay, Cambalache!), la corrupción creciente y el continuo pelotazo, en fin, todos los humanos vicios socio-político-económicos que se pueden referir, hacen clamar por una reforma absoluta e inmediata de un sistema turbio y desalentador. Así que, ¡Democracia real ya!

viernes, 20 de mayo de 2011

Aforismos médicos 9


En esta novena parte presento otras sentencias concisas y frases extraídas de escritos diversos que he convertido mediante el juego del lenguaje en aforismos, considerando lo expuesto en la primera parte. En esta ocasión no tengo certeza de la autoría de ninguno (hasta es posible que alguno sea fruto de mi caletre) y prefiero dejarlos todos como anónimos. Comulgando o no con ellos, os dejo otra docena sobre nuestro sistema sanitario:
  • El paradójico sistema sanitario hispano, oscilante entre la complacencia y las trabas diversas, es reflejo de la historia y los valores del país.
  • La financiación de lo superfluo y la carencia de coberturas básicas, p.ej. odontología, muestra las contradicciones de la organización sanitaria.
  • La burocracia sanitaria inútil provoca ineficiencia, tiende a ser progresiva y a dejar secuelas, tanto en quien la ejecuta como en el usuario.
  • Una aberración del sistema sanitario es la toma de contacto por un motivo burocrático, algo muy frecuente que habría que eliminar de raíz.
  • Los médicos antes de serlo no escriben mal, es la burocracia del sistema público de salud la que les deforma la letra.
  • El sistema rígido de cita previa, con tiempos limitados por consulta, dificulta el diagnóstico precoz de muchos procesos, propicia la comisión de errores y redunda en mayores costes.
  • El gerencialismo sanitario dificulta el funcionamiento del sistema, reduce su control y merma la calidad.
  • La socialización de la medicina mata la ilusión.
  • Una cosa es la cobertura universal y otra la basura para todos.
  • Lo difícil no es encontrar los fallos del sistema sanitario sino hallar soluciones.
  • La clave de cualquier sistema de salud estriba en la existencia de un “pacto de confianza” entre el paciente y el médico; por extensión, entre éste y el sistema.
  • Continuamente se solicitan reformas urgentes del sistema sanitario, pero nunca llegan.
***
Se dice que el modelo sanitario está agotado, que nuestro sistema público de salud no satisface a usuarios ni a profesionales. Lo leo y lo suscribo, escéptico de encuestas institucionales manipuladas. Porque tiene un carácter complaciente muy elevado y en lo que realmente importa peca de ineficaz e ineficiente; se demoran las visitas y se reiteran innecesariamente. Por otro lado favorece el incumplimiento de las normas –se saltan y no pasa nada–, siendo frecuente el no respetar el horario, acudir sin cita o no venir cuando corresponde. Parece incuestionable la necesidad de reforma del sistema sanitario, un cambio organizativo y de conciencias, pensando en la sostenibilidad y en la calidad.

jueves, 19 de mayo de 2011

Médico de familia para todo… lo que nadie quiere

En un par de días he recibido solicitudes para emitir diferentes informes/justificantes (para no declarar en el juzgado, para no formar parte de una mesa electoral, para la adaptación de un puesto laboral, para apelar una multa de tráfico…) que me han hecho volver la cabeza y retomar el eterno problema: la sobrecarga de las consultas por asuntos burocráticos o no estrictamente médicos. Y es que el médico de cabecera, cuando interesa, vale para todo, especialmente para lo que nadie quiere, ni funcionarios ni demás facultativos.

Así que no sorprende que se levanten voces de alarma y se hagan comparaciones, por muy odiosas que parezcan, proponiendo medidas desburocratizadoras.
“La falta de tiempo junto al crecimiento imparable de la demanda son los principales problemas que padecemos los médicos de familia en la práctica diaria. Si analizamos el contenido de nuestras consultas podemos concluir que el continuo crecimiento de la demanda no se debe únicamente al excesivo número de pacientes asignados, ya que con cupos “razonablemente dotados”, el volumen de las consultas tiende a crecer sin límite aparente (en el caso de Suecia, con cupos de 2.500 pacientes apenas se supera los 15 pacientes diarios).Creemos que la incesante derivación de tareas no propias de un médico de familia a nuestras consultas, (tendencia que, en contra de disminuir sigue aumentando), junto a la hiperfrecuentación son los principales motivos del crecimiento imparable de la demanda con consecuencias obviamente negativas para la actividad propia del médico de familia suponiendo hasta un 30 % de nuestro tiempo en consulta (en algunos casos, más aún).”
Ni sorprende tampoco que entre recortes salariales y penalizaciones, mientras se pide gestión y políticas sanitarias inteligentes, se recuerde la actitud hipócrita de la Administración (o de las distintas administraciones).
“Necesita cualquiera papel, informe, justificante… vaya al médico de cabecera”.
Ya va siendo hora de enderezar el rumbo y exigir el cambio: médico de familia para todo lo que en esencia le corresponde. Ni más ni menos. Todo tiene su fin...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Programa electoral


