martes, 8 de julio de 2014

Dirección de trabajadores de la salud


  
“Cuando una organización no cuida las condiciones laborales ni las condiciones de desarrollo profesional de los profesionales que trabajan en ella corre el peligro de que éstos acaben por no sentir como propios los valores que la organización teóricamente persigue, generándose una divergencia difícilmente salvable entre la organización (per se) y los profesionales que la conforman. Esto es lo que ocurre en la Atención Primaria de nuestro Sistema Nacional de Salud (con sus 17 subdivisiones atomizadas), en la que la gestión y dirección de las personas que trabajan en ella [habitualmente llamadas "políticas de recursos humanos"] han dejado de ser una oportunidad para la consecución de unos objetivos para ser un problema (de salud, incluso).”

Que yo sepa, en nuestro Sistema Público de Salud ninguna Gerencia –ni de Primaria, ni de Especializada, ni Única le ha preguntado jamás a los trabajadores sobre cuáles eran sus problemas del día a día. Alguna encuesta de mero trámite, tal vez, pero no advierto ninguna preocupación directa por los sanitarios públicos en sus diferentes servicios de salud, entendidos como empresas públicas de salud. Respecto a la salud laboral (bienestar en el medio de trabajo) y los riesgos laborales (lesiones por mala ergonomía, deficiente iluminación y/o insonorización, carga mental, etc.) se ha realizado algún curso apresurado para llenar el expediente, o para cumplir con la normativa, sin más, eludiendo toda actividad seria y no atendiendo a las deficiencias reales. Es lamentable que los trabajadores no comuniquen las deficiencias que detectan para que se subsanen, aunque algunos vicios o defectos de construcción sean irreversibles (consultas cegadas, puertas por las que no entra una silla de ruedas, tubos de fontanería invertidos...). Y es más lamentable todavía que se comuniquen deficiencias y no se tomen medidas para subsanarlas. El primer nivel asistencial, el concretado en los centros de salud y el que mejor conozco, sigue tragando con las carencias organizativas, con la imposición de varios pacientes al mismo tiempo, con la insuficiente cobertura horaria de urgencias/emergencias (vacío entre 08-15 horas los días laborales), con todos los riesgos que las malas condiciones de trabajo entrañan, para los usuarios y para los propios profesionales. El gran barco sanitario sigue zarandeado. Su culo..., digo su popa (la Primaria), ya está a punto de irse a pique. ¿Habrá que aguardar por capitanes intrépidos o por vientos propicios?


Canción de Manuel, en Capitanes intrépidos

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