domingo, 31 de julio de 2011

Pequeño director de orquesta


Como muestra audiovisual de los sueños de director, podemos contemplar al pequeño Jonathan, a la edad de 3 años, dirigiendo en su casa el 4º movimiento de la 5ª sinfonía de Beethoven, con toda la gestualidad que en su corta existencia ha logrado asimilar, supuestamente por influjo paterno y/o materno…


…y ya con 4 años dirigiendo en vivo, al frente de una orquesta de cámara –con la venia de su director titular, Misha Rachlevsky –, el 1er movimiento del Cuarteto para cuerdas Nº 4 de Beethoven y la Danza húngara Nº 5 de Brahms...


...e incluso a tan temprana edad debutando con una orquesta sinfónica, haciendo sonar la polka Truenos y relámpagos de Johann Strauss.

No sé si el futuro de Jonathan será el que anuncia, pero su memoria y sentir musicales parecen estar fuera de toda duda.

miércoles, 27 de julio de 2011

Música clásica para todos

Que la música clásica no es para todos lo intenta desmentir Benjamin Zander, director de la orquesta Filarmónica de Boston y miembro del Conservatorio de Nueva Inglaterra. Comprueben su capacidad de convicción en la charla-conferencia que les propongo y que me ha hecho llegar un músico profesional. Zander insiste en que la música clásica es para todos y no sólo para el 3% de la población a la que le gusta o que disfruta con ella, según han estimado los profesionales del arte sonoro. Merece la pena escuchar los veinte minutos que dura su exposición… con los ojos brillantes.

martes, 26 de julio de 2011

Modestia verdadera


Lejos del orgullo de la mayoría, hay seres admirables que no se jactan ni vanaglorian, aun teniendo sobrados motivos para ello. Son triunfadores, tienen éxito profesional y son conscientes de la admiración que despiertan. Se contentan más con el respeto (preferible a la admiración) de sus compañeros y amigos que con las oleadas de aplausos multitudinarias, que sí persiguen los mediocres o los carentes de cualidades dignas de mención. No tienen vanidad y le dan gracias a la vida; habrían de agradecer el hecho de existir aun en condiciones adversas. Conozco a algunos. Son pocos, evidentemente, pero pueden servirnos de guía a los muchos pecadores sociales.

Seamos humildes y demos gracias a la vida...


viernes, 22 de julio de 2011

Seguridad en la prescripción médica


La lectura de tres artículos sobre la prescripción médica, y los problemas de seguridad derivados, analizados en el celebrado blog “Primum non nocere”, me lleva a formular los siguientes puntos clave:

  • La prescripción inducida (*) altera los ánimos de los médicos de familia y es uno de los temas recurrentes en los análisis de gasto en farmacia.
  • No parece razonable que desde las administraciones sanitarias no se actúe sobre la descoordinación de la prescripción en todos los niveles asistenciales, públicos y privados-concertados.
  • Se plantea periódicamente la gravedad de la escasez de tiempo en consulta para asegurar la calidad de la asistencia sanitaria y la prescripción adecuada.
  • Contrariamente a lo deseable, con poco tiempo por paciente es más probable que surjan complicaciones por mala prescripción que redunden en más visitas, lo cual generará mayor coste.
  • La seguridad disminuye además con la deficiente información, cuando el médico no informa al paciente con suficiente detalle sobre el tratamiento que debe de seguir.
  • Se acrecienta el problema con el cambio frecuente de médico de cabecera (o pediatra) y con el uso indiscriminado de servicios, acarreando confusión y polimedicación (**).

Se hace necesaria una propuesta de seguridad prescriptora: la cuestión de la prescripción inducida –que obliga a una intensa labor de escribanía– debiera ser abordada por la administración mediante un procedimiento de gestión que coordine la prescripción y evite duplicidades, como medida global de seguridad y de ahorro en el uso de medicamentos, procurando aumentar el tiempo de consulta en Atención Primaria para, entre otras cosas, favorecer la adecuada información al paciente sobre su tratamiento farmacológico.
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(*) Lo prescrito en el ámbito especializado y pasado al primario se considera  prescripción inducida.
(**) Cuestión particularmente importante es el problema de la polimedicación.

miércoles, 20 de julio de 2011

Soñé una sanidad esplendorosa


Soñé una sanidad esplendorosa.
El personal capaz y complaciente
el usuario vuelto ya paciente
el área de trabajo primorosa.

Estaba en su sitio cada cosa.
La organización era eficiente
la atención certera y diligente
la humana relación muy deleitosa.

Amanecí con ánimo optimista
dispuesto a disfrutar de la jornada
a entregarme en mi afán idealista.

