viernes, 8 de julio de 2016

El ruido que acecha

Imagen de European acustica


Por encima de niveles soportables de ruido se habla de contaminación acústica o sonora. O de ruido nocivo. El ruido nocivo es perturbador y perjudicial para la salud. De modo mantenido, el alto nivel de ruido puede llegar a afectar la audición y provocar trastornos nerviosos, siendo causa de irritabilidad y alteraciones emocionales. Si el ruido impide dormir, los efectos perjudiciales se redoblan, desde la falta de concentración hasta los problemas cardiovasculares. 

No sólo cuenta el volumen del ruido, sino también otros parámetros: la presión sonora (decibelios: dB), el número de vibraciones (hercios: Hz) y, sobre todo, el tiempo de exposición. Los sonidos aceptables no superan los 70-80 dB y se encuentran en el rango de frecuencias de 20 a 20.000 Hz. Y cuanto mayor es la potencia de un sonido, menor es el tiempo que se puede soportar. 

La presión sonora y el tiempo de permanencia son determinantes, de modo que para el ruido ambiental o permanente tolerable se ha establecido un límite de 55 dB durante el día y 45 dB durante la noche. Límites que a menudo se superan, para desesperación de los sufridores afectados, que han de ser pacientes, pues por lo general sus quejas no serán atendidas, al menos en un plazo breve o razonable.

El ruido excesivo es pernicioso, sus efectos innegables. El estrés sonoro llega a ser crispante, sobre todo para los oídos más sensibles, receptivos a la música y a los agradables sonidos de la naturaleza. Vehículos rodados (incluidas ambulancias), aviones, máquinas industriales, altavoces, electrodomésticos... hacen desagradable la vida de muchos ciudadanos y de trabajadores sometidos a ambientes ruidosos. 

La insonorización se hace necesaria, pero la protección frente al ruido no siempre se considera; es más, se descuida en edificios públicos, en industrias y en carreteras o autopistas próximas a viviendas; se olvida incluso en los centros sanitarios, con paredes y puertas permeables al ruido exterior. El ruido industrial se contempla como una actividad molesta y las actividades molestas están reguladas: Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas. 

Las autoridades han de asumir su responsabilidad, vigilando el nivel sonoro, actuando en consecuencia y previendo el ruido nocivo. No hay derecho a eludir la ley y despreciar la salud de los ciudadanos. Hay que combatir la contaminación sonora, tanto en las grandes urbes como en las poblaciones pequeñas. Hasta en las aldeas hallamos este tipo de contaminación perceptible.

El problema del ruido viene de lejos. En la antigua Roma ya se impusieron normas para controlar el ruido emitido por las ruedas de hierro de los carros sobre las piedras del pavimento. Nada hay nuevo bajo el sol, ni siquiera sobre la prevención del ruido ambiental. Pero el ruido es hoy más alarmante, procedente del transporte motorizado, de obras en construcción y de sistemas de audio de gran potencia. 

¡Atención al exceso de ruido!, ojo a los decibelios. Veamos algunos ejemplos de ruidos perjudiciales: taladro neumático en vía pública (100 dB), bocina de auto (120 dB), sirena de ambulancia (90 dB), concierto de rock (90-130 dB). De modo mantenido puede causar pérdida de audición, hipoacusia en mayor o menor medida, incluso la sordera absoluta. Comparemos con sonidos benignos: susurro (10 dB), rumor de hojas (20 dB), oleaje suave (30 dB). 

Es preciso prevenir los daños por ruido inconveniente, tanto del aparato auditivo como generales, controlando la contaminación acústica del medio ambiente urbano y aminorando los decibelios del ambiente laboral. El sentido de la audición es un tesoro y los sonidos perniciosos atentan contra su integridad. Hemos de detectar las fuentes de riesgo, notificar su existencia, protegernos de ellas y denunciar el incumplimiento de las normas anti-ruido. El ruido está ahí, el ruido nos acecha...


La contaminación acústica
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ADENDA.- EL RUIDO EN LAS CIUDADES SUPONE UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA. Y EN CONSECUENCIA, CREO QUE DEBIERA SER AFRONTADO DIRECTAMENTE POR LOS DEPARTAMENTOS DE SANIDAD, POR ENCIMA DE LOS DE URBANISMO O MEDIO AMBIENTE.

7 comentarios:

  1. Pepe, más que el volumen, el problema son las horas y las fuentes, yo esto me lo conozco bien porque lo he padecido. La mayor parte de las personas que padecen problemas de ruidos que conozco los tienen por una o varias de estas tres causas: vecinos, bares o zonas de ocio, para las que valen desde parques hasta zonas de copas. Y casi siempre el asunto es la noche: los que se te ponen a hacer botellón a las dos o el bar que está dando murga a las 12:30 o la discoteca de la que no para de entrar y salir gente. Lo de los vecinos es otro cantar y muy variopinto, porque puede haberlos que estén literalmente dando por el saco las 24 horas del día, como le pasó a una amiga mía que vivía al lado de un piso patera. Yo tengo muy clara una cosa: el punto clave son las autoridades, sobre todo, las municipales, si son o no sensibles al tema, porque ahí puede estar el que el asunto se resuelva o medio resuelva con relativa prontitud o se convierta en un calvario. Como podrás imaginar, la tendencia general en España es a la laxitud, pero hay que reconocer que cada vez va habiendo más sensibilidad, en lo que algo han tenido que ver ciertas sentencias judiciales que han supuesto un palo para ayuntamientos pasivos.

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    1. Hay hasta ruidos molestos procedentes de la persianas metálicas de los locales comerciales, cuando no están aisladas acústicamente; las maniobras de apertura y cierre pueden ser realmente estridentes y perturbadoras. Las he sufrido y las sigo sufriendo, a pesar de las notificaciones correspondientes al Ayuntamiento, que concede licencias sin verificar los aislamientos acústicos y hace vista gorda con locales que carecen de ellas. Es la laxitud a la que te refieres, Pablo. Y entre concejalías de urbanismo y medio ambiente se pasan la pelota o la dejan en el tejado de la indiferencia. Tendría que ser la concejalía de sanidad (que debiera absorber la de medio ambiente, por la implicación de los factores ambientales en la salud pública) la que interviniese. Pero aquí no hay manera, seguimos distanciados de los países de vanguardia, que velan por el medio y por la salud de sus ciudadanos. Así que, hasta la fecha, ruido, ruido y ruido. Y ¡ojo!, que Vigo es de las ciudades más ruidosas de Hispania, si no la que más. Maldito honor el que nos corresponde...

      http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2010/04/08/00031270747468994716573.htm

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    2. ¡Ah!, y para que se coloquen pantallas de protección acústica en autopistas, a veces hay que esperar !35 años! Increíble pero cierto.

      http://www.farodevigo.es/gran-vigo/2016/07/06/ciudad-habla-audasa-calla/1493225.html

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  2. En lo referido a la sensibilidad acerca del ruido, somos un país de cafres, con unas autoridades al mismo nivel.

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  3. Hola, interesante blog y artículo. Puesto que la imagen que aparece en la cabecera la habéis cogido de nuestra web podríais hacer mención a nuestra empresa con un enlace a nuestra web en vuestro artículo?
    Muchas Gracias!

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    1. Indico a pie de imagen su procedencia y dejo enlace a European acustica.
      Saludos y gracias

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    2. Gracias José Manuel!!
      Enhorabuena por tu blog y que sigas escribiendo cosas tan interesantes y útiles para tus seguidores y el resto de lectores.
      Saludos.

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