viernes, 21 de octubre de 2016

Bien por mal



Varios individuos me asaltaron en un callejón y, como estaba sin blanca, me dieron una tremenda paliza. Acudí a la policía, puse los hechos en su conocimiento e hice la descripción de los agresores. Fui a urgencias por el parte de lesiones. Y, por si acaso, también presenté la denuncia en el juzgado de guardia. Siendo pobre, me pusieron un abogado de oficio, un hombre joven que quiso conocer los detalles: si me defendí, si hubo intercambio de golpes, si tenía testigos... El juez necesitaba pruebas. Yo en ese momento ya no me acordaba de nada. El forense certificó “amnesia por presunto traumatismo craneoencefálico”. Debieron golpearme duramente en la cabeza, supuso. Finalmente, el juez decidió desestimar la denuncia. Así que mis atacantes mantuvieron la impunidad. Pero un tribunal médico decretó mi incapacidad... ¡Silencio! Ahora, con treinta años, cobro un subsidio, tengo dinero para vivir. Y lo mejor: recobré la memoria.

Memory

5 comentarios:

  1. La intención positiva de las cosas y los hechos son inescrutables e imprevisibles.
    Puede que no los veamos, pero siempre existen.

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    1. Aquí parece cumplirse ese principio de intención positiva. Aunque meterse en honduras daría para un tratado filosófico.
      Gracias, Juan, por tu aporte.

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  2. Puede parecer un ejemplo típico de picaresca española -a no ser que exista déficit neurologico evidente - pues parece una contradicción: primero describe detalladamente a sus agresores y se supone que los hechos y luego no recuerda nada .
    Alguien en la cadena no ha cumplido con su responsabilidad: el juez parece que ha obrado con rectitud, y en el otro nivel parece que no han querido problemas y han optado por la solución mas fácil , total !el dinero del Estado no es de nadie!.
    Lastima que otros casos, dramáticamente mas justificados, son rechazados y viven de la caridad.
    Aunque son muchísimos mas los que viven jubilosamente bien retirados con 50 y pocos años,( de la banca, telefónica, g.almacenes, etc..).
    De momento el sistema aguanta el maquillaje pero a corto- medio plazo parece que será inviable, pues se prevé un trabajador activo por pensionista en lugar de 2 o 3 activos como hasta ahora.
    Ya veremos lo que nos toque pasar, amigo José Manuel.

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    1. Bueno, aquí el protagonista es un pobre hombre y un hombre pobre que al final resulta afortunado. Ahora bien, su incapacidad debiera ser revisada, como en tantos otros casos que no nos pasan desapercibidos. Entonces se comprobaría que ya se encuentra apto para la vida laboral.
      Socialmente, sería bueno no permitir prejubilaciones tan adelantadas y revisar incapacidades susceptibles de recuperación. Serían, amigo Juan, modos de contribuir a garantizar el futuro de la caja de pensiones.

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