jueves, 29 de enero de 2015

Sobre el lenguaje



La palabra como distintivo del lenguaje humano, a su vez vehículo del pensamiento, es la excusa para los siguientes aforismos:


La palabra diferencia al hombre de los animales, que sólo poseen la voz. (Paraf. de Aristóteles) 

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente. (L.Wittgenstein) 

Lo que no se sabe expresar es que no se sabe. (F. Engels) 

Hay tres cosas que deben considerarse en toda conversación: la manera, el lugar y el tiempo. (R. Southey) 

La naturaleza dio al hombre dos orejas y una sola boca para que escuche más que hable. (Sócrates) 

El buen saber es callar hasta ser tiempo de hablar. (Refrán) 

Del hablar viene mucho bien, del hablar viene mucho mal. Del callar viene mucho bien, del callar viene mucho mal. (Don Juan Manuel) 

El que es parco en palabras es pródigo en sentido. (B. Disraeli) 

Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación. (Prov. árabe) 

Nos entendemos a pesar de las palabras. (J. L. Borges)



Teorías sobre el origen del lenguaje humano

lunes, 26 de enero de 2015

Consultas médicas e inquietante realidad

Arenas movedizas


Lo que ocurre tantas veces en las consultas de atención primaria…


El paciente (P) llega sin saber muy bien lo que quiere.

El médico de familia (MF) no se entera de lo que desea en realidad el P.

El P llega desinformado después de realizar una consulta hospitalaria.

El MF no tiene claro qué le han comunicado al P.

El P viene porque le han dicho que las pruebas que le han hecho se las vea su MF.

El MF no sabe por qué le han solicitado las exploraciones complementarias.

El P se sorprende de que su MF no esté coordinado con el especialista.

El MF tiene demasiadas dudas y temor a que el P se dé cuenta de su inseguridad.

El P solicita un medicamento que le dieron en una consulta privada sin informe. 

El MF deduce la indicación del fármaco que le prescribieron al P pero lo cuestiona. 

El P no mantiene la adherencia terapéutica porque recela del tratamiento. 

El MF sopesa con dificultad el beneficio de la medicación y sus efectos adversos.

El P espera temeroso una respuesta desfavorable de su MF.

El MF acelera su pensamiento en busca de un mensaje tranquilizador para el P.

El P se inquieta porque se demora su cita con el especialista para ver un resultado.

El MF comprueba el resultado y se extraña de que no hayan llamado al P.

El P mira suplicante al MF porque en el hospital no le resuelvan su problema.

EL MF observa que el P es complejo y que no puede cruzarse de brazos.

El P presiona al MF para que su cita hospitalaria no se demore.

El MF se ve forzado a derivar al P a la puerta de urgencias del hospital.


Hagámonos a la idea de que el P viene con varios motivos de consulta (policonsulta), que su caso es complejo (polipatología) o que viene angustiado y sin cita. Hagámonos a la idea de que el MF tiene entre cinco y siete minutos (agenda rígida) para dar respuesta a un paciente, que está sometido a un papeleo absorbente (burocracia médica) y que está supeditado a que lo movilicen fuera de la consulta (disponibilidad para urgencias/emergencias). Hagámonos a la idea de toda la complejidad que entraña una consulta en regla (anamnesis, exploración física, exploraciones complementarias, juicio clínico, decisión terapéutica), a la dependencia informática actual (ordenador como elemento decisivo) y a las trabas existentes para derivar al nivel secundario o especializado (protocolos de derivación). Pensemos en todo esto y llegaremos a una conclusión múltiple: la necesidad de mejorar la organización asistencial, informar adecuadamente a la población, comunicar eficazmente con los pacientes y simplificar los procedimientos clínicos


Land of Confusion - Genesis

miércoles, 21 de enero de 2015

Seguridad del paciente desde la práctica diaria



Desde la Atención Primaria de Salud...

