viernes, 2 de diciembre de 2016

La parte más humana de la medicina



El objeto de la Medicina es el ser humano que sufre, pues es sabido que no hay enfermedades, sino enfermos. Por lo tanto, la relación médico-paciente es lo fundamental para entender, diagnosticar y tratar. Y esa relación debe ser cálida y personalizada. De modo que, priorizando la ética sobre la técnica, el ejercicio de la Medicina debe estar humanizado, ser menos riguroso y más amable. 

Remarcábamos esto en un manifiesto a favor de la humanización de la medicina

Supuestamente acogidos al juramento hipocrático, e incluso a la oración de Maimónides, la necesidad de expresar el propio compromiso hace que algunos profesionales de la medicina expongan además su propio ideario ético. En general, determinado por palabras clave, como dedicación, respeto, cortesía, proximidad, equidad…, que cada cual tratará de ejemplarizar. 

La parte más humana del de la ciencia médica obliga a este compromiso ético

Pero el arte médico se ve dificultado por obstáculos que el profesional de la medicina ha de salvar. El conocimiento, el entendimiento y la voluntad son sus principales armas. Y tratar a otro ser humano, en su condición de paciente, también precisa cualidades o aptitudes, como la empatía, la sinceridad o la contención emocional, encaminadas a brindar ayuda de la mejor manera. 

Es ésta la esencia de la conducta profesional en la relación médico-paciente

Por si fuera poco, la busca de humanizar la asistencia llega a elevarse como un ruego. Con el firme deseo de salvar las crecientes dificultades, el médico intenta fortalecer su espíritu. Y en su afán de entrega, quiere atraer hacia sí ciertas virtudes, como la serenidad o la generosidad, y ganarse la confianza de sus pacientes. Su sana intención solo pretende curar, aliviar o, al menos, consolar. 

¡Ay!, es la humana limitación la que lo conduce a una nueva plegaria

Que pueda tener el temple necesario para el ejercicio de mis funciones en cualquier ocasión y lugar, y que pueda ejercer con espíritu generoso y no movido por el interés, tratando a todos los pacientes por igual y sin distinción alguna. 
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Enlaces de interés
Medicina y Persona: el ser humano como centro del sistema sanitario

Sintiendo la parte más humana de la medicina necesito refugiarme en el silencio...

Silence And I - Alan Parsons Project 

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