martes, 10 de abril de 2012

Las habilidades dan poder

Le escuché esta frase a Cristina Almeida, en una entrevista en la que además apuntillaba que “más vale saber cambiar un enchufe que cargar con un marido toda la vida para que te lo cambie”. Lo decía desde una visión femenina, y una posición feminista, pero es válida también para el mal llamado sexo fuerte. Sin duda, las habilidades dan poder o, de otro modo, independencia. Tener habilidades da seguridad y facilita la autosuficiencia; quienes estuvieron en internados o se emanciparon tempranamente lo saben bien. Saber cocinar, planchar, limpiar… y tener mínimos conocimientos técnicos, de electricidad, fontanería, carpintería… son valores añadidos al bagaje personal que contribuyen a la supervivencia y proporcionan satisfacción.

Respecto a la cocina, a la gastronomía, de la que me reconozco incapaz, no por falta de cualidades sino de entrega (me parece que ya lo he reconocido en alguna ocasión), todo es cuestión de proponérselo. En su esencia no es más que tratar de alguna manera los alimentos que la naturaleza nos brinda para poder hacerlos comestibles (digeribles) o sabrosos; ya crudos, después de aliñarlos, o tratados por el calor, mediante el fuego directo o indirecto, a través de la cocción, en agua, en aceite (fritura) u horneo (asado). Lo dice de carrerilla un profano, que ya quisiera tener la suficiente paciencia para dominar el arte culinario. Y dominar también las otras habilidades referidas, que proporcionan seguridad, independencia, libertad y goce.

Un pensamiento final. Dominar todas estas habilidades, ser un manitas, es sentirse un polifacético hombre renacentista, no de las artes y las ciencias, sino de las labores cotidianas del mundo moderno.

Pandeiretada de Outes - Fuxan os ventos
Sei tocare e sei bailare, / tamén sei facelo tonto, / como son fillo dun probe / teño que saber de todo. (Sé tocar y sé bailar, / también sé hacer el tonto, / como soy hijo de un pobre / tengo que saber de todo)


2 comentarios:

  1. Qué bueno y qué cierto es todo lo que escribes, querido José Manuel. Hay que saber de todo un poquito. Por cierto; me ha encantado Fuxan os ventos. También hay que escuchar un poquito de todo.
    Moito bicos, meu amigo.

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    1. Ya ves, Lola, que me gusta tocar todos los palos. Y la canción de Fuxan os ventos me pareció ilustrativa por lo de "saber de todo".
      Gracias, querida amiga.

      P.D. A los "cerebros" de la economía no habrá que pedirles que sean polifacéticos, pero sí que no nos hundan más.

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