viernes, 29 de noviembre de 2013

No médicos, sí buen vino

Cabeleireira para idosos e acamados


Ojeando un periódico portugués, llamó mi atención la noticia sobre una peluquera (cabeleireira) de 83 años de edad que seguía en activo. Llevaba 70 años trabajando, o sea, desde los 13, y en sus declaraciones se apreciaba una buena dosis de humor. Mi sorpresa mayor -o mirándolo bien, no tanto- fue la respuesta que le dio al periodista cuando le preguntaron por el secreto de su longevidad:
"El secreto está en no ir a médicos y beber vino tinto... del bueno."
Supongo que el no querer ver a los médicos es consecuencia de los excesos de algunos galenos, causantes de desconfianza. Y no sé qué vino acostumbra a beber la simpática peluquera portuguesa, si Vinho Verde, Douro o Alenjetano, pero es incuestionable que el humor es una buena medicina.

El elixir de la juventud
(Resveratrol: efectos y controversia)

jueves, 28 de noviembre de 2013

Admirables pacientes


Siempre me he admirado de pacientes con enfermedades graves, incurables, debilitantes, dolorosas, destructivas, incapacitantes, terminales... que soportan el sufrimiento con extraordinaria entereza, con gran dignidad, incluso con alegría. Puede que sus creencias les ayuden, tal vez por la dulce energía infundida al alma, acaso por la fuerza de la esperanza. No lo sé. De cualquier manera debo quitarme el sombrero ante ellos. He de aplaudirles con entusiasmo. Quisiera tener la mitad de su valor si me viese en un trance semejante a la de esos heroicos individuos, asombrosos seres, increíbles personas, admirables pacientes.



Sing - Carpenters

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El hombre sobre la máquina

Man-vs-machine.jpg
Man vs. Machine

La máquina nunca podrá sustituir al hombre en lo esencial y creativo. El hombre siempre estará por encima de la máquina, a juzgar por las Tres leyes de la robótica.

Esto lo sabía bien Albert Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, de quien acabo de tener noticia de su fallecimiento. Como médico y paciente, sabía bien de la conveniencia de una buena relación humana. Descanse en paz.

Sí, el hombre prevalecerá siempre sobre la máquina...

"I Robot" por Alan Parsons Project
Inspirada en la obra I, Robot (Yo, Robot) de Isaac Asimov

lunes, 25 de noviembre de 2013

Miradas a la muerte

The Good Death

Nota.- Este tríptico sobre la muerte es mi aportación personal al tema "El derecho a bien morir" propuesto en #CarnavalSalud


1. La muerte próxima

No podemos evitar la muerte, pero podemos hacerla menos dolorosa.

Hace tiempo, sumido en la inquietud y las dudas, tuve la necesidad de hacer mi propia consideración sobre el paciente terminal:
Es imposible ponerse en el lugar del enfermo desahuciado, en espera de una muerte inminente de la que puede ser o no ser consciente. El paciente puede tener conciencia de muerte o ignorar lo que le está pasando. En ambos casos, seguro que estará embargado por el temor humano, salvo que haya alcanzado el supremo estado de ataraxia. Pensemos en los pacientes oncológicos, en los que sufren enfermedades neurodegenerativas o en los que padecen otra enfermedad grave en fases muy avanzadas, y acudirán a nuestra mente palabras apremiantes: resignación, esfuerzo, adaptación… Aunque no podamos curar, siempre podremos paliar. (…)

2. La muerte y la ética profesional

El médico no debe poner fin a una vida de manera activa; pero abstenerse de medidas desproporcionadas parece admitirse por la mayoría.

Poco antes, tratando de clarificar los límites de la actuación médica en el caso de un paciente terminal, me había adentrado en los vericuetos de la eutanasia:
Cuando se plantea, llegado el caso, la posibilidad de soportar un inútil sufrimiento manteniendo una vida meramente vegetativa, se cuestiona la posibilidad de la palabra que encierra una doble significación antagonista, desprecio y compasión, dureza y dulzura, crueldad y misericordia: eutanasia. Rechazada o aceptada, según se vea o no la vida como valor absoluto. Referida a la muerte dulce y tranquila, a la muerte serena, sin grandes sufrimientos, sería la muerte deseada por todos.
Fue éste el primer razonamiento de mi frágil reflexión, concluyendo que no es fácil establecer el límite de lo correcto, ni ayudar a bien morir.


3. Vivir y morir

Si nos preocupamos por retrasar la muerte y no por vivir la vida, estamos viviendo la muerte o muriendo en vida.

