miércoles, 2 de marzo de 2016

Los disconformes perennes



El hombre descontento no encuentra silla cómoda. Benjamin Franklin.

Un viejo chiste, muy difundido, nos vale como ilustración de la disconformidad y del desagradecimiento que algunas veces, más de las deseables, se evidencian en las consultas (a demanda y sin freno) de la atención primaria del sistema público de salud hispano. No es nuevo y es muy probable que ya lo conozcan. Dice así:

Jesucristo se pone una temporada a hacer sustituciones como medico en la Seguridad Social. Un inválido entra en la consulta pidiendo ayuda. 
-¿Qué le ocurre? 
-Que no puedo caminar. 
-Levántese y ande. 
-¡Que no puedo! 
-He dicho que se levante y ande !!YA!! 
El hombre se levanta y se va andando muy enfadado de la consulta. Al salir, otros pacientes le preguntan: 
-¿Qué tal? ¿Cómo es el nuevo médico? 
-Igual que todos, ¡ni me ha mirado!

No por simple o vulgar, deja de tener este chascarrillo una inequívoca moraleja: hagas lo que hagas, siempre habrá quien no se quede conforme. Y es que no es fácil contentar a algunos usuarios (supuestamente del grupo "histérico" de la clasificación de pacientes según personalidad) ni con los resultados del más hábil, sabio o experimentado galeno. Hay quien ni se conforma con el cielo...

Highway to Hell (Autopista al Infierno) - AC/DC

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