martes, 19 de febrero de 2013

Réquiem por el médico de familia




El trabajo del médico de familia hispano llega a ser humillante. Su quehacer se ve degradado a diferentes niveles. Por las asignaciones de pacientes sin control, inconcebibles en otros ámbitos y no digamos en países normales. Por el sometimiento a programas informáticos que superponen lo tecnológico a lo humano, lo estadístico a lo clínico. Por el desprecio que de diferente modo se le hace desde el nivel especializado u hospitalario, ya sea en forma de protocolos de conveniencia o de órdenes insultantes. Por el ninguneo de los gestores, que lo ven como fuente de gasto y no como agente de salud… En fin, que el médico general, de atención primaria, del primer nivel asistencial, de la entrada al sistema sanitario, llega a sentirse su portero, su ordenanza, su mandado…, cualquier cosa menos lo que se supone que es. Lógicamente, tiene derecho a oponerse, a negarse a tragar con lo intragable. Pero habitualmente cede y se doblega en solitario, falto del calor y del aliento de sus iguales. Si admitimos la realidad, el médico de familia, como tal, en Hispania, ha muerto.

Valga un réquiem por el médico de familia…

6 comentarios:

  1. Catártica entrada, amigo mío: qué queda sino la vocación, que no muere... y la música. Un gran abrazo, José Manuel.

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    1. De vez en cuando es necesario liberarse, amigo Lizardo.
      Un abrazo.

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  2. Preciosa musica, amigo Jose Manuel, para acompañar a un gran sentimiento por lo que pasa, y pasamos tantos médicos "de a pie", en la Hispania de hoy.

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    1. Nada como Mozart, amigo Juan, en los momentos de decaimiento. Aun en la tristeza, nos eleva.

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  3. José Manuel: Lo has clavado. Así es. Música de réquiem para la medicina de familia.
    Mira esto:
    http://raimundogarciamartin.blogspot.com.es/2011/07/la-sanidad-espanola-toca-fondo.html

    Un saludo

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    1. Conocía el artículo, Raimundo. La Sanidad ha llegado a perforar el fondo. Que el problema no es sólo político, sino también social, es evidente, y aquí lo hemos manifestado más de una vez. Un deficiente nivel educativo y una particular tendencia tremendista, nos han llevado socialmente por malos derroteros. Y es difícil mantener el equilibrio en un medio degradado. Es preciso educar y poner orden, en el buen sentido.

      Hoy al escuchar por la radio a Richard Vaughan, el reputado profesor de inglés, que aboga por una formación humanista, integral, consideré qué diferente sería este país si se enseñase todo lo que realmente vale la pena. Sin duda saldría de la estulticia en la que está inmerso y tendría individuos más seguros de sí mismos, menos temerosos de cualquier minucia. Seríamos más equilibrados, más sensatos, más ricos… y acaso más felices.

      Saludos y gracias por tu aportación.

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