No hace mucho, realicé una recopilación de aforísticos pensamientos en torno a la muerte, una realidad irremediable que ha hecho correr tanta tinta como el amor, en la eterna confrontación entre Eros y Thanatos. Si el poeta confesó que había vivido, muchos no viven, dominados por la angustia de vivir. Desgraciadamente, a los peor tratados por la diosa Fortuna no se les concede el tiempo necesario para vivir, pues son víctimas de una muerte adelantada: unos son llevados prematuramente por la parca; a otros se les priva de la vida por humana decisión; algunos deciden una muerte voluntaria. Ya dijo André Malraux que “la muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida”. Consideremos este aforismo y, sin renunciar al humor ni a la crítica mortuoria (¡ay, el negocio de la muerte!), pensemos que es un soplo la vida. Vivamos entonces el día a día, amorosamente, mientras podamos. Y con optimismo, pero sin negar el final de la vida, confiemos en nuestro derecho a bien morir. Algo más que un bello oxímoron.


Canto final: Cuando otra alma se va

Como colofón, traigo la letra de una canción elegíaca que compuse hace un año, movido por el fallecimiento de un familiar y evocando la muerte de mi padre (fallecido en un mes de noviembre). Bien dijo Cicerón que "la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos."

Cuando otra alma se va,
cualquier alma bienquerida,
se tiene la sensación
de que es absurda la vida.

Todo parece distante,
en nada hay alegría,
las lágrimas de tristeza
nuestro dolor atestiguan.

Y sin embargo nos queda,
tras la rabia contenida,
lo mejor de su presencia,
el dulzor de su sonrisa.


Muerte y transfiguración (Tod und Verklärung)
poema sinfónico de Richard Strauss

domingo, 24 de noviembre de 2013

Larga vida melódico-musical


Hay dos hechos indiscutibles respecto a la Medicina y la Música. Primero, no existe sociedad sin Medicina, aunque sea rudimentaria; sin duda, la salud es lo más importante, lo que más preocupa a la gente. Segundo, no es imaginable una sociedad sin Música y no se conoce ninguna que no se exprese de alguna manera a través del arte sonoro; y es que sin música habría más razones para volverse loco (Tchaikovsky dixit). Esto lo puede subscribir cualquier persona sensible y sensata. Así que, ¡vida eterna a la Música y un canto perpetuo a la Medicina!

Sinfonía Nº 4 "Inextinguible" de Carl Nielsen

viernes, 22 de noviembre de 2013

Certifíqueme que estaba enfermo...


Parecen no acabarse las peticiones de certificados médicos para todo, aunque sean improcedentes -o ilícitos- y puedan comprometer a los profesionales de la medicina. Sigue sucediendo, por ejemplo, cuando la gente se olvida (?) de sellar la tarjeta del paro. En estos casos, ajenos a la asistencia sanitaria, sólo cabe la negativa. El médico no es culpable por ello, ni ha de sentirse como tal, pues se está negando honestamente a no mentir o a no certificar sobre lo que no tiene constancia. Y el usuario debe comprender que su médico no tiene dotes de adivinación. Por eso habría que evitar esta mala práctica, que ya debiera haber desaparecido hace mucho.



jueves, 21 de noviembre de 2013

Certificados médicos improcedentes



lunes, 18 de noviembre de 2013

Quiero una gestión sanitaria sana



Gestión con o sin ánimo de lucro...
Sobre la "externalización" de la gestión en Madrid

viernes, 15 de noviembre de 2013

Prevención de accidentes laborales

Para prevenir los accidentes laborales, el empresario tiene unas obligaciones dirigidas a garantizar la seguridad y la salud en el trabajo, mediante la protección eficaz del trabajador. Por su parte, la Administración tiene el deber de hacer cumplir la normativa en materia de seguridad laboral. Y el trabajador debe asumir las medidas de prevención que se dispongan en cada caso, por su propia seguridad.

Sobre las responsabilidades de cada parte podemos leer en este enlace: La responsabilidad del empresario y del trabajador en materia de prevención de riesgos laborales

Si todo esto se cumpliese, no se verían imágenes como la que ilustra esta entrada. Y si se siguiesen las recomendaciones propuestas en el vídeo ilustrativo que traemos aquí, otro gallo más seguro cantaría.


