miércoles, 23 de mayo de 2012

Sobre el uso del masculino genérico



A la pregunta de un “forero” sobre si el uso tradicional del masculino como genérico (por ejemplo, decir ¨todos¨ cuando se quiere decir ¨todos/as¨) se sigue aceptando en América Latina, cuando en España se considera “políticamente incorrecto”, hallo una aguda respuesta de la que extracto lo siguiente:
“Uno puede llamar de usted y todo lo demás a una mujer mientras la degrada y la ridiculiza, y otro puede usar todo este "machismo lingüístico" mientras trata con absoluto respeto y admiración a una compañera de trabajo. Lo que quiero decir es que el idioma es un instrumento: un martillo puede servir tanto para poner un cuadro como para romperle a uno la cabeza. Del mismo modo, forzar a los hispanohablantes a que se reiteren de manera obsesiva y compulsiva cuando tengan que dirigirse a un grupo mixto, sólo para complacer a políticos y extremistas, me parece absurdo: 
Queridos y queridas señores y señoras: Estamos aquí todos y todas para que pensemos en los hijos e hijas de nuestros amigos y amigas, porque los y las queremos como nosotros y nosotras queremos a nuestros hijos e (y a nuestras) hijas. 
Esto no es deferencia; es estupidez. El masculino se ha elegido en su momento, probablemente por razones machistas, como método para englobar ambos géneros por razones de economía del lenguaje. Hoy día es una norma gramatical, y los machistas no se hacen por culpa del lenguaje, sino por influencia de sus padres y su entorno. El lenguaje es una herramienta, repito. En EE.UU. no van a cambiar las cosas si en cada pistola ponen un cartel diciendo "No dispare a inocentes". Aquí no van a cambiar las cosas si modificamos el lenguaje haciendo los discursos el doble de largos. Seamos sensatos. 
El llamado "masculino genérico" es una manera de decir lo mismo de una manera más económica. Si lo quieren cambiar al femenino, o crear una desinencia neutra nueva, que me avisen. Pero los machistas y los que abusan van a seguir ahí, indiferentes de lo que pase con la gramática (¿O debería decir indiferentes/indiferentas?).”
La RAE se inclina ahora por el doble uso del género al ser habitual en los medios, que supuestamente tratan de evitar el lenguaje sexista y que acaso ceden a una absurda imposición feminista. No sé a qué se pretende llegar, pero si al progresivo empobrecimiento del lenguaje, le añadimos ahora la reiteración mantenida del género, acabaremos hastiados por insatisfacción y agotamiento, más éste de quien escucha que de quien habla. De seguir desvirtuando el lenguaje, es posible que cedamos paso definitivamente al pragmatismo del inglés como lengua, lo que no sería deseable.

3 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con lo que plantea el artículo, pero quiero decir que, en lo referido a la RAE, existe un conocido artículo de Ignacio Bosque (el enlace: http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html), académico al que podemos considerar el portavoz de la RAE en cuestiones gramaticales, que se pronuncia en términos muy claros contra l@s parid@s en materia de género.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La lengua española está viva, pero no debe devorarse a sí misma. O agotar a quien escucha, porque el desdoblamiento léxico es irritante (incluso quienes creen -o quieren creer-, en las estúpidas reiteraciones se cuidan de no desdoblar los artículos, desvirtuando todavía más el lenguaje: "...los compañeros y [las] compañeras").

      Eliminar
  2. De acuerdo con ello estoy contento que se subraye que no cambiando el lenguaje se cambiará de actitud. Si se tiene que rechazar reír chistes machistas y comentarios que corren por internet y en los bares de España. Me gusta el concepto de "economía del lenguaje", pero considero más importante hacer caso a los académicos que son los expertos en el lenguaje, el resto no nos debemos inventar las cosas.

    ResponderEliminar