Atendiendo a la estructura de los centros de salud donde los usuarios/pacientes son atendidos por los médicos de familia y a las condiciones de trabajo de estos profesionales de la APS que les brindan atención –sanitaria o no sanitaria–, se pueden deducir los riesgos derivados para el paciente. He tratado de sintetizar los factores evidentes, con los consecuentes problemas (P) y las posibles soluciones (S) en cada caso. Dejamos a un lado los accesos deficientes a los centros, una cuestión nada baladí, por cuanto pueden inducir caídas y lesiones consecuentes, y los riesgos laborales para los facultativos derivados de sus malas condiciones de trabajo. De modo que nos ceñimos a los factores que atentan contra la seguridad del paciente por el riesgo que tiene el médico de cometer errores y dañarlo.
  1. Medio inadecuado (deficiente insonorización de consultas, etc.). P: interferencias en la entrevista clínica. S: adecuación del medio (aislamiento acústico, etc.).
  2. Trabajo en solitario. P: merma de concentración del médico fácilmente deducible. S: apoyo auxiliar en consulta.
  3. Burocrática inútil (manual e informática). P: robo de tiempo para tareas clínicas. S: desburocratización de lo improcedente.
  4. Polimedicación inducida (desde nivel especializado). P: complejidad de manejo terapéutico. S: prescripción de calidad y deprescripción.
  5. Policonsultas (varios motivos de consulta en mismo paciente). P: esfuerzo de priorización y dificultad para dar respuestas. S: limitar motivos de consulta y educación del paciente.
  6. Intersustitución (asunción de usuarios de profesionales ausentes). P: embotamiento o sobrecarga mental del facultativo. S: sustitución de ausentes o reordenación asistencial.
  7. Sobrecarga asistencial (citas forzadas/salidas urgentes): P: necesidad de toma de decisiones apresuradas. S: triage en atención primaria y reorganización de la atención urgente extrahospitalaria.
Minimizar riesgos de confusión o error, para evitar dañar al paciente y garantizar la mayor medida posible su seguridad, pasa entonces por la adecuación del medio, la dotación de recursos, la responsabilización profesional, la responsabilización del paciente y la reordenación asistencial. Y para mayor claridad de estas ideas, veamos lo anterior en la siguiente tabla.

(Pinchar para ampliar imagen)


Y en general... 

Hay que tener presentes las 6 Metas Internacionales de Seguridad del Paciente (OMS): 
  1. Identificación correcta de los pacientes.
  2. Mejorar la comunicación efectiva en el área de la salud.
  3. Mejorar la seguridad de los medicamentos de alto riesgo.
  4. Realizar cirugías en el lugar correcto con el paciente correcto y con el procedimiento correcto.
  5. Reducir el riesgo de infecciones asociadas con la atención médica.
  6. Reducir el riesgo de daño al paciente a causa de caídas.
*** 
Enlaces:
Seguridad del Paciente (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales de Igualdad)
Patient Safety 1 (NHS)
Patient Safety 2(NHS)

domingo, 18 de enero de 2015

Plagio melódico en la Red


Hace un tiempo descubrí, con gran sorpresa, que un artículo musical editado en la revista electrónica de música clásica Sinfonía Virtual, firmado por un profesor superior de un instrumento musical con fecha de octubre de 2011 y con el título GRANDEZAS Y DESEQUILIBRIOS DE ALGUNOS GRANDES COMPOSITORES, era un descarado plagio de otro artículo de mi autoría, editado en 2007 en la revista electrónica Filomúsica con el título PERTURBACIONESY FANTASMAS DE LOS GRANDES COMPOSITORES (Número 83º - Abril, mayo y junio 2.007). Sin haberse cedido ningún derecho, no hacía referencia alguna a la auténtica autoría y hasta la bibliografía era una selección de la que yo había revisado. El mismo artículo también había sido editado en este blog en capítulos, en una serie de entradas con el título GRANDES COMPOSITORES Y DESEQUILIBRIO EMOCIONAL. Me puse en contacto con el director de Sinfonía Virtual, haciéndole saber mi extrañeza y malestar, suponiendo que desconocía este hecho que atenta contra la ética y la legalidad, a fin de que obrase en consecuencia, y hechas las comprobaciones oportunas acabó retirándolo.