Sabemos que sobran promesas electorales para no cumplir. Bastaría un programa que se resumiera en un firme propósito para acabar con los males de una Hispania diferente:

Nos esforzaremos en combatir la chapuza, la improvisación y la picaresca

Esto incluiría el rechazo al latrocinio, al nepotismo y a los privilegios. Y supondría seriedad, transparencia y rigor (disciplina). Aunque quizás convendría declarar explícitamente:

Procuraremos el bien común, el reconocimiento del esfuerzo y el progreso general

Sobrados de envidia, de aristofobia (odio a los mejores) y de andar a la greña entre partidos de diferente signo, tampoco estaría mal un anexo que recogiera:

Y habrá de movernos la honradez, la sinceridad y la cortesía

Quién sabe si el buen ejemplo de los políticos mejoraría la conciencia ciudadana, rebelándose contra el fraude, el absentismo laboral y el incivismo. Pero, ¡ay!, cuesta creer que desaparezcan de la noche a la mañana todos los humanos vicios socio-político-económicos: las prerrogativas de políticos y banqueros, la anulación sindical, la injusta justicia, la penalización del trabajo legítimo, la desigualdad de oportunidades, la negación de la libertad mientras se vocea la igualdad (¡ah, Cambalache!), la corrupción y la cultura del pelotazo. ¿Será posible cambiar el rumbo de la historia?

domingo, 15 de mayo de 2011

En el maravilloso mes de mayo


Im wunderschönen Monat Mai” (En el maravilloso mes de mayo) es el título del primer lied del ciclo Dichterliebe (Amor de poeta) de Robert Schumann (1810-1856), por quien ya hemos manifestado nuestro fervor. El poema de Heinrich Heine (1797-1856) expresa en sumo grado el amor romántico embellecido melódicamente por el excelso compositor. Nada mejor para celebrar este mes de las flores.


Im wunderschönen Monat Mai,
Als alle Knospen sprangen,
Da ist in meinem Herzen
Die Liebe aufgegangen.

Im wunderschönen Monat Mai,
Als alle Vögel sangen,
Da hab' ich ihr gestanden
Mein Sehnen und Verlangen.

En el maravilloso mes de mayo,
cuando todos los capullos se abren,
aquí en mi corazón
el amor se despertó.

En el maravilloso mes de mayo,
cuando todos los pájaros cantan,
yo le confesé a ella
mis anhelos y mi esperanza.

martes, 10 de mayo de 2011

Ella Fitzgerald, la primera dama del jazz


En nuestro ir y venir por las figuras del Jazz, no nos podíamos olvidar de Ella Fitzgerald (1917-1996), una de las grandes reinas de la gran música afroamericana. Por sus extraordinarias condiciones vocales, de rango (tres octavas), de timbre, de control, de fraseo, de capacidad improvisadora, de exquisito gusto, se alzó al firmamento musical y se la consideró “la primera dama de la canción” (The First Lady of Song). Para ser más precisos, habríamos de considerarla como “la primera dama del Jazz”, sin olvidar a las otras dos excelsas: Billie Holiday y Sarah Vaughan). Aunque, como muchos cantantes jazzísticos, se aproximó a diferentes estilos, próximos o distantes, como el góspel, la bossa nova, el pop y otros de la música ligera.

