domingo, 27 de noviembre de 2016

Confesiones de San Agustín


Hasta la misma ignorancia y la estupidez se cubren con el nombre de sencillez e inocencia.   
Para aprender tiene mayor eficacia la natural curiosidad que no una temerosa coacción.
Nadie que obra contra su voluntad tiene mérito, aunque sea bueno lo que hace. 
Es difícil reírse solo. 
No en vano corre el tiempo ni pasa inútilmente sobre nosotros, al contrario, deja en el el alma efectos a veces maravillosos. 
Para un paladar enfermo hasta el mismo pan es desagradable, y en cambio es bueno para el que está sano. 
Después de leer los libros platónicos, advertí que lo invisible existe y se hace inteligible al contemplar las cosas corpóreas.
Ni en la comida ni en la bebida hay placer si no precede la molestia del hambre y de la sed.
No hay alegría verdaderamente grande sin el preludio de algún grave sufrimiento. 
Los hombres dicen amar la verdad, pero quieren a toda costa que sea verdad aquello que les interesa.
Son éstas unas cuantas frases extraídas de las Confesiones, una de las obras fundamentales, junto a La ciudad de Dios, de San Agustín, el mayor pensador cristiano del primer milenio y uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos. Una de las traducciones al castellano de esta gran obra puede leerse AQUÍ. Y otras frases extraídas del mismo libro pueden consultarse AQUÍ.

Confesiones de San Agustín

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada