lunes, 9 de diciembre de 2013

A trabajar enfermo para que no te descuenten


–¿Y por qué no te coges una baja? –le pregunta la médico del servicio de prevención a una enfermera de 57 años que padece una osteoporosis senil, varias hernias discales y desde hace unas semanas un fuerte dolor en el talón izquierdo.

–Pues no me la cojo porque con los descuentos no llegaría a final de mes –responde la enfermera, que a su edad ya se siente muy cascada, pues ha levantado muchos pesos muertos y estado muchas horas de pie durante largos años–. Ahora te pones enferma y te dejan el sueldo temblando.

Es un ejemplo concreto, pero vale el de un simple síndrome gripal, que precisa unos días de reposo y no sólo tratamiento sintomático. Pero ahora el personal sanitario se va a trabajar con fiebre para que no le descuenten todavía más, con riesgo para su propia salud y la de otros. Una situación intolerable, de auténtico abuso institucional. Y da igual la total entrega o cuarenta años de servicio, aquí el premio es el mismo: la ingratitud, el olvido y el desprecio a los trabajadores.


Fever - Peggy Lee

2 comentarios:

  1. En la compañía para la que yo trabajé 33 años, las bajas eran una anomalía y, cuando existían, eran "reales". Parece mentira tener que usar ese adjetivo, pero así es.
    ¿ Cómo lo consiguieron ? Muy fácil, en un convenio la compañía pactó con el comité, que completaba los sueldos en caso de bajas bajo una única condición : compormiso por parte de los trabajadores de aceptar una visita médica del servicio médico de empresa si se consideraba que había alguna trampa. Era Recursos Humanos quien comuncaba el inicio del proceso al empleado de baja y al comité.
    Hubo pocas visitas: la gente no somos tontos. Y el absentismo laboral pasó a ser el menor de las empresas del sector. Eso si, hubo dos expedientes, de los que uno terminó en despido sin ninguna defensa del afectado por parte del comité : hubo engaño probado.
    En mi caso, llegué a necesitar dos largas bajas de tres meses tras mis dos pasos por el cirujano cardíaco. No recibí visita, ni petición de ello, sólo llamadas de interés por mi progreso, sin ningún tipo de presión por mi retorno al trabajo. Y cuando me reincorporé, lo hice TOTALMENTE restablecido sin necesidad de disminución de actividad ni de carga de trabajo.

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    1. Esto que dices, Martin, es como un acuerdo de confianza mutua entre empresario y trabajador. Hay de por medio una cesión y una lealtad. Me parece bien, porque el acuerdo se aleja de la explotación y del engaño. Bien es cierto que en el medio público ha habido abusos y, como aquí solemos pendular, pasamos del todo a nada. La situación es injusta para los trabajadores y perjudicial para el sistema, porque nadie puede esperar que algo funcione bien (a lo mejor es que no interesa) explotando al trabajador. Por no hablar de riesgo para los usuarios del sistema sanitario cuando va a trabajar un/a médico o enfermero/a con una enfermedad infectocontagiosa. Es lamentable. Es como una vuelta al medievo; o a mí me lo parece.

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