jueves, 29 de septiembre de 2011

Despersonalización del ejercicio de la Medicina

Fuente: cinthiaolszakencuentroa

El ejercicio de la Medicina, y especialmente en el ámbito de la Atención Primaria, lleva inmerso mucho tiempo en el fango del colectivismo. La despersonalización y la pérdida de autonomía es lo que prevalece desde hace años. Y no es sólo consecuencia de una imposición vertical, porque la presión horizontal –de los iguales del grupo o equipo de trabajo– controla al disidente librepensador. Algunos del grupo anteponen la anulación ajena al propio crecimiento profesional que en el fondo desean, faltos de humildad y carentes de ingenio, repletos de egocéntrica intolerancia y probablemente sobrados de envidia. Acaso los mismos que, sumidos en contradicciones, sufren también una falta de reconocimiento que los lleva a la desmoralización, ante la imposibilidad –no incapacidad– de superar la mediocridad. Es ésta una reflexión general, no personalizada, que puede aplicarse a otros espacios profesionales, donde las relaciones humanas han perdido espontaneidad ante la imperante rigidez. No es cuestión de individualismo, pero se están frustrando demasiadas aspiraciones legítimas en medio de la estulticia predominante. El status quo sanitario revela un franco retroceso que se distancia demasiado de los postulados médico-humanistas; evidencia un medio en el que los individuos se han vuelto “masa”, y eso me repugna. Quienes se sienten incómodos en tal situación no debieran permanecer impasibles ante un sistema que despersonaliza y degrada, que a todas luces habría que rechazar con contundencia. Y aunque no es fácil conseguir una fuerza efectiva que logre imponer el noble propósito, es humillante someterse al viejo dicho gallego: "Mexan por nós e hai que dicir que chove” (orinan encima de nosotros hay que decir que llueve). No siempre es buena la resignación. A veces conviene desafinar...

Desafinado
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Inspirado en una entrada del blog Humanismo vs. Burocracia política.

martes, 27 de septiembre de 2011

Peticiones legítimas

Fuente: www.sinestetoscopio.com

Doctora Amable, tuve que ir a un ginecólogo privado, ya que me daban cita con el del seguro para dentro de un año. Me dijo que era necesario hacer un análisis y le agradecería que usted me diera…

Doctor Comprensivo, acudí a la consulta de un traumatólogo privado, porque tenía que esperar nueve meses por el del seguro. Si usted pudiese solicitar la radiografía que ese especialista me pide…

Doctora Sonriente, consulté con un psiquiatra privado, pues con el del seguro no me entiendo y no me dan la opción de elegir otro. Me dijo que tomara estos medicamentos, son muy caros y…

Son tres ejemplos cotidianos de requerimientos de pacientes que nos pueden plantear dilemas éticos. Pero, valorando las circunstancias, ¿sería honesto en estos casos negarse a tales peticiones?

Yo no te pido que me bajes una estrella azul

lunes, 26 de septiembre de 2011

Tics del pensamiento fugitivo 8


Atendiendo a lo dicho en la presentación de los tics del pensamiento fugitivo, os presento aquí la octava docena.

  • Democracia ficticia: todo derechos para una minoría de privilegiados, todo deberes para los subyugados.
  • Tras la admirable defensa del interés general se oculta a menudo la actitud egoísta de preservar lo de unos pocos en nombre de la generalidad.
  • Negociar con contundencia no implica, de ningún modo, olvidarse de la cordialidad y las buenas maneras.
  • Dijo el sabio: obro espontáneo, ando ligero, pienso en la calma... ¡vivo en aceptable armonía!
  • ¿Por qué ponerse nervioso, si mañana vas al foso?
  • Si se valora más a un individuo por sus títulos que por su capacidad, no debe extrañar que la teoría no se concierte con la práctica.
  • Tomemos nota de lo que otro dijo: tantas vueltas les di a las teorías sobre el arte de escribir que en mucho tiempo ni una sola línea escribí.
  • La sincera espontaneidad, en su sencillez, es mil veces mejor que el rígido acartonamiento de la compleja meditación.
  • La poesía es la lengua reservada, la inmensa voz callada.
  • Si la ansiedad ciega el pensamiento y el sosiego lo abre, es inequívoca la opción pensante.
  • Cuando una preocupación me obceca, vuelvo a ser niño para recuperar la elevada transparencia.
  • Con alegría se goza doblemente.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Lo mejor de la música clásica


Tras una consulta a expertos conocedores de la música clásica se concluyó que, por diferentes razones, las mejores composiciones musicales de la historia son (por orden cronológico): La Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach (1685-1750), Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven (1770-1827), y La Consagración de la Primavera, de Igor Stravinsky (1882-1971). Ciertamente nadie puede cuestionar el valor de estas cuatro obras maestras del Barroco, Clasicismo, Romanticismo y Modernismo musicales. Ni tampoco el de las otras tres piezas mejor ponderadas tras éstas, dos pertenecientes a los ya laureados Mozart y Beethoven, Sinfonía nº 41 “Júpiter” y Séptima Sinfonía, respectivamente, y una tercera de de Claudio Monteverdi (1567-1643), la ópera Orfeo, perteneciente al Renacimiento musical, el periodo que faltaba para completar el abanico musical clásico. Pero cada cual tiene  en mente sus obras predilectas para, siguiendo el tópico, llevarse a una isla desierta. Seguramente algún concierto para piano o violín, o un poema sinfónico, o un ballet, o u lied, o… Y aunque el establecimiento de rankings puede tener el efecto negativo del condicionamiento, afortunadamente la música es diversa e inacabable.

