viernes, 10 de enero de 2014

NHS cercano, SNS lejano



A leer un post sobre una web del NHS que explica en lenguaje claro las noticias que se publican en los medios ingleses sobre temas de salud, concretado en transparencia e información sobre salud, y el sentimiento de envidia suscitado por la inexistencia de algo similar en España orientado al ciudadano, reparé enseguida nuevamente en la diferencia cultural entre un país y otro. Tengo claro que es una cuestión de tradición, de diferencias en la educación y en las formas. En el referido post se manifiesta, con asombro, que el NHS respondió a una cuestión presentada desde la desordenada Hispania de manera informal. Es como si los británicos le diesen valor a la cercanía en la comunicación médica y los hispanos no. Y así yo lo creo. El NHS es cercano; el SNS hispano, lejano, muy lejano. Una experiencia distante en el tiempo que lo confirma me basta como botón de muestra...

Una paciente de sesenta y tantos años, procedente del Reino Unido, acudió a mi consulta por primera vez. Era una emigrante española que retornaba después de una vida laboral en ese país, junto a su marido, británico y también jubilado. Traía un informe en el que se resumía su historial clínico y en particular un cáncer de mama tratado en Londres. No se había desvinculado totalmente de ese país de acogida, pero deseaba ser controlada por el servicio de Oncología del área que ahora le correspondía y, de paso, que le renovase la medicación que le habían prescrito: acetato de medroxiprogesterona (tratamiento hormonal para el cáncer de mama avanzado o metastásico, habitual entonces). 

Cuando le hice saber que no podía derivarla directamente a Oncología (en Coruña), que primero tenía que pasar por Ginecología (en Ferrol), se sorprendió sobremanera. Y más aún al conocer el tiempo de espera. Ya tenía un diagnóstico y la trataba el oncólogo... A parte de este particular, de la primera entrevista clínica con esta paciente (muy agradable y sensata) me quedaron grabados dos detalles: uno, se refería continuamente al médico general que allí le correspondía (General Practitioner) como su médico; y otro, lo que su marido, hombre flaco e inquieto, le decía en inglés y ella traducía: “Si nuestro médico ve esta sala de espera sale despavorido”. Lo decía, claro está, porque estaba abarrotada. 

Unos meses después volvió la mujer con evidente enfado, porque le habían hecho dar vueltas de un lado a otro y le cambiaran el fármaco que traía por tamoxifeno, que ya había tomado antes y le sentara fatal. Se lamentaba por tanta demora y complicación, diciendo: “He vuelto a mi país y no me aclaro”. Me comunicó que había estado unos días en Londres con el oncólogo que allí la trataba, y que dicho especialista requería la dirección de mi centro de salud para enviarme un informe personalizado. Escéptico, le di los datos del centro, ubicado en una población costera del litoral ferrolano. 

Y en unos días me llegó el informe del The Royal Marsden Hospital que a continuación reproduzco, lógicamente sin datos de la paciente para preservar la confidencialidad (aún estoy esperando el del servicio de Oncología de mi antigua área de salud). Por cierto, repárese en la carencia de la letra “ñ” (Valdoviño, La Coruña), distintiva de nuestro idioma, y dedúzcase nuestra preeminencia internacional. Sobran otros comentarios.


2 comentarios:

  1. Apreciado colega: Ya me gustaría a mí tener la mitad de Prestigio en nuestro SNS que la del NHS. Estamos a años luz tanto en sistema como en políticos que no en profesionales aunque de todo hay en la viña del señor. UN saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También quisiera yo, Antonio, presumir de Sistema/Servicio Nacional de Salud. Pero, quijotescamente, aún nos queda desfacer muchos entuertos.
      Saludos cercanos.

      Eliminar