viernes, 9 de diciembre de 2016

La consulta médica grupal




Llevo años dándole vueltas a las posibles bondades de las llamadas consultas grupales. Se trata de citas médicas en grupo: varios pacientes con una misma enfermedad, o un problema de salud similar, se reúnen para una sesión educativa interactiva. Y aunque la consulta sea en grupo, durante la misma se procura dar una atención individualizada. Los pacientes expresan sus dudas y hacen sus preguntas al profesional de la medicina, que intentará dar respuestas satisfactorias. 

Se ha planteado la consulta grupal para diversas afecciones médicas crónicas: de aparato respiratorio (Asma, EPOC, Apnea del sueño), cardiovasculares (Hipertensión arterial, Insuficiencia cardiaca), nefrourológicas (Enfermedad renal crónica, Hipertrofia prostática benigna), endocrino-metabólicas (Diabetes, Hipotiroidismo, Dislipemia), neurológicas (Cefalea, Epilepsia), de aparato locomotor (Artrosis, Artritis reumatoide), etc. 

Se ha postulado su especial beneficio en personas mayores, máxime teniendo en cuenta el envejecimiento poblacional. Y por supuesto, no quedan exentos los problemas frecuentes de la esfera psíquica (Ansiedad, Depresión), que redundan en síntomas orgánicos y consumen muchos recursos. 

Esta modalidad de consulta, como cassi todo, tiene defensores y detractores. En nuestro sistema público, salvo quizás en el campo emocional (independientemente de la psicoterapia de grupo), no creo que se esté llevando a la práctica la consulta grupal. A su favor, se esgrime la disposición de más tiempo de dedicación y la posibilidad de compartir su dolencia con otras personas afectadas del mismo mal. En su contra, se plantea el problema de la confidencialidad. 

No sé hasta qué punto hay rechazo a las consultas médicas grupales, y la noticia algo confusa sobre un “no unánime de la comunidad médica a las consultas en grupo”, entendidas éstas como charlas informativas (ni siquiera como talleres de apoyo a pacientes), me deja bastante desconcertado. Si se hacen dentro del marco ético, a mí no me parecen perversas o inadecuadas, sino compatibles con las consultas individuales. Creo que la consulta grupal podría llegar a ser más resolutiva e incluso costo-efectiva (no cicatera) en determinadas enfermedades crónicas, que al fin y al cabo son el rompedero de cabeza de los gestores sanitarios. 

La cronicidad también es ahora la principal preocupación de los médicos de familia, aunque más allá de la enfermedad, con la mirada puesta en el paciente. Por eso, la preocupación por la atención al paciente crónico, nos lleva a considerar la consulta médica grupal, respetando siempre la individualidad, como una estrategia válida para afrontar la asistencia sanitaria pública en las mejores condiciones.
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Y como complemento humorístico, una consulta individual con segunda opinión...

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