viernes, 29 de julio de 2016

La medicina, esa ciencia inexacta



La Medicina es como profesión excelsa, pero como ciencia humildísima, y hay que aceptar esta insuficiencia y esta humildad en gracia a esta excelsitud. Gregorio Marañón

Yo a veces les digo a los pacientes que en medicina dos y dos son cinco... o puede que tres. Es decir, que la exactitud no existe como en las matemáticas: la medicina no es una ciencia exacta. Incluso se la llega a negar como ciencia. Por eso muchas veces se precisa de su componente de arte para alcanzar el objetivo deseado. Hemos visto a través del tiempo los cambios de parecer suscitados en torno a la limitada ciencia médica, humildísima e insuficiente como dice Marañón.

En el campo de nutrición, hace años llegó a condenarse el aceite de oliva, en favor del aceite de girasol, para posteriormente ensalzar sus cualidades saludables hasta el límite de la exageración. En pediatría, se aconsejó que la mejor posición para dormir los bebés era boca abajo, con el fin de evitar riesgos de muerte súbita, pero desde hace unos años se aconseja lo contrario: dormir boca arriba. En ginecología, antes se recomendaba realizar la autoexploración mamaria como método de cribado para el diagnóstico precoz de cáncer de mama, y ahora ya no se recomienda. En cardiología, hace tiempo se proscribían los betabloqueantes en la insuficiencia cardíaca, después se concluyó que su uso era obligado para tratar esta dolencia cardiaca, surgiendo en la actualidad algunos argumentos en contra de tan contundente aseveración. Viéndonos desde el exterior, un extraterrestre podría exclamar: "¡Estos terrícolas están locos!", y no iría errado en su valoración.

Hay otros muchos ejemplos de cambios de parecer en las recomendaciones médicas que harían este texto interminable, afirmaciones y negaciones alternantes que realzan el dicho: donde dije digo, digo Diego. Todos ellos demuestran las contradicciones en la que estamos inmersos y la necesidad de apelar a la "humildad", a la modestia propugnada por Osler, sabiendo de la inexactitud en el ámbito de las ciencias de la salud. Y es que aquí no se puede hablar ex cathedra; reconociendo nuestra humana limitación, debemos huir de sentencias médicas concluyentes. Con el arte hipocrático, es fácil que nos pasemos o que nos quedemos cortos. Y es que en medicina, dos y dos son cinco... o quizá tres.

El tiempo pasa, la ciencia avanza y las ideas cambian...

Time after time - Miles Davis
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Un comentario en Facebook:
"El doctor ESG (un médico ya fallecido) me comentó en una ocasión que si todos los pacientes a los que prohibió en su día el pescado azul, los huevos, el aceite de oliva o el vino reclamasen daños y perjuicios, no saldría vivo de su consulta."

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