sábado, 1 de diciembre de 2012

Gestión sanitaria pública vs privada



Los teóricos de la gestión hablan de dos tipos de gestión sanitaria pública: 1) gestión directa, realizada por la Administración pública, y 2) gestión indirecta, realizada por el sector privado. En el primer caso se entendería que la financiación y la provisión de servicios son enteramente públicos. En el segundo la financiación sería pública y la provisión privada, a través de contratos (contratación), en las diferentes modalidades de convenio, concierto y concesión. Se ha teorizado mucho sobre fórmulas de gestión sanitaria y de sus diferentes grados de eficiencia, y en Hispania se han aplicado de manera diferente en cada territorio. Ejemplos de convenios puntuales los tenemos con entidades de aseguramiento privado y mutuas laborales. Ejemplos de conciertos, con hospitales privados.

El nuevo concepto de “externalización” de los servicios parece entenderse como una forma de contratación externa, es decir de gestión indirecta o privada, en forma de concesión. Y se ha suscitado un debate sobre su aparente significado de privatización (conversión de empresa pública al sector privado) de la sanidad o, de otro modo, de destrucción del sistema sanitario público. Porque supone ir más allá del pacto o del acuerdo, temporal o puntual, que entraña un convenio o un concierto, las otras dos modalidades de gestión privada, que se han venido desarrollando dentro del sistema sanitario sin que se hayan producido grandes oposiciones. Como ejemplos de concesiones de servicios públicos a empresas privadas (empresas concesionarias) en otros sectores, se me ocurren las de suministro de agua potable, gestión de residuos y autopistas. Como privatizaciones puras y duras ya materializadas, las de empresas de hidrocarburos, electricidad y telefonía, en su momento controladas por el Estado.

El debate está servido. Pero el recelo y la oposición de los profesionales sanitarios ya son manifiestos. Aunque no guste la gestión sanitaria pública actual, absolutamente politizada (no se ha dado un solo paso para despolitizar y profesionalizar la gestión), los antecedentes de mangoneo y corrupción hacen temer un drástico cambio de rumbo. El futuro se presenta incierto...
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2 comentarios:

  1. Querido José Manuel: lo que está claro es que la salud y las personas no son "productos" con los que se deba comerciar. Desde el momento en que haya intereses personales y económicos de por medio la cosa se complica ¿no? Todo empresario busca siempre obtener un beneficio...Lo público es demasiado grande y la sanidad pública tiene que ser eso, de todos, no de unos cuantos fulanos que buscan beneficios económicos. No veas cómo están las cosas por aquí con el tema de los siete hospitales que el PP levantó porque eran necesarios y que hoy van a pasar a manos de vete a saber quien. Ganas de vomitar da todo esto. No hacemos otra cosa más que manifestarnos, de verde, de blanco...
    Moitos bicos (y perdón por el rollo)

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    1. Tenemos que estar atentos, para que no nos roben la cartera, la casa, el trabajo... o la vida entera. Están generando un gran nivel de desconfianza en la población, sobre todo por la forma de actuar, a las bravas, sin dar explicaciones claras. Lo que tú dices, querida Lola, producen náuseas.
      Besos mil.

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