miércoles, 19 de diciembre de 2012

Sanidad y copagos


El desorden regulatorio hispano (chapuza nacional) es lo acostumbrado, igual que el caos recaudatorio, que unido a la continua improvisación y a la picaresca institucional revestida de excepción (coche público/taxi pagado, jubilación máxima con siete años...), define el país en el que vivimos. ¡Qué justo y que igualitario!

Pero hablemos del “copago” sanitario, desigual y chapucero, y del invariable “pago completo”Por un lado, diferentes porcentajes que hay que pagar por receta, teóricamente en función de poder adquisitivo, y un euro sobreañadido en función de Comunidad Autónoma. Y tasas que habrá que abonar en el futuro por diferentes servicios sanitarios. Por otro, copago en Mutualidades de Funcionarios para audífonos, gafas, lentes de contacto, odontología adultos… y para los del Régimen General pago completo, sin un céntimo de financiación pública. ¡Y nadie se queja por esto! (Ver: sistemas de copago)

Aquí todo es cuestión de costumbre. Si pagas lo que no pagabas, duele. Si sigues pagando lo que ya pagabas, ni te das cuenta. Dijo el viejo sabio soriano: “de lo malo a lo bueno se va bien, pero de lo bueno a lo malo, ¡ay!, que mal se va a ir.” Vemos que lo segundo manda, y de lo primero nada. Pero parafraseando al sabio, podemos añadir: si no intentas moverte de lo malo, te quedas aborregado.

Saludos amigos, sin pago, ni copago, ni repago. 

"Capricho nº 24" de Paganini
Alexander Markov, violín

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