lunes, 31 de diciembre de 2012

El año que se acaba

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el más bello arcoiris

En este devenir médico-melódico, no hemos dejado reflejar todo lo que ha ido girando en torno a nuestras cabezas. Lo social, lo político, lo laboral, lo lúdico, lo cultural…, todo lo humano, ha tenido cabida en este espacio. Un espacio en el que las humanidades médicas y la música, en sus diferentes variedades estéticas, tienen preponderancia. Ciertamente, la particular coyuntura económica, que nos ha sacudido tanto en este 2012 (y, salvo milagro, seguirá haciéndolo en el/los próximo/s año/s), ha suscitado numerosos análisis centrados en el ámbito de la economía de la salud y reflexiones terrenas encuadradas en un marco económico general de crisis, en el que el poder financiero manda y el ciudadano empequeñece. Se rescatan bancos y se desahucia a personas. En una arbitraria Hispania, que da prebendas a los poderosos y quita derechos a los trabajadores.  

Ha ido disminuyendo el número de puestos laborales (en el sector público y en el privado) y aumentando consecuentemente el paro laboral. Se han ido recortando salarios, a la par que subiendo impuestos y servicios. En consecuencia, el consumo ha ido bajando, en un círculo vicioso de empobrecimiento generalizado (desde afuera advierten sobre la miseria) que alarma y paraliza, haciéndonos pasar de la indignación a la resignación, de la protesta al abatimiento. No hay que olvidar la alteración anímica, en forma de trastornos de ansiedad y depresiones de diferente intensidad, que en el extremo de la desesperación ha llevado a muchos, desahuciados por diferentes motivos, a la autolesión y a la consumación del suicidio. Es probable un aumento de la tasa de suicidios (faltan datos estadísticos), epidemiológicamente predecible y susceptible de aplicar medidas preventivas.

La acción política ha estado marcada por la insensatez y el abuso de poder, con una evidente minusvaloración de la función pública, que he sentido particularmente en mi sector, el sanitario, y la continua petición de sacrificios. Con la cínica excusa de la sostenibilidad del sistema, tratando de justificar recortes e ignorando derroches previos provocados por imprevisión o por temeridad, o incluso por vanidad. Se han improvisado formas de copago sanitario, en un auténtico desorden regulatorio. No es raro que se financie lo superfluo (p.ej. lencería terapéutica) y se excluya lo básico (p.ej. odontología reparadora). Las propuestas de trabajar más (horas) por menos (salario) nos retrotraen a lejanos tiempos de esclavitud productiva, cuando más horas de trabajo puede significar menos productividad.

Las nuevas aplicaciones de gestión en los servicios sanitarios públicos nos ha llevado a analizar el nuevo concepto de "externalización", frente a la privatización. Formulación teórica que la reciente puesta en práctica en Madrid dirá si se extiende o se combate. Es poca la transparencia y escaso el diálogo, mucha en cambio la arrogancia política y abundante la descortesía. Por eso se cuestiona la prédica populista de una sanidad pública, universal, gratuita y de calidad. Y porque la merma de derechos y la imposición de medidas cicateras son el pan sanitario de cada día. ¡Ay!, esperemos que esto cambie e impere la cordura. 

Reiterando lo dicho a fin de año de 2010, sigamos confiando en que el futuro traiga la sensatez a esta tierra, tan sobrada de improvisaciones y chapuzas. Y aunque nos cueste, sonriamos a la vida. Algún día habrá de salir el sol… 

¡FELIZ 2013!

"O sole mío", en clave de jazz

6 comentarios:

  1. Esperemos que 2013 sea mejor que esta mierda que dejamos. Muchísimos besos y feliz año nuevo, querido José Manuel.

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    1. Me suena bien este año; debe ser porque nací un día 13.
      Mil bicos, querida Lola, y ¡Feliz 2013!

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  2. Un abrazo a la distancia, amigo José Manuel, al principiar este año 2013 y que sea y lo hagamos mejor...

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    1. Otro abrazo desde este otro lado, querido Lizardo, y que el nuevo año nos sea propicio en todos los sentidos. ¡Feliz 2013!

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  3. Estimado José Manuel,

    Hace poco descubrí su página. La he estado leyendo de salto en salto, sin ningún orden particular, la encuentro fascinante y, sobre todo, como una isla encantadora.

    Es un lujo encontrar alguien con quien uno identifica valores. Mire que gran parte de los médicos han optado -mal a mi criterio- por prestigiar una "ciencia" médica, cuando no hay más noble denominación que clasificarla dentro de las "humanidades." La medicina es ciencia y humanidades, ciertamente, pero muchos han perdido el norte. El centro ya no es el individuo sino el procedimiento. El centro ya no es una persona con todo lo que representa (familia, sensaciones, experiencia, memoria), el centro ahora es la técnica. El médico en su mecanicidad, lejos de su humanidad.

    "Quien solo sabe medicina, ni medicina sabe" decía Letamendi. Maravilloso, un ser humano no es su profesión, debe cultivarse al paso con todo lo bello que le da este mundo. En mi caso particular valoro muchísimo su trabajo, ahora más, que a nadie le interesan estos temas. Hace poco en la Universidad se quiso formar un grupito para hablar de humanidades y ciencias sociales médicas, el apoyo fue sorprendente: ninguno. Acudieron 2 personas y el apoyo institucional fue 0.

    Vivimos una época loca. Mayor acceso a la información pero ni el mínimo interés en beneficiarse de ella. Excuse usted mi extensión, pero escribo desde la pena de vivir la deshumanización de la ciencia médica. Afortunadamente, si no es posible confiar en un conglomerado, es posible hacerlo en los individuos. Vaya hacia donde usted mi felicitación y mi voto de confianza. Felicidades por su labor, estimado José Manuel.

    Un saludo,

    L

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    1. Gracias, Lucio, por su amable y enriquecedor comentario.
      Es triste que pocos se apunten al carro humanístico, pero no se puede obligar a nadie. La realidad nos dice que, en general, lo técnico se pone por encima de lo humano. Sin embargo, con que algunos, como usted, tengan mayor amplitud de miras ya es suficiente.
      Un saludo cordial.

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