Mas no hallé la mejora deseada…
Del médico destello de amatista
–y su sonrisa– no quedaba nada.

lunes, 18 de julio de 2011

Esperanza joven


Huyamos de toda extrema apreciación… Creen muchos que los jóvenes de ahora carecen de aspiraciones colectivas, que aceptan la sociedad como es, que pasan de la política, que se automarginan, que están desinhibidos, que sólo piensan en pasarlo bien y sueñan con el triunfo. Lo dicen de la generalidad, claro. De ser así, acaso no sea más que el fruto de lo que sus antecesores han sembrado, quizás los mismos que en su juventud quisieron cambiar el mundo y fueron a su vez criticados. Tras la desesperanza, ha de esperarse que la esperanza joven vuelva a apreciar lo humanamente bueno.


Y sin darme cuenta, con ésta ya van 500 entradas.

miércoles, 13 de julio de 2011

Apreciación de las sinfonías de Mahler


En una encuesta realizada por el tristemente desaparecido elcuervolopez, gran melómano y mahleriano, sobre las preferencias por alguna de las diez sinfonías de Gustav Mahler (1860-1911), el resultado se saldó con la victoria de la Sinfonía N° 2 “Resurrección”, seguida por la Sinfonía Nº 5, la del famoso adagietto. Y como la menos preferida quedó la N° 7, superada incluso por la Décima, inacabada y completada tras la muerte del compositor, cuyo centenario se ha cumplido el 18 de mayo de este año.

Para uno de los consultores de elcuervolopez, sin duda la Sinfonía N° 2 es la obra más popular de Mahler y la Quinta la obra más intelectual, o sea la mejor. Otro añade que no sorprende que la subtitulada «Resurrección», de atrayente perfección y belleza, sea la ganadora. “La sinfonía que Mahler propusiera casi como continuación de la Primera «Titán», y naciera del germen de un poema sinfónico que terminó constituyendo el primer movimiento, hipnotiza a propios y extraños”. La misma que encandiló al musicólogo y millonario impresor Gilbert Kaplan y al biógrafo del compositor en español, José Luis Pérez de Arteaga (si bien de éste yo he leído en una entrevista que su sinfonía preferida, de todas las sinfonías y no sólo de las de Mahler, era la Novena). Y el mismo consultor expone:
“Y es que a pesar de confirmar lo que usualmente es considerado un primer período creativo de Mahler, signado por los ciclos de versos Des Knaben Wunderhorn (sobre los que se inspiró para varias composiciones, hasta la Sinfonía Nº 4), la Sinfonía Nº 2 parece condensar con bastante fidelidad el genio compositivo del músico, con instantes de grave dramatismo (el «Totenfeier» inicial), una música para acompañar las efímeras alegrías de la vida (los movimientos 2 y 3), hasta recapitular reflexivamente (en el imponente Lied «Ulricht», que conforma el cuarto movimiento), y llegar a la salida optimista y a la vez tormentosa final, en el último movimiento, un movimiento que de algún modo es análogo al postrero de la «Titán», pero con voz humana. Para todo ese desarrollo, Mahler pone todo de sí: una instrumentación minuciosa y recargada, temas principales de enorme belleza, y partes cantadas a cargo de solistas (una mezzosoprano o una contralto y una soprano) y de un coro mixto. Es, creo yo, esa riqueza de recursos (que para el caso, tiene también la Sinfonía Nº 3, pero ésa se constituye tradicionalmente como «más difícil» de escuchar, y de interpretar) la que termina conviertiendo a la Sinfonía Nº 2 como una de las obras de Mahler que mayores preferencias consigue entre los escuchas. Puede que, como opinamos muchos, haya obras en las que Mahler se muestra aún más elevado (en la Sexta) y más innovador (en la Novena, en el Adagio de la Décima), otras en las que dé muestras incluso más acabadas de su capacidad de instrumentación (como en la Octava), pero es la Segunda la que acaso junto con Das Lied von der Erde, ofrece todo ello con una carga más diáfana de emoción (…) Es junto a la Séptima de Beethoven, la Primera de Brahms, la Cuarta de Bruckner y la Segunda de Sibelius, una de mis cinco sinfonías favoritas de todos los tiempos.”
Mahler: Sinfonía Nº 2 - Final
Sheila Armstrong, soprano; Janet Baker, mezzo-soprano; Edinburgh Festival Chorus; London Symphony Orchestra; Leonard Bernstein, conductor


Por cierto, el sinfonista Mahler recibió la influencia de Beethoven, Brahms, Wagner y Bruckner (éste también constructor de sinfonías colosales, de catedrales sonoras), si bien los detractores del compositor (entre otros, Richard Strauss, Sergiu Celevidache y Arturo Toscanini) lo acusan de excesivo, grandilocuente, trivial y disperso.

Dejando al margen las descalificaciones y teniéndose hoy por un digno creador sinfónico, puede que la mayoría tenga razón y que, si no la mejor, la Segunda sinfonía sea la más atrayente. Por su parte, elcuervolopez se queda con la Sexta (“Trágica”) y la Novena; al parecer la Sexta era también favorita de Alma, la mujer del compositor. Yo coincido con la apreciación del excelso bloguero (¡qué fascinante complejidad la de la Sexta!, ¡qué arrebatador arranque el de la Novena!), aunque cada sinfonía tiene su momento, desde la Primera “Titán” (sorprendente inicio de un milagroso ciclo sinfónico) a la inconclusa Décima, pasando por la Tercera (un himno a la Naturaleza), la engañosamente infantil Cuarta, la poco exitosa Séptima y la desmesurada Octava "De los mil" (precisa una inmensa orquesta, ocho solistas, dos coros mixtos y coro infantil). Sin embargo es comprensible entregarse a los encantos de la Segunda sinfonía, cuyos ecos de su grandioso final todavía resuenan en mis asombrados oídos, esclavos de la magia sonora.