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Recientemente me ha pasado algo parecido. Navegando por la Red me he encontrado otro artículo musical, sobre la naturaleza en la música (*), editado en formato pdf, firmado por un profesor de música y con fecha de febrero de 2010, que contiene partes pertenecientes a mi artículo MÚSICA Y NATURALEZA, que había sido publicado igualmente en 2007 en la revista Filomúsica (Nº 85, Octubre 2007), y a su vez en capítulos y con el mismo título en este blog, sin hacerse ninguna referencia a la fuente. Le escribí un email al firmante del artículo y se disculpó, manifestando su desconocimiento de la difusión por la Red y comprometiéndose a comunicárselo al responsable de la publicación para que hiciese constar la referencia. Estoy a la espera de que así se haga (*).

(*) A mediados de abril, como sigue tal cual, lo enlazo AQUÍ.


Cataratas guaraníes - Iguazú

Y buscando información referente al plagio, he hallado el interesante artículo “Ética y legalidad en el uso de contenidos en la red”, de José al respecto Rafael Fariñas, que al respecto dice lo siguiente:
“Mención final merece la conducta del plagio, o sea  atribuirse en la red la paternidad sobre obras u otros contenidos ajenos. Es usual que ello ocurra en entradas de blogs, artículos en páginas web, frases o citas en el muro de Facebook, contenidos de tuits, etc. Estos casos, además de ser un delito, constituyen actos  reprochables éticamente hablando que  perjudican al verdadero autor o titular de tales contenidos, y defraudan al público. A estos últimos al hacerles ver que una determinada obra está asociada a una persona y no a otra, con lo cual  se produce una sustitución dolosa de paternidad de la cual se saca provecho.”


Pili y Mili: Como dos gotas de agua

lunes, 12 de enero de 2015

Ideas para evitar colapsos en el sistema sanitario




Toda estrategia aplicada al buen funcionamiento de los servicios sanitarios precisa, como es lógico, un estudio profundo para evaluar los problemas de fondo y aplicar después las medidas correctoras oportunas. Sin embargo, hay factores causales de mal funcionamiento tan evidentes que a lo mejor pasan desapercibidos (a veces los árboles no dejan ver el bosque), por lo que se hace preciso refrescar las ideas y hacer algunas pertinentes aportaciones. 

Veamos…

En el actual periodo invernal, las infecciones respiratorias son parte importante del problema de los colapsos en las urgencias hospitalarias y en la sobrecarga de la atención primaria, que no olvidemos asume toda la demanda urgente junto a la ordinaria programada. Se envía continuamente el mismo mensaje: “Acuda primeramente a su centro de salud”. La teoría está muy bien. Pero ¿qué pasa cuando el centro de salud se ve desbordado por demandas urgentes (reales y ficticias), incluyendo las que obligan a salir del propio centro? No, la solución no pasa por contemplar los dos niveles asistenciales de modo independiente; es necesario el buen engranaje de ambos para lograr mejoras sustanciales. Los dos niveles acusan las carencias de recursos en los momentos críticos (su carga de trabajo se redobla en las ausencias de personal no cubierto). De nada valen entonces los parches puntuales, sin hacer previsión ni establecer medidas organizativas eficaces. Me parece necesario incidir en los problemas organizativos y en las carencias, materiales y humanas. 

Por mi parte, propongo ahora tres actuaciones básicas.

