jueves, 7 de enero de 2016

Despilfarro de medicamentos




Viendo lo que llega a los llamados Puntos SIGRE (¡más de 21.000!), no hay duda de que el desperdicio en medicamentos supone un auténtico dineral quemado, que sigue y sigue día a día, mes a mes, año a año... Un gasto innecesario que debilita nuestra economía de la salud, que luego hay que compensar con recortes de todo tipo, copagos e impuestos sobreañadidos, entre ellos el "céntimo sanitario", nombrado en singular y aplicado en plural (con un máximo establecido de 4.8 céntimos por litro) a los carburantes, en la cuantía máxima en varias comunidades autónomas, entre ellas la mía, Galicia (casi siempre a la cabeza para lo peor).

Retirar los medicamentos usados o caducados le corresponde al SIGRE (Sistema Integrado de Gestión de Residuos de los medicamentos y de sus Envases), un sistema que, digamos de paso, ya ha sido puesto en cuestión. Pero ¿qué se hace con los medicamentos sin usar y no caducados? No son residuos, restos o sobrantes de algo, y podrían ser aprovechados. Es lamentable que se mantengan en los domicilios sin darles adecuado uso. Permítaseme una comparación: es como tirar a la basura un electrodoméstico sin desembalar.

Cualquiera, sea o no sanitario, ha podido comprobar en casa de algún familiar la presencia de muchas cajas de medicamentos apenas sin usar o sin siquiera abrir. Yo mismo he constatado hace poco en la casa de un pensionista allegado 30 envases íntegros caducados. Duele pagar todo esto para nada, por lo que uno se cuestiona la "gratuidad" de los medicamentos: lo que no cuesta no se valora.

En fin, no sé si si somos -o parecemos- ricos empobrecidos o pobres enriquecidos.

Para conocer las causas y plantearse soluciones, recurro a una reflexión ajena editada en dos partes:
Cientos de millones, despilfarrados en medicamentos 
(I): Hechos
(II): Causas y soluciones

Sabemos que la causa principal del despilfarro es la medicalización de la vida, al propugnarse medicamentos para cada problema, aunque se trate de algo banal o incluso no médico. En cuanto a las soluciones, cuestionando la prescripción por principio activo (causante de confusiones por cambios de laboratorio fabricante que implica problemas de seguridad), sin duda son necesarias las actuaciones propuestas: educación sanitaria del usuario/paciente, cambios en la dispensación (farmacia), desfinanciación de fármacos de valor nulo o dudoso y para pequeñas dolencias, regulación de la asistencia para evitar la excesiva presión asistencial y reorganización de la atención sanitaria (Administración). Esto último, que pasa por la desburocratización que nunca llega (es más, se aumenta) y la coordinación interprofesional que parece una quimera, me parece fundamental.

¿Llegará aquí algún día la racionalidad farmacológica, y la sanitaria en general?

Quizás, quizás, quizás - Nat King Cole

5 comentarios:

  1. Poner en duda la gratuidad sin restricciones es tan sensato como políticamente incorrecto (¿qué político la criticaría en un mitin o un debate de campaña?), pero está claro que es una de las causas (quizás, la más importante) del grave problema que abordas en este artículo. Punto "pa" ti. Feliz año nuevo.

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    1. Ya sabes, Pablo, que la sensatez escasea por estos lares. Teníamos que irnos a un chigre para celebrar este comienzo de año, antes de que nos larguen a un sigre. ¡Je, je!, se me ocurre ahora un trabalenguas con sigre, tigre y chigre..., pero lo dejo que ya es tarde.
      En fin, ¡feliz año!

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  2. Soy enfermera y trabajo en un centro de discapacitados intelectuales de la CAM. Estos usuarios son grandes consumidores de fármacos psiaquiátricos, que en muchas de las ocasiones inician un tratamiento con un fármaco y luego al cabo de pocos días cambian porque aparecen efectos secundarios indeseables o adversos, etc.....¿qué hacemos con todo lo que sobra? Por ejemplo la medicación en solución o en gotas siempre es la que más sobra. Aparte tengo demostrado que con la receta electrónica la medicación por pastillas se controla bien, pero la de solución o gotas....siempre sobra. Habría que solucionar este despilfarro la verdad, porque es dinero tirado que se podía invertir en otros aspectos de la sanidad.

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    1. Soluciones generales, Tamara, se proponen en el artículo enlazado, y se da respuesta a los medicamentos caducados con los puntos "sigre" (para ser destruidos), pero ciertamente no se indica qué hacer con los medicamentos sobrantes no caducados. Lo ideal sería recogerlos para su selección y posible reutilización. ¡Cuánto se ahorraría! Respecto a los fármacos en solución ya iniciados, me temo que no se pueden aprovechar, sean psicofármacos (generalmente neurolépticos, como haloperidol o risperidona) o no. Quizás aquí habría que incidir en una prescripción adecuada.
      Gracias por tu interesante aportación y un saludo.

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    2. Se me ocurre que los medicamentos sobrantes no caducados podrían ser entregados en los centros de atención primaria que disponen de farmacéutico. Nadie mejor que este profesional para darles adecuada salida.

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