viernes, 13 de noviembre de 2015

Alimentación y cáncer


Quiero reproducir en primer lugar una "carta al director" que me ha llamado la atención. Un comentario en respuesta al informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la relación alimentación-cáncer (implicando en concreto a la carne roja y procesada) que tanto revuelo ha producido en los medios (El País, El Mundo, ABC, La Voz de Galicia...). Con el título Vivir es cancerígeno, se trata de una reflexión cargada de ironía y llena de sensatez.
Recuerdan el revuelo que un pseudo estudio de la OMS produjo hace dos semanas? Pues confirmado: la carne más sabrosa, la carne rica; todo lo que sepa bien y alegre la vida, provoca cáncer. Vivir es cancerígeno. ¡Toma buena nota! Lo dicen los sabelotodo de la Organización Mundial de la Salud. Así que, a callar. Chascarrillos aparte, está claro que la OMS no explicó bien las cosas al asociar una salchicha al cáncer de páncreas o el de colon, a la carne roja. 
Lo único en lo que coinciden los especialistas, es en que el consumo diario de 100 gramos de carne roja, salchichas ricas en proteínas o tocineta aumenta el riesgo de padecer un tumor maligno. Pero si se toma carne procesada con materia prima de calidad una vez a la semana, o alguien se da un homenaje de vez en cuando con un buen filete, a ser posible de Avileña, ese peligro desaparece. Lo cual no es lo mismo que lo que ellos han dicho, echando las campanas al vuelo. Nada comparable al humo de un cigarrillo. 
Es un disparate colocar la carne en el mismo saco que al tabaco, como han hecho los sabios de la OMS. Estos mismos listos que advierten de grandes plagas y nos hacen gastar miles de millones en vacunas que luego no sirven para nada. Hoy día, con los controles de calidad que existen, hay pocos alimentos que sean perjudiciales, si no se abusa de ellos. El problema está en que comemos solo lo que nos gusta y sin moderación. Lo juicioso es transitar por la justa vía de en medio. Hay excepciones, claro. 
Si los burócratas de la OMS pusieran el mismo empeño en dar la batalla al hambre que en crear alarma social, habríamos acabado ya con ella. Estos señores, que no dan puntada sin hilo, a saber por qué han tocado ahora a rebato. No sé yo, no sé yo, sino nos querrán dar gato por liebre. A saber.
Ya hablamos en este espacio de cáncer y factores ambientales, y entre los éstos se encuentra el factor alimenticio. Se recomienda evitar dietas hipercalóricas para prevenir la obesidad y aumentar el consumo de vegetales (frutas, verduras, hortalizas), en definitiva de fibra. Lo que se suele decir: una alimentación sana y equilibrada. Sobre la carne procesada como factor concreto veamos el siguiente infograma publicado en el diario La Razón, basada en datos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC), perteneciente a la OMS.


Todo tiene su riesgo y el principal es el hecho de vivir. Nadie está exento de sufrir un revés en su salud. Una veces está en nuestra mano minimizarlo. Si es posible manteniendo una alimentación adecuada, con las recomendaciones generales ya sabidas. Pero sin alarmismo ni desesperación. Tratando en lo posible de que el miedo no nos robe el placer de vivir. Tampoco es el rotundo imperativo de "¡Come y bebe, que la vida es breve!". Es más bien el obrar y comer con cabeza, aprovechando la información correctamente y empleando el sentido común. 


El Menú (Der Speisezettel), del Karl Zöllner

Adaptación española del original alemán, de Miguel Arregui
Golden Apple Quartet

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