miércoles, 8 de junio de 2016

Las diferentes caras de la medicina



La observación reciente de diversos blogs sanitarios me inspira este post a cuatro bandas, por emplear un término billarístico, a modo de muestra de las diferentes caras de la medicina, en general y del sistema sanitario en particular: sensibilidad, malestar, comprensión, indignación. Son cuatro caras de una misma actividad humana (la más humana de la ciencias y la más científicas de las humanidades) que tiene muchas facetas, que satisface y, al a vez, consume a sus protagonistas.

La sensibilidad del médico, o de los profesionales de la sanidad en general, ante la contemplación del sufrimiento ajeno: "Un ángel menos en la desdichada Siria".


El malestar ante la sobrecarga asistencial, como absoluta degradación: "El sistema informático sanitario, como prueba de la explotación de los médicos de familia".


La compasión del galeno ante el enfermo terminal o con una dolencia invalidante y su humanismo en torno a una filosofía del dolor: "Sufrir ¿para qué?"...


El desconcierto del médico ante el comportamiento exaltado o vandálico de algunos usuarios del sistema sanitario: "Vandalismo sin cita"...


Son diferentes caras de una misma realidad sanitaria...

Different faces

2 comentarios:

  1. Gracias amigo José Manuel por la referencia, y la visión pluridimensional de la Medicina que nos ofreces, en el fondo tal vez todas confluyen en el fin.
    Además del malestar que genera la exposición de la realidad asistencial también hay esperanza para que con ello algo cambie y avancemos en el camino.

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    1. La referencia aquí era obligada, Juan, muy ilustrativa de la absoluta falta de respeto y de la desconsideración en los centros de salud, de actitudes salvajes por parte de ciudadanos extremadamente iracundos, que desgraciadamente se han acrecentado en los últimos años. Algo que no se ve en instituciones públicas sometidas a vigilancia: juzgados, hacienda, edificios administrativos... Para éstos hay presupuesto. También lo hay para hospitales y centros de especialidades. Pero, ¡ay!, para centros de atención primaria ni agua, ninguna medida disuasoria; para la seguridad de sus trabajadores solo una "alarmita" en el ordenador y, ¡hala, ¡qué se protejan entre ellos! Parece una burla.

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