Las sinfonías de Mahler son creaciones densas, de gran hondura psicológica, no empalagosas, poco predecibles, con las que el músico pretendía abarcar el mundo. En general no son fáciles en una primera escucha, pero su modernidad constructiva resiste el paso del tiempo. Si nos atrapan, ya no podremos dejarlas.

Mahler: Sinfonía No. 9 - Mov. 1, Part 1/ 3
Wiener Philharmoniker, Leonard Bernstein

viernes, 8 de julio de 2011

Aquarela do Brasil


La famosísima canción Aquarela do Brasil, de Ary Barroso, es desde el año de su composición, 1939, un verdadero himno de la gran nación sudamericana que perdura por su maravillosa atmósfera rítmica y melódica, a pesar de las críticas a su texto. 


En mi memoria permanece desde siempre, seguramente por su difusión a través del film de Walt Disney “Los tres caballeros”, que tiene como protagonistas a unos divertidos personajes de dibujos animados: el pato Donald, el gallo Panchito y el loro José Carioca. 


Inspirado por mi amigo el Dr. Francisco Doña, propongo hoy disfrutar de esta evocación brasileña con la magia de la animación.

jueves, 7 de julio de 2011

Esto es lo que hay


Mientras el poder político les baja sin miramientos los sueldos a los funcionarios hispanos (sean carteros, policías, bomberos, educadores, médicos o jueces), el secretario de estado para el deporte –que forma parte de ese poder– encuentra fuerte resistencia en el futbol de elite, que no quiere perder sus privilegios. No hay más que ver el trato y la consideración que se les brinda a deportistas millonarios, que lo son solamente por el hecho trascendental de darle patadas a un balón. Nada que ver con el valor que hoy en día se les da a profesionales de relevancia social, como los médicos del sistema público de salud, que entran en el saco funcionarial aunque sean estatutarios y no gocen de ningún privilegio. La cosa tiene guasa. Después se seguirá cacareando que los galenos no están pagados conforme a su alta formación y responsabilidad. Pero no le demos vueltas, porque este país (?) no tiene remedio.

Cabe repetir la odiosa expresión: esto es lo que hay…


martes, 5 de julio de 2011

Ancianidad y creación artística

"La creación artística puede mantenerse con 90 años de edad". Esta afirmación del Dr. Carlos Delgado Calvete, médico psiquiatra, rechaza la idea generalizada de que la vejez implica necesariamente un deterioro y una pérdida de capacidades. Es una idea compartida con quienes conocen las posibilidades del ser humano más allá de la edad considerada productiva, fruto de convencionalismos trasnochados o de tópicos rancios.


El Dr. Delgado realizó un estudio biográfico de 35 artistas reconocidos que desarrollaron una gran actividad creativa hasta edades muy avanzadas. En concreto, analizó biografías de artistas de diferentes campos (pintores, escritores, compositores, directores de cine y arquitectos) que superaban los 80 años. Es una constatación de que el envejecimiento no equivale a fin de toda posibilidad.
“Hay algunos que prácticamente hasta el último momento de su vida siguen en activo, como Picasso, que muere a los 91 años. La noche anterior a su fallecimiento todavía estaba pintando. En general, en el caso de los pintores prácticamente están pintando hasta los últimos momentos de su vida, incluso con problemas físicos importantes. Monet sufría cataratas, lo tenían que operar, y a pesar de ello siguió pintando y en sus últimos años pintó toda la serie de los Nenúfares, lo que supone 250 cuadros. En cambio en escritores se dan más casos en los cuales dejan de escribir en los últimos años. Hay una variedad en ese sentido importante. Tolstoi en sus últimos 20 años no se dedica a la literatura y se centra en actividades altruistas y de defensa de la no violencia; en cambio George Bernard Shaw, hasta su muerte con 94 años, está escribiendo artículos en periódicos y estrenando obras de teatro.”
De modo que, entre otras posibilidades, es factible la creación artística en ancianos, no sólo como continuación sino también como iniciación (propiciada por la disponibilidad de tiempo libre). Como ya dijimos aquí, comentando los casos de la científica Rita Levi-Montalcini y del atleta Julián Bernal, es posible una vejez saludable. Ciencia, deporte, arte, cualquier actividad humana no tiene porqué estar reñida con la edad. Limitación no significa inutilidad. Vejez no es sinónimo de enfermedad (aunque a menudo nos lo quieran hacer creer).

"Saturno, el mensajero de la vejez", de la suite Los Planetas, de Gustav Holst