El virtuosismo de Ella

Además de las características vocales referidas, Ella era muy precisa y clara en la vocalización, y su capacidad de improvisación se manifestaba especialmente en la técnica del scat. Se trata del empleo de la voz remedando instrumento artificial, emitiendo palabras y sílabas sin sentido (p.ej.: “skoobie-doobie, bee-bop-a-lula, boop-boop-a-doop”), sobre melodías y ritmos improvisados. Como defecto, sólo se le ha achacado su carencia de expresión dramática. En las décadas de 1950 y 1960 realizó versiones sublimes de los principales compositores de la canción popular estadounidense (Cole Porter, Richard Rodgers & Lorenz Hart, Duke Ellington, Irving Berlin, George & Ira Gershwin, Harold Arlen, Jerome Kern, Johnny Mercer), en registro a modo de libros de canciones o cancioneros (“songbooks”).

Pero antes de hacerse un hueco en el mundo del Jazz, de alcanzar la madurez interpretativa y el reconocimiento, hubo de superar dificultades e ir en busca de oportunidades. Sus orígenes humildes y los problemas en el seno familiar (abandono del hogar del padre, muerte de la madre en accidente de tráfico y otros dramas), que condicionaron su comportamiento (absentismo escolar, internamiento en un reformatorio, escapadas de casa), no le impidieron progresar en el arte musical. Desde pequeña bailaba y cantaba en un club escolar y en un coro de iglesia, la Bethany African Methodist Episcopal Church. Escuchaba con mucha atención las canciones que emitían por la radio e incluso aprendió a tocar el piano.

La gran carrera jazzística


En 1934, con sólo 16 años, debutó como cantante en el Harlem Apollo Theater de Nueva York y ganó un concurso de aficionados. Colaboró brevemente con la banda de Tiny Bradshaw y en 1935 entró en la orquesta de Chick Webb, por mediación del saxofonista alto Benny Carter. A los 17 años cantó con esta orquesta en el Harlem' Savoy Ballroom y grabó varios temas, hasta alcanzar en 1938 un clamoroso éxito con A Tisket A Tasket. En 1939, al morir Chick Webb, la orquesta adquirió el nombre de "Ella Fitzgerald and Her Famous Orchestra", aunque en 1941 acabaría por abandonar la formación para emprender su carrera en solitario.

Convertida en una auténtica estrella, cantó con regularidad en los conciertos de Norman Granz Jazz at the Philharmonic (JAP), realizó muchas giras de conciertos (en algunas con Granz como manager), dentro y fuera de su país, incluyendo una con la banda de Dizzy Gillespie; con el estilo bebop de éste, comenzó a emplear la técnica del scat. En el trienio de 1945-1947 alcanzó gran popularidad con las grabaciones de Lady Be Good, How High the Moon y Flying Home, al tiempo que alcanzó mayor reconocimiento por la crítica. En 1947 se casó con el bajista Ray Brown y su matrimonio duró hasta 1953.

En 1955 firmó un contrato con el sello “Verve” de Norman Granz y realizó los famosos “Song Books”. En 1960 se grabó un concierto en Berlín, Ella in Berlin, que se convierte en su disco más importante para Verve. Entre 1967 y 1970 grabó para los sellos “Capitol” y “Reprise”. Pero en sus últimos años, volvería con Granz para formar parte de su nueva compañía discográfica, “Pablo”, iniciando su nueva andadura en 1972 con un gran concierto, el Santa Monica Civic Concert. La década de 1970 le depararía nuevos discos plenamente jazzísticos. Entre sus numerosas grabaciones, se incluyen actuaciones junto a otros gigantes del Jazz, como Louis Armstrong, Count Basie, Duke Ellington, Oscar Peterson y Joe Pass. Y como muestra de reconocimiento a su arte, fue galardonada con premios y medallas.



Final y enfermedad

A finales de la década de 1970, la obesidad que Ella Fitzgerald padecía favoreció el desarrollo de una diabetes muy agresiva, que la limitó físicamente y la obligó a restringir su actividad musical. A finales de la década de 1980 estaba irreconocible por su delgadez, a consecuencia de una intensa dieta que no consiguió frenar su enfermedad metabólica, y prácticamente ciega. Aunque, según dijeron sus allegados, no cambió su carácter afable y alegre, mostrándose siempre optimista y dicharachera. En 1993 le tuvieron que amputar las dos piernas y tres años después falleció, el 15 de junio de 1996, tras entrar en coma diabético, en Beverly Hills, Los Ángeles, California.

