viernes, 19 de abril de 2013

Sobre la comunicación médica




Creo, como otros médicos, que sería más eficaz transmitir mensajes claros a la población sobre la salud, física y psíquica, que centrarlo todo en la mera labor asistencial. Sobre todo habiendo llegado a niveles extremos de dependencia médica, medicalización y temores.

En concreto, mensajes pertinentes sobre:
  • Hábitos de vida saludables (alimentación, ejercicio, higiene del sueño…)
  • Enfermedades crónicas más prevalentes (artrosis, diabetes, hipertensión…)
  • Falsas expectativas en salud (interesadamente creadas)
  • Polimedicación y sus peligros
  • Autocuidados y situaciones urgentes
  • Necesidad de relajación, en la sociedad de la prisa
Mensajes que han de llegar especialmente a los ancianos y/o a sus cuidadores, teniendo en cuenta el envejecimiento poblacional, el aumento de los trastornos afectivos (ansiedad y depresión) y la peor de las enfermedades: la soledad. Las autoridades sanitarias deberían tener esto en cuenta y, en consecuencia, favorecer un cambio en el sistema sanitario público que propiciase la adecuada comunicación médica.



Pink Floyd - Speak To Me / Breathe


4 comentarios:

  1. Muy bonito...pero cómo?. Con las consultas de alta velocidad y con el apremio del paciente por un objetivo irreal y el del profesional de sobrevivir a las "circunstancias"....?????

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    1. Pues imagínate, Makyyo, dejando de hacer todo lo inútil que nos viene impuesto, centrándonos en la atención racional de agudos (con dispositivos de urgencias que no obliguen a abandonar la consulta) y atención a crónicos, coordinada con el segundo nivel, en un medio adecuado que permita la autogestión real, centrada en el paciente, sin trabas burocráticas infumables, sin agobios martirizadores… Entonces, en este clima ideal, sería posible la comunicación efectiva (y los oportunos mensajes preventivos), de calidad, tanto individual como grupal. De lo contrario, todo seguirá siendo una quimera. Por eso apelo a la sensibilidad de los mandatarios de cara a un cambio radical.
      Saludos.

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  2. Algo así nos sucede a los docentes. El alumnado quiere la respuesta fácil (el que busca la respuesta) el remedio rápido, el truco del almendruco, la receta para aprobar el examen, que no para aprender. Y nosotros los docentes, debemos convencer, a quienes no se interesan lo más mínimo, de lo importante y apasionante que puede ser descubrir tanto y tanto saber que está a nuestro alcance al tiempo que asimilamos todos los avances que se suceden al segundo. Por eso, salvando las distancias, cuando me explico ante mi alumnado, algunas veces pienso que soy médico y que es importante comprobar que me entienden lo que les explico, como si se tratase de comprobar que han comprendido, la dosis, la frecuencia y los efectos de un medicamento o de unos hábitos saludables.
    Un abrazo.

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    1. Todo esto es fruto de una evolución educativa a bandazos, de todo o nada, improvisadora, sin plan, vacía de ideas, de espaldas al individuo, centradas en la masa, con miras ideológico-partidistas que nos distancian cada vez más de otras sociedades que miran al futuro sin olvidar lo que de bueno hay en la tradición. En su momento, se pasó de “la letra con sangre entra” al “dejar hacer”, sin punto medio. El alumno se ha ido empoderando y el maestro perdiendo su (necesaria) autoridad. A veces no sabemos dónde están los límites o qué es lo más conveniente. Creo que la corrección educativa debe ir sustentada en el respeto y la socialización real de los individuos, para que nadie se sienta degradado ni inútil, sino honrado y provechoso para la sociedad. Bueno, amiga Ana, dejo este rollo que me pierdo en disquisiciones filosóficas.
      Besos.

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