jueves, 14 de mayo de 2015

Barra libre asistencial



–Dígame, ¿cuál es su urgencia? –pregunta el Dr. Ojiplático a la paciente de otro médico que le han asignado como "urgente".

–Es que tengo unas manchas en el cuerpo desde hace un mes, creo que son hongos –responde la Sra. Noloveoclaro.

–¡Pero usted tiene su médico por la tarde! –se extraña el galeno.

–¡Es que por la tarde trabajo! –responde ufana la usuaria.

–Bien, pues sí parecen hongos... Pero no se trata de una urgencia. De modo que debe solicitar cita con su médico… –le indica con amable serenidad el Dr. Ojiplático. Aunque por más explicaciones y razonamientos que le da a la Sra. Noloveoclaro, ésta no parece quedarse convencida, dando a entender su derecho acudir al médico que quiera y cuando quiera.


Esta situación se repite tan a menudo que podría hablarse -no sé sin con exageración- de barra libre asistencial, acaso por una deformidad de las expectativas que se deben esperar de un sistema sanitario que, generoso en el primer nivel asistencial, no acaba de definir la (correcta) accesibilidad. Esto no es bueno; es incluso preocupante, porque permite el abuso de unos en perjuicio de otros. No sé tampoco si se trata de una peculiaridad exclusiva del sistema hispano (en sus diecisiete variantes), de acceso ilimitado en atención primaria, pero es una cuestión de la sociología médica que habría que analizar en profundidad.


I do what I want

2 comentarios:

  1. Cualquier día te entra el "Fumi" en la consulta y te dice:
    -¡Ponme un cabata! Si me lo superas, "ties" paciente.

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  2. Pues ya no creo que me sorprendiera, Pablo. Una vez un usuario, echando sobre la mesa de la consulta el objeto de su requerimiento, me dijo: "¡Hágame una receta de esto!". Supondrás, lógicamente, que se trataba de un medicamento. Pues no: era el recorte de un cartón de ¡DUCADOS!
    Ya ves, con esta variante de "Fumi", uno se puede esperar cualquier cosa.

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