Primera medida: Información sanitaria a través de los medios de largo alcance sobre las patologías más frecuentes que sobrecargan el sistema de modo dramático, en este momento las infecciones respiratorias. Información breve, clara y continuada (ej.: consejos en catarros). Ha de dejarse claro lo que es mínimamente urgente y lo el sentido común rechaza como tal (“Su moco no es una urgencia…”). Los médicos de urgencias (hospitalarias) piden que se haga un uso juicioso de los servicios de urgencia, pero el mensaje hospitalocentrista por sí solo no basta. Pueden ser útiles también los folletos informativos como método de educación sanitaria, y aunque no tengan el mismo impacto que la información de los medios traigo aquí el que ya hemos editado sobre infecciones de vías respiratorias altas.

(pinchar imagen para ampliarla)

Nota.- Hay quien desaconseja la vacuna antigripal.

Segunda medida: Dotación adecuada de los servicios de urgencia hospitalaria y establecimiento de puntos de urgencia extrahospitalaria permanente. Al plantearse "por qué se colapsan las urgencias" en los hospitales, se han señalado deficiencias en los circuitos asistenciales y falta de formación específica del personal de urgencias, y se ha aconsejado la activación de recursos extraordinarios en periodos de sobredemanda, como sucede en las epidemias respiratorias invernales. Respecto a los puntos de urgencia extrahospitalaria, pueden ser los mismos puntos de atención continuada (PAC), pero con la denominación expresa de “atención urgente”. Esto me parece crucial para evitar equívocos. No digo que los centros de salud no asuman procesos agudos, pero si la atención programada es entorpecida por la que no admite demora se verá perjudicada. Es lo que está pasando, un deterioro de la atención ordinaria, condicionada por la urgente. Hay que reprobar las actuales condiciones de apresuramiento, porque obligan a tomas de decisiones precipitadas e inducen a errores, que pueden requerir posterior asistencia hospitalaria y, con ello, incrementar el gasto sanitario que se pretende frenar. Las decisiones clínicas precisan tiempo y deben estar desprovistas de una excesiva presión asistencial.


En el interesante estudio "POR QUÉ ACUDEN LOS PACIENTES A URGENCIAS HOSPITALARIAS", publicado en la revista científica de la sociedad española de medicina de urgencias y emergencias, se concluye principalmente que una parte significativa de los pacientes que acude al servicio de urgencias no presenta patología urgente, que lo hace por razones socioculturales (es de suponer que se incluyen la educativas). Yo añadiría que también por problemas organizativos del sistema. En este mismo estudio se dice que el uso de la atención urgente en España por parte de los usuarios es homogéneamente creciente, siendo habitual la sobrecarga y la saturación de los servicios de urgencias de los centros hospitalarios, lo que provoca una disminución de la calidad asistencial y es fuente de estrés para el personal sanitario. Y yo digo: aplicado esto a los servicios de atención primaria, más de lo mismo.

Tercera medida: Simplificación de las actuaciones burocráticas urgentes. Sólo pensar en el actual parte de lesiones electrónico es para echarse a temblar. Un tríptico farragoso e infumable, que incluso obliga al facultativo a hacer un atestado policial, recogiendo datos que salen del mero informe médico; puede llevar tranquilamente media hora cubrirlo, lo que me parece intolerable. Llevado a otras cuestiones burocráticas, incluyendo procedimientos de facturación a terceros, puede deducirse la pérdida tiempo que todo el papeleo supone, sin apoyo auxiliar.


Podríamos añadir la medida dolorosa del copago por atención urgente, pero eso ya entrañaría un profundo debate.

De momento, el problema de los colapsos en urgencias está ahí, mientras los políticos se acusan unos a otros, alternativamente, según gobiernen o sean oposición. Y seguirá igual, si no va a peor, en tanto no se realice la adecuada información/educación sanitaria, sea insuficiente la dotación de los servicios de urgencia (desatendiendo la mejora de los circuitos asistenciales, la formación especifica en medicina de urgencia, la activación de recursos extraordinarios en momentos clave y el establecimiento de puntos permanentes de urgencia extrahospitalaria) y no se simplifiquen las actuaciones urgentes. ¿Hasta cuándo?

