martes, 21 de enero de 2014

El principal síntoma a combatir

Fuente: Quo - ¿Qué es el dolor?

El dolor propio es insufrible, el ajeno exagerado.
Anónimo

El dolor, tanto físico como psíquico, es el principal síntoma a combatir. Es una experiencia sensorial y emocional desagradable, expresada por cada cual de diferente forma; egoístamente, el propio es incomparable con el ajeno. El médico precisa liberarse del egoísmo y adoptar una buena dosis de empatía para lograr el propósito de aliviar el sufrimiento de sus pacientes, inequívoco en la expresividad facial y en las contorsiones corporales. Será necesario precisar la etiología del dolor para tomar las medidas terapéuticas que consigan erradicarlo, a ser posible con los menores efectos secundarios; no vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad. El dolor como necesaria parte de la existencia, e inequívoca señal de que estamos vivos, pertenece al campo de la filosofía.

Escribí esto en otra entrada sobre aforismos médicos. Y ahora quisiera completarla otras interesantísimas sentencias que he hallado en el blog del Dr. Arturo Goicoechea, bajo el título de “El efecto analgésico”. No tienen desperdicio. Este reputado neurólogo dice en la presentación de su espacio:
“Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.”
Se puede tener dolor y no hallarse una causa que lo justifique. Pero ahí está, y hemos de prestarle la atención que se merece a quien sufre el principal síntoma a combatir. Sobre todo cuando es crónico e invalidante, y particularmente cuando es objeto de los cuidados paliativos en las fases finales de la vida (enfermo terminal u oncológico). 


El tratamiento del dolor tiene un doble enfoque: etiológico o causal (no siempre posible) y sintomático. A su vez, el tratamiento sintomático puede ser farmacológico y no farmacológico. El tratamiento farmacológico se realiza mediante fármacos analgésicos de diferente potencia (ver gráfica abajo), con o sin coadyuvantes o coanalgésicos (antidepresivos, benzodiazepinas, anticonvulsivantes, fenotiazinas, corticoides, etc.), según la intensidad dolorosa (valorada por una escala de dolor) y siguiendo una "escalera analgésica" propuesta por la OMS, conformada por tres escalones. Por otra parte, la elección de los analgésicos se hará también según la fisiopatología del dolor (somático, visceral, neuropático, mixto) y, por supuesto, las características individuales. 


Ejemplo de escala de dolor: Escala numérica
Escalera analgésica de la OMS modificada

Se ha propuesto además un cuarto escalón de tratamiento, que comprendería técnicas instrumentales: administración epidural de opioides, bloqueos simpáticos y otras técnicas quirúrgicas de analgesia. 

Respecto a las medidas no farmacológicas, unas pretenden elevar el umbral del dolor: psicoterapia (musicoterapia incluida), fisioterapia, termoterapia, laserterapia, radioterapia; otras modular la vía dolorosa: TENS o Transcutaneous electrical nerve stimulation, Estimulación de nervios periféricos, medular y cerebral profunda, acupuntura). 
***
Sobre el tratamiento del dolor, podemos ahondar más en los siguientes enlaces:

El manejo del dolor
(información general)

4 comentarios:

  1. Durante el tiempo que estuve trabajando en el astillero de Armón (Vigo) estuvo trabajando con nosotros una chica que contrajo un cancer de mama y que pasó toda la enfermedad trabajando con nosotros. No quiso darse de baja y solo faltaba al trabajo el viernes que le tocaba "chute" (como ella le llamaba a la quimioterapia) y al final del tratamiento también algún lunes, ya que no conseguía recuperarse durante el sábado y el domingo.
    Nunca la oí quejarse de malestar o dolor.
    Como buena noticia, para quien lea esto, puedo deciros que hoy está totalmente recuperada y que ya han pasado varios años.
    Desconozco de donde sacaba fuerzas y entereza para no quejarse.
    Sin duda el dolor no es igual para todos. Algunos somos muy "quejicas".
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. La capacidad de aguante no es igual para todos, Antonio, cada cual tiene su umbral; de ahí que para un mismo dolor cada uno marque su propio nivel en la escala. Y afortunadamente, el cerebro sintetiza sus opioides, las endorfinas, que mitigan el sufrimiento causado por el dolor.

    ResponderEliminar
  3. Como paciente de artritis con dolor crónico (por suerte sólo hace tres años) te agradezco el post y la dedicación a un tema que, para el que lo sufre, pasa a ser el eje principal de su vida porque todo gira en torno a él...aunque intentes evitarlo...unido al sentimiento de culpabilidad que muchas veces sientes por no poder controlarlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Llevaba tiempo pensando cómo enfocar y sintetizar esta entrada, María José. No estoy seguro de que haya conseguido mi propósito, pero siendo el dolor crónico el principal eje de nuestra labor profesional, he sentido un especial alivio al editarla; si me apuras, he logrado aminorar una variante de dolor psíquico.
      Gracias por tu inestimable comentario.

      Eliminar