La primera dama del Jazz nos dejó su arte grabado en multitud de discos, entre los cuales son importantes los siguientes. Lullabies of Birdland (1945), Sings the Cole Porter Song Book (1956), Ella and Louis (1956), Sings the Duke Ellington Song Book (1957), Sings the Irving Berlin Song Book (1958), Ella in Rome: The Birthday Concert (1958), Sings the George and Ira Gershwin Song Book (1959), Ella in Berlin (1960), Sings the Jerome Kern Song Book (1963), Ella & Duke at the Cote D'azur (1966), Newport Jazz Festival: Live at Carnegie Hall (1973), Ella in London (1974).

Disfrutemos con algunas de las grabaciones de esta leyenda del jazz…

Mack The Knife

Misty 

Ella sings "Stormy Weather" with Joe Pass, Hannover 1975




Enlaces de interés

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Diabetes Mellitus. Unas pinceladas a propósito de la enfermedad de Ella Fitzgerald

La Diabetes Mellitus (de diabétes, “correr a través”, y mel, "miel") es una enfermedad endocrina y metabólica de curso crónico –persiste toda la vida–, causada por una insuficiente producción o secreción de insulina (hormona secretada por las células β del páncreas) y por defectos en la acción periférica de la misma (resistencia a la insulina), caracterizada por un conjunto de trastornos metabólicos que afectan a diferentes órganos y tejidos (arterias, nervios periféricos, riñones, retina, etc.), y por un aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre (hiperglucemia).

Los síntomas principales de la DM son: emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), incremento de la sed (polidipsia), y pérdida de peso sin razón aparente.

En el tratamiento de la DM son fundamentales la dieta y el ejercicio físico. Como tratamiento farmacológico se emplean, según los casos, fármacos antidiabéticos orales e insulina.

Entre las complicaciones de la DM están la retinopatía diabética, que conduce a la ceguera, y la arteriopatía diabética, afectación de las arterias que provoca isquemia o disminución del riego sanguíneo, en el caso de Ella Fitzgerald en las extremidades inferiores. El coma diabético es una complicación aguda y potencialmente mortal.

Existen fundamentalmente dos variantes de DM. La DM tipo 1, clásicamente conocida como “insulinodependiente”, de comienzo juvenil y caracterizada por la nula producción de insulina (debida a la destrucción autoinmune de las células β de los Islotes de Langerhans del páncreas), que se suele diagnosticar antes de los 30 años de edad y que precisa inyecciones diarias de insulina. Y DM tipo 2, antes llamada “no insulinodependiente”, del adulto o relacionada con la obesidad, caracterizada por un complejo mecanismo fisiopatológico, cuyo rasgo principal es el déficit relativo de producción de insulina y una deficiente utilización periférica por los tejidos de glucosa (resistencia a la insulina); se desarrolla a menudo en etapas adultas de la vida y es muy frecuente su asociación con la obesidad. Este segundo tipo es con mucho el más frecuente (80%-90%) y es el que padecía la primera dama del jazz. Un enlace a algoritmo de tratamiento AQUÍ.

sábado, 7 de mayo de 2011

La cocina y los dichos

La cocina no es desde luego el plato fuerte de este blog, por lo que la etiqueta específica es exigua. He tocado la gastronomía en una entrada, pero no como experto cocinero o aficionado cocinillas, sino como simple degustador de productos que otros miman entre pucheros. No es que me falte habilidad, es más bien insuficiente interés para entregar mi tiempo a tal menester y extrema indolencia. He echado ojeadas a libros de cocina con poco o nulo provecho. Solo me he quedado con las generalidades: los alimentos (carnes, aves, caza, pescados, mariscos y crustáceos, leche y huevos, hortalizas y legumbres, cereales, frutas), los condimentos (sal, aceites, plantas aromáticas, especias), los entremeses, los aperitivos, las sopas y los purés, los potajes y los cocidos, los asados, las frituras, los postres, los vinos. Comemos para nutrirnos, fundamentalmente, y, cuando alimentarse no es mera necesidad de supervivencia, para disfrutar o gozar; de ahí la importancia del sabor que aporta el condimentar, sazonar o aderezar los platos. No hay que olvidar tampoco que la cocina también está relacionada con la salud, y que ésta es perjudicada por los excesos. Dicho lo cual, dejo que los aforismos gastronómicos hablen por sí mismos.


  • Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina. (Hipócrates)
  • Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo. (Epicuro de Samos)
  • El comer y el rascar, todo es empezar. (Refrán)
  • Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. (Miguel de Cervantes)
  • La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida. (Nicolas Chamfort)
  • La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina. (D.H. Lawrence)
  • Pan con pan, comida de tontos. (Refrán)
  • El glotón es el sujeto menos estimable de la gastronomía, porque ignora su principio elemental: ¡El arte sublime de masticar! (Honoré de Balzac)
  • De la mar, el mero, y de la tierra, el carnero. (Refrán)
  • Se aprende a ser cocinero, pero se nace catador. (A. Brillat-Savarín)
  • La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer. (Mark Twain)
  • Nuestras vidas no están en manos de los dioses, sino en manos de nuestros cocineros. (Lin Yutang)
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Y para ilustrar melódicamente esta entrada, nada mejor que la divertida pieza El Menú (Der Speisezettel) del alemán Karl Zöllner (1800–1860), en su interpretación originaria y en versión española.

Der Speisezettel - Ensemble Amarcord


El Menú - Golden Apple Quartet

miércoles, 4 de mayo de 2011

Manuel Fuster, cardiólogo y humanista



El cardiólogo Manuel Fuster Siebert, (1944-2008), de quien hice referencia en un artículo genérico sobre Humanismo Médico, fue el traductor de la última biografía de William Osler (1849-1919): “William Osler: una vida entregada a la medicina”, de Michael Bliss. Por haber sido alumno suyo, cuando era un joven profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela –y Jefe de Sección de Cardiología Pediátrica en el Hospital Clínico Universitario de esa ciudad gallega y universal–, puedo dar testimonio de sus inquietudes humanistas y, al igual que el médico canadiense, de su ejemplar proceder y total entrega a la medicina. Aun reconociendo la necesidad de especialización médica, e incluso de superespecialización como en su propio caso, entregado a la cardiología pediátrica, el doctor Fuster era consciente de la necesidad de conocimiento médico global, entendiendo el organismo como una unidad de sistemas interconectados, inútiles independientemente. Por desgracia, esta valoración suya no era la general, y lo es todavía menos en un tiempo de parcelaciones del saber médico y de sobrevalorada tecnificación, impuesta sobre la humana consideración del paciente. La inquietud humanista del doctor Fuster ya le había llevado con anterioridad a una primera traducción de Osler: Aequanimitas, una colección de ensayos. Y aún realizó una tercera, y póstuma, del admirado médico canadiense: Un estudiante de Alabama y otros ensayos biográficos. Por desgracia falleció antes de revisarla, pero gracias a su hija Cristina Fuster –autora también de una nota introductoria– quedó completada la labor de este querido y admirable cardiólogo humanista.
De una entrevista realizada por el diario El Correo Gallego, bajo el epígrafe de “La pasión humanista del traductor de William Osler”, reproduzco una gran parte, con algunos párrafos que nos dan claves de la propia personalidad del doctor Manuel Fuster:
(…) Siempre me interesó la lectura. El ensayo. Cuando yo era joven era frecuente que los estudiantes leyésemos libros como Cuerpos y almas, de Van der Meersch, y cosas así. Aparte del material estrictamente técnico. Yo, por ejemplo, me leí las obras literarias de Ramón y Cajal, y me engancharon bastante. Era un niño inquieto, jugaba todo el rato, pero también leía siempre que podía. Creo que la medicina no se puede desvincular de las humanidades. Porque un médico no es otra cosa que un individuo al que le interesa todo lo humano, en principio el ser humano enfermo. Nosotros nos entusiasmamos por cosas que otros tal vez rechazan, como la enfermedad, o el estudio de los órganos internos... La medicina es hermosa porque uno es útil al prójimo. Pero es también una profesión llena de curiosidades, de anécdotas. Ahora sabemos que la literatura puede ayudar mucho al médico, y por supuesto al enfermo. En Estados Unidos hay cátedras que mezclan sin problemas ambos conceptos. Hay aspectos sentimentales, muy próximos a la esencia humana, que no están en los tratados de medicina. Pero se puede aprender mucho sobre eso, sobre lo que siente el enfermo, en libros como La muerte de Ivan Ilich, o en Pabellón de reposo, o en La montaña mágica, de Thomas Mann. Cela, es bien sabido, estuvo en un pabellón de tuberculosis, así que sabía bien de lo que estaba escribiendo. Hoy se pide a los enfermos de cáncer que cuenten, que narren su experiencia. Y es que en la medicina el dominio del lenguaje es fundamental.
