martes, 14 de octubre de 2014

Poner orden en el sanitario caos



Es obvio el aumento de la carga laboral de quienes han de asumir las tareas de compañeros ausentes, por cualquier motivo, sin abandonar las propias. Y aunque el inconveniente de tener que realizar las funciones de otros trabajadores que no se sustituyen (por falta de sustitutos o por negativa a sustituirlos) afecta a diferentes profesionales, en el ámbito de la sanidad es algo extremadamente sensible. Porque entraña más riesgo y genera más gasto, al apurar las decisiones y optar en atención primaria por “protectoras” derivaciones hospitalarias.

Pero el problema mayor no es el incremento de la demanda por enfermedad, sino por trámites y más trámites desquiciantes, que entorpecen la labor clínica de quienes tienen que pensar y tomar decisiones. Lo hemos  dicho muchas veces. Las patologías se asumen, pero lo buRRocrático resulta cargante.

Tanta informatización para seguir cliqueando un millón de veces, rehaciendo medicación descodificada, aguantando la lentitud y los constantes bloqueos del sistema... Tanta capacitación y formación para continuar resolviendo “olvidos” del segundo nivel, realizando actividad papeleril completamente inútil, redoblando informes y certificados... Y tanto hablar de invertir en atención primaria para que, burlonamente, el gasto en ella vaya bajando (sin dejar de subir en el segundo nivel, posiblemente para sustentar algunas unidades de lujo).

Cualquier emprendimiento de mejora pasa por aplicar el sentido común.

Me conformaría con dos cosas. La primera, eliminar de un plumazo todo lo inútil, al menos en los momentos críticos… ¿Qué digo?, para siempre jamás. La segunda, reorganizar la atención urgente, que tantas veces da al traste con la agenda ordinaria. En concreto, cubrir el vacío de 8 a 15 horas que obliga a dejar la consulta cuando se está bajo mínimos, y el resto de la jornada, con dispositivos extrahospitalarios de emergencias, específicos y altamente resolutivos, más que PACs al uso. Sólo con esto me daría con un canto en los dientes.

Este es nuestro deseo reiterado: poner orden en el sanitario caos. Al menos en el de la atención primaria, tan nombrada y olvidada.



Le Cahos - Jean-Féry Rebel

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