jueves, 9 de enero de 2014

Futuro sanitario sostenible


No puedo más que suscribir un comentario de un investigador respecto a nuestro sistema sanitario que, en resumen, se concreta en esta frase: “Hay mucho gasto superfluo en un contexto de medicina defensiva y de obsesión preventiva que conlleva medicalización.”

La medicina defensiva es el fruto del temor a las demandas por mala praxis, agravada en un contexto de presión asistencial que deteriora la relación médico-paciente y que implica inconveniente apresuramiento en la asistencia.

El exceso de medicina preventiva se vuelve contra los pacientes, pues como todo exige una justa medida para que los beneficio sean superiores a los perjuicios, y al igual que la medicina defensiva es generadora de gasto sanitario.

La inconveniente medicalización (un término reciente) lleva a un exceso terapéutico y de intervención médica, fruto –en palabras de E. Gavilán– de la expansión del ámbito de actuación de la medicina más allá de lo justificado (medicalización de la vida cotidiana).

Viendo todo esto en su conjunto, nos percataremos de la evolución de los tiempos y de las progresivas contradicciones. Por un lado, los responsables del sistema teorizan con una mejora de la calidad en salud y en la práctica no hacen nada para que mejore (incluso consiguen, independientemente de recortes, que en algunos aspectos empeore). Por otro, se insta continuamente a la población a la prevención en todos los ámbitos, mientras a los profesionales se les encomienda contener el gasto; pero si con la primera medida más individuos son etiquetados de pacientes crónicos es fácil deducir el incremento en el consumo de servicios sanitarios y fármacos. Finalmente, si la evolución social ha llevado a ver casi todo como un problema médico, cada vez más difícil convencer a los ciudadanos de que la vida no es una enfermedad y que, por lo tanto, para sortear cualquier dificultad no es necesario atiborrarse de ansiolíticos y antidepresivos (un problema éste de salud pública poco o nada abordado). 

En definitiva, es preciso poner orden, humanizar el sistema y establecer la sensatez asistencial, con una adecuada atención a los pacientes crónicos. Respecto a esto último, comunicando adecuadamente y evitando el continuo peregrinar hacia las consultas especializadas, siempre y cuando se haya establecido el diagnóstico y el tratamiento a seguir con absoluta claridad. Al hilo de esta problemática, se habla también de nuevas corrientes en atención primaria

Pero indudablemente, para que sea posible mejorar y, sobre todo, aspirar a un futuro sanitario sostenible, tenemos necesidad de responsables políticos capaces, sensibles y honrados, con claridad de ideas, transparencia y escasa volubilidad.


Sistemas sanitarios, políticas de salud y economía de la salud
UEM (2011)

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con lo que dices. Se está medicalizando la vida, pero también odontologizando, fisioterapizando, psicologizando y podologizando. No se puede comer un poco menos sin consultar a un nutricionista, dice la asociación de nutricionistas, no se puede hacer ejercicio sin consultar a un entrenador personal, licenciado en ciencias del deporte y fisioterapeuta. Debes pasar una revisión dental cada mes. Ante cualquier problema acude al podólogo a por unas plantillas personalizadas. Y desde luego, si vas mal en los estudios: consulta y pastillas, si el niño no me come, pastillas, si su mujer le deja de querer, al terapeuta. Y todo mejor de forma preventiva. Antes de que haya problemas consulte al profesional. Las asociaciones profesionales de diferentes especialidades "recomiendan" consultar más veces de forma preventiva. Los vendedores de productos sanitarios y fármacos alertan de que millones sufren en silencio (y no lo saben siquiera) problemas de esto o lo otro que sus productos pueden aliviar. Quizá hubiera que controlar la publicidad a todos los niveles, revistas "de salud" que recomiendan comer medio kilo de apio al día una semana y kilo y medio de alcachofas al siguiente, famosos que recomiendan dietas, asociaciones y sus representantes que hablan de 50.000.000 millones de españoles deberían consultar tres veces al año con nosotros y lo no hacen y otros despropósitos. Y dar consejos sensatos a asociaciones profesionales y comerciantes con el delirio de que el mini factor de riesgo que pretenden convertir en enfermedad-negocio no es tan peligroso.

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    1. Es verdad, Samuel; se está "paternalizando" la vida ciudadana, obviamente con un interés de fondo. Si uno se deja, pierde completamente la libertad. Dan ganas de volver a la vida salvaje, en el sentido de libre.
      Gracias por tu amplio y detallado comentario.

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