(…) Aquí tengo uno de los primeros libros de William Osler, Aequanimitas, que es una colección de discursos, de ensayos. Aequanimitas es, además, el título del primer ensayo, y está tomado de los estoicos. Quiere decir que el médico ha de ser imperturbable. Osler propone a los alumnos que adquieran esta virtud, que no pierdan los nervios, que resistan. Y es que el médico ha de transmitir seguridad al enfermo. Pero el equilibrio, la distancia, la objetividad, son virtudes médicas que en absoluto deben estar reñidas con el tratamiento humanista. Osler viene a decir que no se puede ejercer la medicina sin emplear bien la cabeza. Pero, además de la cabeza, dice también, hay que poner el corazón.
(…) A veces creo que el pediatra que yo tuve en mi infancia, en Vigo, contribuyó a que yo me hiciera médico. Era un hombre muy afectuoso, se sentaba al borde de la cama y se ponía a hablar conmigo... me contaba cómo había sido su vida en Santiago, cuando era estudiante. Era un hombre muy próximo, y eso, sin duda, es lo más parecido al humanismo de la medicina.
William Osler
(…) Osler es un médico conocido. Suena en la profesión, porque hay enfermedades que llevan su nombre, etc. Pero la primera vez que me encontré con su figura fue en La Paz, en Madrid, gracias al doctor Julio Ortiz Vázquez, que lo citaba mucho. Hablaba de las cuatro haches de Osler: humanidad, humildad, honradez y humor. Insistía mucho en el humor. Luego recuerdo que compré un libro que tenía cuatro fotos de Osler pasando visita. Aquello me impactó bastante. Osler veía, tocaba, escuchaba y reflexionaba. Ese era el proceso. (…) me encontré en la biblioteca, en inglés, con Aequanimitas. Decidí traducirlo, porque me sorprendió que nadie lo hubiera hecho hasta entonces. Fue una labor pesada, compleja, es cierto, porque Osler es difícil. En 2001 saqué una biografía traducida suya. Ya había una de 1925 (Osler murió en 1919), escrita por su vecino en Baltimore, el padre de la neurocirugía, Harvey Cushing. Cushing era un adicto al trabajo, con intereses literarios, pero, sorprendentemente, se dedicó a hacer una biografía de Osler en plan masivo, con tres o cuatro secretarias, poniendo anuncios en los periódicos en los que recababa información sobre el personaje a todo aquel que la tuviera, o bien fotos, o bien recuerdos. Hizo una biografía de más de mil páginas y ganó con ella el Pulitzer. Yo tenía el libro, leí gran parte de él, en inglés, pero me costaba muchísimo, porque el texto estaba muy cercano a la hagiografía. Cuando Oxford University Press publicó en 1999 la nueva biografía, la de Michael Bliss, me di cuenta de que interesaba mucho el carácter múltiple del médico canadiense. Interesaba la llegada de su padre a Ontario, siendo, como era, un pastor protestante, cómo se había fundado la Universidad John Hopkins, cómo se recaudaron los fondos, etc. El análisis es increíblemente detallado, y muy, muy interesante. Bliss nos cuenta que Osler fue un hombre que viajó mucho, que tenía un carácter muy cordial, muy abierto... vestía con leontina y chistera, pero era cercano, un benefactor social, próximo a los estudiantes... ganó muchísimo dinero, y yo diría que regalaba un 30 por ciento, o algo así. A sus casas las llamaba ‘Brazos abiertos’. Conoció a todos los grandes de la medicina, y luego llegó a Oxford, para culminar su carrera. Naturalmente, para mí traducir la obra (William Osler, una vida entregada a la medicina, editorial Ergon, 2006) fue una experiencia interesante. Se trata de una gran biografía clásica, muy documentada. Seguir todos los pasos de la vida de Osler es algo muy atractivo, y muy ilustrativo. Afortunadamente los conocemos bien. Pero sus discursos y sus ensayos son también sorprendentes. Osler fue, por ejemplo, uno de los que introdujo el sistema de médico interno residente: Osler copió un poco el sistema alemán, aunque en Alemania había más interés en la investigación. Los residentes tenían que ser médicos, varones, solteros... Pero sí, es cierto que fue un gran promotor de la enseñanza directa. En Baltimore, en el John Hopkins, quiso que el estudiante de medicina fuera una pieza fundamental en el engranaje del hospital. Osler se crecía ante el enfermo, con los alumnos delante. Más que en las clases teóricas. Y, desde luego, haciendo autopsias, que hizo muchísimas.