Pasión según San Mateo, de Bach - Coro inicial

domingo, 18 de septiembre de 2011

Tchaikovsky, Andante Cantabile


Es posible que de las seis sinfonías numeradas de Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893), sin contar la programática Sinfonía Manfred, la mejor sea la Sinfonía Nº 5, en cuanto a estructura formal y poder comunicativo. Eso creen muchos críticos y tchaikovskianos declarados. Reconozco por mi parte haber superado mi extrema inclinación, casi enfermiza, por la sonora fuerza emotiva del gran músico ruso, pero aunque ha dejado de ser obsesión sigo bebiendo periódicamente de su inacabable y atrayente fuente melódica; ballets, conciertos, poemas sinfónicos, suites sinfónicas, óperas… que llevan la inequívoca impronta del compositor. Por supuesto que la increíble Sinfonía Nº 6 “Patética”, de superior carga dramática y heterodoxa ordenación de los movimientos, puede equipararse a la precedente como logro sinfónico. No, no sabría decir con cuál de las dos me quedaría, sin despreciar la Nº 4, con su increíble “pizzicato ostinato”, ni olvidándome de las tres primeras, más ligeras y optimistas, injustamente despreciadas tantas veces por no expresar de manera explícita las inseguridades y temores de su fatalista autor. Pero ahora quiero detenerme en la mentada inicialmente, espoleado por una entrada del blog amigo Sentidos, y particularmente en su segundo movimiento “Andante cantabile”, cuya inefable belleza nos arroba desde el comienzo con un solo de trompa. La articulación y fraseo de cada trompista y el tempo que impone aquí cada director, marcan las diferencias entre unas y otras interpretaciones, pudiéndonos servir de buena referencia de valoración. Y por último una confesión: así como de la “Patética” no he hallado mayor satisfacción que con la grabación de 1961 (ya ha llovido desde entonces) de Eugeny Mravinsky al frente de la Orquesta Filarmónica de Leningrado, de la Sinfonía Nº 5 en Mi Menor, Op. 64, ninguna me parece haber superado a la de 1976 de Herbert von Karajan con la Filarmónica de Berlín. Aquí traigo el “Andante cantabile” en la estimable interpretación de Sergiu Celibidache y la Filarmónica de Munich. Y como curiosidad la “Canción de Annie”, de John Denver, inspirada en este maravilloso movimiento sinfónico. ¡Disfruten de ambas propuestas!

“Andante cantábile” de la Sinfonía Nº 5 de Tchaikovsky
Münchner Philarmoniker Orchestra, Sergiu Celibidache

"Annie's Song" (1974), de John Denver
Inspirada en el "Andante cantabile" de la sinfonía Nº 5 de Tchaikovsky

domingo, 11 de septiembre de 2011

Día de penas… y alegrías

Hoy es un día tristemente recordado por las luctuosas consecuencias de los atentados del 11 de septiembre de 2001, especialmente en la ciudad de Nueva York. Sin embargo es para mí un día de celebración festiva, pues tal día de 1990 nació mi hijo Marcos. El mundo es así, una extraña amalgama de penas y alegrías. Hoy cumple los veintiuno, el número de este siglo,...


...y para celebrarlo traigo una canción que sé que le gusta.

martes, 6 de septiembre de 2011

Prescripción por principio activo

Es sabido que próximamente habrá que prescribir medicamentos por principio activo, en función del Real Decreto-Ley 9/2011, dirigido a la reducción del déficit público. Luego en la farmacia dispensarán el producto en forma de genérico (nombre del principio activo con apellido o incluso nombre comercial/de fantasía, en ambos casos con indicación “EFG” = Especialidad Farmacéutica Genérica) o de marca comercial. Un ejemplo: el médico prescribe Amoxicilina y en la oficina de farmacia  dispensan Amoxicilina Rupérez EFG o Antibiotín (ambos nombres ficticios), éste con o sin el añadido EFG, según se considere o no genérico. Hay que tener en cuenta que de nuevos productos sólo hay marcas, lo mismo que de algunas presentaciones (p.ej. formas prolongadas o retardadas). Como justificación se arguye el control del gasto farmacéutico, pero se vuelve a poner en cuestión del mismo modo que se hizo con la promoción de genéricos. Y en línea con el escepticismo casi generalizado entre los profesionales, añado unas líneas extraídas de un debate en un foro médico:
“El problema sigue estando en esos productos novedosos, que nada aportan, que sin embargo han sido aprobados en su día por la agencia reguladora, sin contar con la opinión del Sistema Nacional de la Salud, que al final paga y dice que no hay que usarlos.”
Esta es la gran paradoja. Primero se financian nuevos fármacos mucho más caros y sin ventajas demostradas sobre los precedentes. Después se aconseja que no se prescriban o incluso se penaliza por prescribirlos. De chiste.