*** 
Los colapsos son generalizados, en todo el territorio, a tenor de los que se difunde por los medios. Veamos algunas noticias de prensa:

«...escasez de personal... consecuencia de la política de recortes.»
«Cada vez se demoran más las citas, y al no tener una solución rápida a sus problemas, la gente tiene que ir a urgencias.»
«incremento "histórico" de la demanda asistencial urgente que se viene produciendo en estos días debido fundamentalmente a procesos infecciosos de las vías respiratorias, que no es gripe, a causa del descenso de las temperaturas.»
«Los trabajadores de los centros sanitarios públicos llevan días denunciando que las urgencias están colapsadas.»
Caos en Urgencias, con pasillos colapsados y largas esperas (León) 
«Según los pacientes el problema llega a ser incluso de "espacio físico" porque "en la sala de espera ya no se entra y la paciencia dura lo que dura.»

martes, 6 de enero de 2015

Lo mejor que un médico puede desear

Mona Lisa Médica
por Mónica Lalanda


En momento de baja inspiración uno busca temas de un mínimo interés que lo impulsen a decir algo que valga la pena. Es así que, viendo aquí y allá, he llegado a la conclusión de que son tres los motivos principales para que un médico que no trabaja solo, sino dentro de un sistema, se sienta realizado:

Primero, tener una estabilidad profesional. Es la forma de poder ejercer sin la ansiedad de un futuro demasiado incierto. No es lo mismo tener un destino fijo, con posible opción de movilidad voluntaria, que estar al arbitrio de los responsables de personal o recursos humanos, que según necesidades o caprichos te envían de un lugar a otro, haciéndote sentir como un barco a la deriva.

Segundo, estar a gusto en el lugar donde trabaja. Dichoso el que encuentra la horma de su zapato profesional, porque uno puede amar la medicina y aborrecer las circunstancias en las que tiene que desarrollar su actividad. Lástima que no siempre se consiga o que a veces no dure esta dicha. “He encontrado un lugar donde me siento cómoda y valorada por mis compañeros”, decía una compañera que después de diez años a satisfacción hubo de dejar su puesto de trabajo por enfermedad (los médicos también enferman).

Tercero, ser reconocido por la labor que desempeña. Y no me refiero expresamente a gratificaciones materiales, sino a la valoración de la capacidad y de la actitud. Por un lado, al reconocimiento de los gestores/políticos; o al menos a la ausencia de su desprecio. Por otro, y más importante, a la estimación de los pacientes a los que el galeno se entrega; fruto ésta del buen entendimiento (comunicación), generado en la confianza y la comprensión mutua.

Pues sí, creo que son estos los motivos de satisfacción esenciales para un médico que ejerce en un grupo y en un sistema que son a menudo hostiles y estresantes, que están demasiado plagados de conflictos y desasosiego. Se junta aquí el derecho sanitario, la salud laboral y la comunicación humana. Puede que alcanzar estos tres objetivos sea un sueño, tal vez una quimera. Pero ¿no son deseos legítimos?



Satisfaction

jueves, 1 de enero de 2015

No perder la ilusión

Tulipán de Fuego


Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás.
Confucio

Repasando las entradas de este blog médico-melódico he reparado en las veces que he tratado de infundirme ánimos, de no decaer, de no perder la ilusión.

En una me declaraba desilusionado y esperanzado, refiriéndome a mi actividad profesional, en circunstancias cada vez más desilusionantes.

En otra decía que sin ilusión no hay producción. Me liberaba declarando que un profesional de la medicina desilusionado no habrá de ser eficaz ni eficiente.

Después acudí a mi particular “compendio de paremias para vivir”, en busca de ayuda para fortalecer mi desilusionado espíritu.

Y hallo al fin que la respuesta está en uno: fortaleza de espíritu, equilibrio, autoexigencia, serenidad vital… 

Pero, ¡ay!, cuánto cuesta mantener el alegre entusiasmo. 


Canción rusa / Oda a la Alegría - Pete Seeger