Prevención de riesgos laborales

martes, 12 de noviembre de 2013

El tiempo como factor de calidad en salud

Médica de familia agobiada
(sólo le sobra la sonrisa)

Una asistencia médica de calidad exige fijar unos tiempos mínimos de consulta, idealmente por el criterio profesional, para dar una respuesta adecuada a cada paciente, según su necesidad individual; esto implica la eliminación de las tareas inútiles (de los burocráticos "ladrones de tiempo"). Y por la misma razón, la jornada diaria de un profesional de la medicina debe tener un tiempo máximo de consulta (asistencial), razonable para mantener un pleno rendimiento, teniendo en cuenta la fatiga y la carga mental que supone la atención continuada a pacientes; esto implica un número máximo razonable de pacientes visitados por jornada. De modo que a la aptitud (capacidad) y actitud (disposición) profesional, se le ha de unir el tiempo necesario y conveniente, el preciso para cada paciente y el máximo por jornada para la asistencia, pues es un factor determinante de la calidad en salud, objetivo principal de la verdadera gestión clínica. El tiempo como recurso, fundamentado en su administración (o gestión), es un requisito ineludible para alcanzar la deseable efectividad/eficacia y la esperada eficiencia.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Fracaso educativo… y cívico


Reflexión inicial: Se dice que tenemos los jóvenes mejor preparados y, al mismo tiempo, las mayores tasas de fracaso escolar de la historia. ¿Cómo se cuece esto? Yo, cuando menos, me quedo perplejo ante semejante paradoja.


Otras reflexiones necesarias:

Lo que está destruyendo nuestra enseñanza, y a nuestra sociedad en general, es una mezcla de dejadez, complacencia y permisividad que, lejos de promover las libertades, lima los derechos de los ciudadanos de bien, que resultan desprotegidos y humillados.

Se ha desestimado el principio de autoridad y proscrito las mínimas normas de urbanidad, conceptos con gran contenido que a algunos ven como retrógrados pero que simbolizan todo lo contrario, pues son bases de la libertad y del progreso.

Hemos visto aumentar el número de niños (algunos de más de treinta años) caprichosos, a los se les permite todo, que campean a su albedrío y enarbolan la negra bandera del “hago lo que quiero”, no de una necesaria y sana rebeldía.

Ante el exceso de maleducados, al amparo de un Estado falsamente garantista que ha perdido el norte, se plantea una Educación para la Ciudadanía, beneficiosa entendida como Civismo (comportamiento social respetuoso) y perniciosa como adoctrinamiento.

En definitiva, el fracaso educativo es preocupante, y la formación cívica para echarse a llorar. El presente lo veo desmadrado y el futuro próximo demasiado turbio. Tenemos un gran problema humano. ¡Lo que pudimos haber sido y a dónde hemos llegado!


Cómo convertir a sus hijos en pequeños delincuentes
Por Emilio Calatayud, juez de menores
*** 
Enlace:
Qué pasó con la enseñanza. Elogio del profesor, por Luisa Juanatey

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Una parasitosis innombrable


Hoy he visto un posible caso de sarna, tras haberse anunciado en los medios un cuarto brote en Vigo. Era una maestra que venía alarmada, de urgencia, por la actitud de otros compañeros que al verla rascándose las manos casi la habían echado del colegio como a una apestada. Al llegar a casa me acordé de un antiguo manual distribuido por el entonces Ministerio de Sanidad y Seguridad social. Lo busqué y lo encontré entre otros libritos prácticos de Salud Pública. Se trataba del Manual para el control de las enfermedades transmisibles en los centros docentes, de Oscar Valtueña Borque, editado en 1980. Lástima que ahora no se distribuya este manual -u otro semejante-, para orientar, formar y sosegar, en este caso por mucho que imponga el monstruoso ácaro. 

martes, 5 de noviembre de 2013

La vida no es una enfermedad


Hay mensajes institucionales que merecen ser aplaudidos, y uno es éste de la Gerencia del Área de Salud de Plasencia (Consejería de Sanidad y Dependencia de la Junta de Extremadura). Creo que es tan significativo que debería hacerse extensivo al resto de áreas sanitarias de nuestro variopinto Sistema Nacional de Salud. Evidentemente, no hay que recurrir a los fármacos para todo. Ni el desamor requiere necesariamente antidepresivos, ni la preparación de un examen precisa ansiolíticos, ni un resfriado común ha de tratarse con antibióticos. Hemos de impedir que el miedo atenace nuestras vidas hasta el punto de hipotecarlas absolutamente con medicamentos. Hemos de afrontar la dureza de los cambios, pues aunque se haya dicho, crudamente, que la vida es un continuo dolor de cabeza, la vida no es una enfermedad.

viernes, 1 de noviembre de 2013

En la memoria de los vivos

Cementerio de Luarca (foto del autor)

El espíritu de los muertos sobrevive 
en la memoria de los vivos 

(Final de "La Misión")


"La isla de los muertos", poema sinfónico de Rachmaninov