viernes, 24 de octubre de 2014

Sobre médicos difíciles



Como contrapunto a nuestra antigua entrada sobre pacientes difíciles, es justo hablar también sobre los médicos difíciles. Ni que decir tiene que el médico es el peor paciente. Pero además de esta evidencia, es justo reconocer la existencia de profesionales de la medicina que perturban por norma la relación con el enfermo, incapaces de comunicar de la forma deseable. Me refiero a quienes muestran una mala actitud continua, no a quienes presentan disfunciones circunstanciales, de las que nadie o casi nadie se puede substraer.

Siendo diferentes las personalidades de los galenos y las consecuentes formas de relacionarse con los pacientes, hay ciertos principios básicos de la relación médico-paciente que se deben acatar. Entre ellos, la escucha activa, la actitud abierta, la empatía, el lenguaje claro y el buen humor. Además, se hace necesario el control emocional ante las circunstancias adversas (consultorio inadecuado, sobrecarga asistencial, burocracia excesiva…), para no provocar malestar en el doliente.

Podríamos decir que no hay médicos difíciles, sino profesionales de la medicina que por alguna causa no encuentran su lugar. Pero no han de buscarla en el exterior, sino hallarla en sí mismos. Será el adecuado ejercicio de introspección el que les dé las claves para enderezar su actitud relacional y terapéutica. Todo precisa aprendizaje y el ser médico no es sólo cuestión de conocimiento científico, de aptitud académica. Lo es también de apropiada actitud anímica.


Somethin' Else (Algo más)
Cannoball Adderley

2 comentarios:

  1. Interesante y valerosa reflexión amigo Jose Manuel, no cabe duda que como reflejas también debemos hacer autocritica -de puertas para adentro- , de actitudes que no aptitudes.
    Con la suficiente honestidad y claridad para afrontar este tema, aun sabiendo que como humanos y sometidos a la actual situación sociolaboral enfermiza que padecemos, es mas facil derivar a actitides"dificiles"
    Pero en cualquier caso deberiamos evitar las "borracheras de poder" tan tioicas de otras profesiones .y todo lo que signifique desprecio o menosprecio a los demas ( incluidos pacientes y compañeros)
    A este respecto expongo esta interesante reflexión de nuestro "maestro de cabecera" Don Gregorio:
    "Yo respeto la Medicina, porque la amo, y es el amor la fuente suprema del culto, en lo humano como en lo divino.
    Pero el amor es también, o debe ser también critica......
    Solo cuando desmenuzamos en el objeto amado cuanto tiene de deleznable, acertamos a encontrar, allá en el fondo, lo que tiene de imperecedero"

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    1. Indudablemente, amigo Juan, es muy difícil mantener la compostura de modo permanente en una actividad como la nuestra, con tantos actos en consulta, muchos no médicos e inducidos por la propia administración. Pero luchar para no perder el equilibrio, aun en circunstancias adversas, ha de ser para nosotros una auto-exigencia.
      Gracias una vez más por tu aportación.

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