Según recogen las crónicas de su fallecimiento, a los 64 años, el doctor Manuel Fuster Siebert se mantuvo activo hasta su final, a pesar de estar aquejado por una larga enfermedad. Su muerte causó gran conmoción, por ser un hombre muy querido y entregado a su profesión, que siempre tuvo en cuenta el lado humano de la medicina. En su labor médica procuraba darles las explicaciones precisas a los padres de los pequeños enfermos; así por ejemplo, cuando a un niño le detectaba un soplo en el corazón, les decía "que no es una enfermedad, tan sólo un ruido que hace el corazón", de modo que no se marchasen angustiados a casa. Yo mismo lo recuerdo como un médico interesado en el conocimiento científico más allá de la cardiología y, sobre todo, como un hombre de trato exquisito con los pequeños pacientes y con sus padres. Tras su corpulencia y aspecto germánico había un ser extremadamente sensible y bondadoso. Debo decir que hallé un faro orientador en la figura de este inolvidable cardiólogo pediátrico, a quien considero un paradigma del humanismo médico galaico e hispánico. Todo un ejemplo a seguir.
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Apéndice musical.- Creo que el doctor Manuel Fuster era un melómano y que incluso tocaba el piano. Me gustaría saber qué música le agradaba, pero me atrevería a asegurar que Mozart habría de estar entre sus compositores favoritos. Vaya en su recuerdo el "Andante" de su Concierto para piano Nº 21.


Tras editar la entrada, he tenido conocimiento de que, efectivamente, le encantaba la música clásica, escuchaba especialmente a Mozart y solía tocar a Schumann, Beethoven y Chopin. Además, su padre y algunos de sus tíos paternos eran músicos. Y entre las obras de Schumann que tocaba, ¡cómo no!, Escenas de niños.



lunes, 2 de mayo de 2011

Diálogos político-sanitarios (9): Formación médica continuada


Diálogo entre el Dr. Abré, médico de familia, y el Dr. Formacín, director de formación continuada:

Dr. Abré.- Considero que la formación obligatoria debe realizarse dentro de la jornada laboral, como sucede con el resto de trabajadores públicos.
Dr. Formacín.- Con los médicos hay dificultades, no es posible.
Dr. Abré.- ¿Por qué?
Dr. Formacín.- Porque no disponemos de suplentes que sustituyan a los ausentes.
Dr. Abré.- Eso no es problema; podemos cubrirnos entre nosotros, ampliando la jornada.
Dr. Formacín.- Ya, pero hay problemas económicos; estamos en crisis.
Dr. Abré.- Son apenas unos días muy concretos.
Dr. Formacín.- Ni aunque fuese un solo día.
Dr. Abré.- Bien, pues no se me puede obligar a realizar un trabajo extra, fuera de mi jornada y sin remunerar. Y que conste que tengo interés en mejorar.
Dr. Formacín.- Desde luego que no. Pero piense usted en el cumplimiento de objetivos; podría no cobrar el complemento de productividad variable.
Dr. Abré.- ¿Debo interpretarlo como amenaza? Si es así, métase el complemento de m… por donde le quepa.
Dr. Formacín.- (Mirada inquisidora.) Interprételo como quiera. Y tomo nota.
(El doctor Abré anubla el pensamiento y muerde la lengua; le cuesta contenerse y no agredir.)
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Siendo obligatoria, y necesaria, la formación continuada debe realizarse dentro de la jornada laboral (pacto sindical, punto 2.6), incluyendo como motivo la posible siniestralidad. No es entendible que gestores y políticos perciban dietas, remuneraciones por desplazamiento (kilometraje) y, en su caso, complementos por asistencia a comisiones, y que personal cualificado al servicio de la Administración Sanitaria haya de desplazarse por sus medios para una formación de interés público, sin contraprestaciones, y además fuera de las horas de trabajo. Los médicos de familia saben de esta situación discriminatoria, pero la mayoría calla (por temor, aunque parezca mentira), y el que calla asiente; al final, se tiene lo que se merece.