viernes, 25 de noviembre de 2016

Un revoltijo de ética médica


Principios de la ética médica: no maleficencia (primum non nocere), beneficencia, autonomía y justicia.

Después de toparnos con un artículo que refiere la necesidad de refuerzo ético para la atención al [paciente] mayor (*), y de otro que señala el recurso de “llamada a la ética” en tiempos difíciles, nos proponemos una rápida expiración (bio)ética. 

En un lugar, leemos sobre la relación entre ética y distribución de recursos sanitarios, que siempre son limitados, en torno a la eficiencia y la equidad. En otro, vemos que se aborda esta cuestión desde el enfoque de ética y asistencia sanitaria. En un tercero, comprobamos que se habla de ética y gestión sanitaria, en relación con lo precedente. Advertimos en un cuarto espacio que se reflexiona sobre ética y legislación sanitaria, de la cual deriva todo lo anterior. Y en un quinto, descubrimos un ensayo centrado en la ética de las organizaciones sanitarias

Yendo más allá en nuestra exploración (bio)ética, encontramos un estudio de los valores éticos de la profesión sanitaria, y una variación en forma de reflexión sobre ética y profesionalidad sanitaria. Por supuesto, tropezamos enseguida con un artículo sobre calidad de la atención médica y principios éticos; no podía faltar la calidad en salud, estando tan en boga esta cuestión, tanto como la de la seguridad del paciente, aunque ambos objetivos se estanquen a menudo en la pura teoría. Y hallamos incluso un análisis sobre la ética de la huelga sanitaria

Comprobamos que corren ríos de tinta éticos, sin parar, como un río interminable que no se detiene ante ningún obstáculo antiético. Hay afluentes que llevan aspectos éticos de la atención a los ancianos, como el señalado al principio al principio, o a los individuos con minusvalías. Por otro lado, advertimos lo que no nos era desconocido: la existencia de un comité de ética asistencial, de cuyo transparencia duda más de uno. Localizamos también un centro de documentación bioética. Y llegamos finalmente a un debate sobre el marco ético sanitario

No está mal para un viaje somero. La (bio)ética médica no tiene fin. Esperemos que sus innumerables teorizaciones lleguen a buen puerto, a las personas, y que, apartados del fariseísmo, quienes la propugnan prediquen con el ejemplo. Los profesionales de la medicina deben asumir su compromiso ético.

(*) ¡Ay!, la estética prevaleciendo sobre la ética: "viejo" o "anciano"= palabras tabú.

Nacimiento de la bioética

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