sábado, 31 de diciembre de 2016

Incierta despedida y ¡Feliz 2017!


No hay empresa más estéril que pensar en lo que pudo ser y no fue. Anónimo

A estas alturas, el responsable de este espacio médico-melódico tiene la impresión de que ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Ha ido tratando sobre los diversos temas que se anuncian en la descripción del blog, teniendo certeza de que ha cometido errores y dudando si ha habido aciertos. Y habiendo llegado aquí, no encuentra más que repeticiones o variaciones. Siente como si la bitácora que decidió denominar MEDICINA Y MELODÍA ya se hubiese agotado.

Creo que todos los temas que incumben a la Atención Primaria de Salud, y en particular a la Medicina de Familia han sido tratados en este blog, en mayor o menor medida. Se ha hablado de cuestiones de la actividad médica diaria y, sobre todo, de asuntos englobados bajo el epígrafe de Humanidades Médicas. Y muchas entradas se han encuadrado en otros cinco apartados: Sistema Sanitario, Salud Pública, Gestión PúblicaCalidad en Salud y, ¡cómo no!, Humor y Medicina.

Las sonoridades, en sus diferentes formas expresivas, inundan este blog médico-melódico. La Música destaca como absoluta protagonista -si bien no tanto en los últimos tiempos como en los inicios de la andadura bloguera- o formando parte del binomio Música y Medicina. Las sonoridades también han ido acompañando a entradas no musicales, médicas o intermedias (misceláneas). Siempre hemos disfrutado de la sonora presencia, nunca ha estado ausente la melodía.

Los temas intermedios, como una miscelánea, han completado la tríada temática, con una apartado especial para los aforismos, que tanto nos cautivan. No hemos dejado de reflexionar sobre todas aquellas cuestiones que han atraído nuestra atención, que nos han maravillado, producido asombro, inquietud o admiración. La naturaleza y el hombre han estado continuamente presentes. Nos hemos dejado imbuir, en mayor o menor grado, de todas las facetas de la humana cultura.

Queda mucho que decir... y no queda nada. Hemos buscado el perfeccionamiento, aspirado a la excelencia en todos los sentidos. Hemos suspirado por la bondadosa configuración de otras almas. Hemos escrito con regularidad a pesar de las decepciones. Hemos traído lo que creíamos más interesante. Hemos aprendido mucho de talentos ajenos. Y no hemos dejado de soñar con mejoras acaso inalcanzables. Como diría un crupier, no va más. No hay ya que decir.

Y entonces valga la despedida, deseando para todos un ¡FELIZ 2017! 

Estando el año a punto de acabar 
repleto de incidentes que he llorado 
aún debiera sentirme afortunado 
de estar con vida y de poder soñar.
(Al modo de Garcilaso)

-¿Despedida o hasta pronto? 
-Nunca se sabe, cuando se ha nacido bajo una estrella errante.

I was born under a wandering star

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Tres breves consejos sanitarios



Tres consejos sustentados en el moderado optimismo sanitario

1. Al médico: Llénate de escepticemia, es decir, de pensamiento crítico. Si dudas de todo conseguirás mejorar personal y profesionalmente. 

2. Al paciente: Piensa que la accesibilidad no es lo mismo que la inmediatez. Un mínimo de paciencia es necesario por tu propia seguridad. 

3. A la Administración Sanitaria: No olvide que la Atención Primaria también existe. Procure vacunarse contra el hospitalocentrismo.

Simplificando: ¡prudencia, paciencia y conciencia! Amén.


Take my advice

lunes, 26 de diciembre de 2016

Consulta médica surrealista


Este médico y este paciente me recuerdan a Epi y Blas.

Traducción de los diálogos originales en portugués:

DOCTOR. ¡Siguiente!
PACIENTE. ¡Buenos días, doctor!
DOCTOR. ¡Buenos días! ¿Qué tiene hoy?
PACIENTE. Tengo una casa con dos cuartos y una sala.
DOCTOR. No pregunto eso. Quiero saber lo que siente usted.
PACIENTE. Siento falta de un balcón y un buen patio.
DOCTOR. (Superando su desconcierto.) Hoy es día de vacunarse.
PACIENTE. Doctor, me va a doler.
DOCTOR. Ahora le va a doler un poco, pero más tarde no le va a doler tanto.
PACIENTE. ¡Ah! Entonces vuelvo más tarde.
DOCTOR. Por lo que estoy viendo, el señor no está sintiendo nada... Hábleme de sus crisis de asma. Ha seguido mi consejo de dormir con la ventana abierta.
PACIENTE. Sí.
DOCTOR. Y el asma, ¿desapareció?
DOCTOR. El asma no, doctor. Pero me desapareció el televisor, el reloj, el celular.
ENFERMERA. (Entra en la consulta.) Con permiso. Doctor, el ciego quiere ver al señor.
DOCTOR. Dígale que yo no hago milagros.
PACIENTE. Doctor, no le conté: el otro día caí de una escalera de más de doscientos peldaños.
DOCTOR. Entonces el señor quedó muy dañado.
PACIENTE. Nada. Yo aún estaba en el primer peldaño.

El desconcierto final del doctor es supremo.

One Upon a Time - Stan Getz

sábado, 24 de diciembre de 2016

Paseo navideño


El popular "Paseo en trineo" (Sleigh Ride) de Leroy Anderson es una pieza musical no escrita expresamente para la Navidad, pero que enseguida se asocia ella. De modo que al final ha quedado como una composición navideña, aunque no fuese la intención del compositor. Traigo una interpretación moderna de esta música rebosante de alegría, pero quien quiera escuchar la que grabó el propio Anderson puede acceder a ella pinchando AQUÍ. Y quien tenga curiosidad, también puede escuchar la adaptación española cantada AQUÍ

Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas

viernes, 23 de diciembre de 2016

Comunicación asertiva



Gracias a la difusión de Juan V. Quintana Cerezal en su blog ¿Qué se cuece? - la blogosfera resumida en AMF (Actualización en Medicina de Familia), he tenido conocimiento de un precioso vídeo en el que se resume la comunicación efectiva y asertiva en el ámbito de la salud. No se lo pierda quien esté interesado en la comunicación en salud, pues es muy ilustrativo y ameno. Por encima, se realza con una deliciosa música, en la que se combinan voces, pizzicatos y sonoridades percusivas. Lo dicho, comunicación asertiva a la hora de la entrevista clínica.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Discusión sobre la consulta grupal



El doctor Teoricus, licenciado en medicina que nunca ha ejercido su profesión, discute con el doctor Practicus, que ejerce en un centro de salud urbano (después de haber trabajado muchos años en el rural), sobre la consulta médica grupal.

DR. TEORICUS. Su teoría sobre la consulta grupal no me acaba de convencer. Una consulta médica ha de ser siempre individual. ¡Está escrito en los libros!

DR. PRACTICUS. Por supuesto que el paciente es único: no hay enfermedades, sino enfermos. Eso nadie lo discute. Pero la consulta en grupo puede estar justificada.

D. T. ¿En pacientes con enfermedades crónicas, dice usted? No, amigo mío, cada uno lleva su dolencia de diferente forma. Si sabré yo la teoría…

D. P. Usted se ha lamentado de que los pacientes con artrosis consulten una y otra vez, quejándose de lo mismo, para acabar dándoles la misma respuesta. Lo he leído en un ensayo suyo, que escribió después de comprobar motivos de consulta repetitivos. Algo parecido a los artrósicos pasa también con diabéticos, asmáticos, etc. Los médicos de familia nos lamentamos de no tener más tiempo para cada uno de ellos. Y algunos pensamos: ¿Por qué no reunir a un grupo de enfermos con la misma dolencia y darles sesiones educativas interactivas, ampliando el tiempo de dedicación? Podría más eficaz y se evitarían repetidas consultas inútiles.

D. T. (Receloso.) Si no me equivoco, plantea la posibilidad de que varios pacientes acudan a una cita médica conjunta. Como si dijéramos, en manada... (El otro hace un gesto de protesta.) ¡Hum! Todos con una misma afección crónica, ¿no es así?

D. P. O con un problema de salud similar, doctor Teoricus. No sería descabellado reunir a individuos con asma y EPOC, que presentan algunas similitudes. O con ansiedad y depresión, problemas de salud mental muy prevalentes y relacionados.

D. T. (Con el puño en la boca.) A mí me sigue pareciendo una idea descabellada, doctor Practicus. Sobre todo por la pérdida de confidencialidad que entraña, pero además por los posibles problemas éticos. O incluso legales. No lo veo...

D. P. Tenga presente que aunque la consulta sea en grupo, durante la misma se procura dar una atención individualizada. Los pacientes expresan sus dudas y hacen sus preguntas al profesional de la medicina, que intentará dar respuestas satisfactorias. Y si se hacen dentro del marco ético, a mí no me parecen inadecuadas, sino legítimas y compatibles con las consultas individuales.

D. T. (Sin expresar convencimiento.) ¿Y piensa usted que las consultas en grupo serían útiles para las personas de edad avanzada?

D. P. Sobre todo para ellas. Se ha postulado su especial beneficio en personas mayores, que cada vez son más. Considere el progresivo envejecimiento poblacional. Y además, como gestor, el consumo de recursos; es algo que no debemos obviar. Con las consultas grupales podríamos ser más eficientes.

D. T. Respeto que sea usted defensor de esta modalidad de consulta, pero yo la encuentro poco ortodoxa, hasta perversa. (Marca unos segundos de silencio.) Me temo, doctor Practicus, que seguiré perteneciendo al bando de los detractores.

D. P. Piénselo bien, doctor Teoricus. Se trata de una estrategia válida para afrontar la asistencia sanitaria pública en las mejores condiciones. Respetando siempre la individualidad, por supuesto, puede ser muy satisfactoria para los pacientes.  Y, ¡ojo!, seguro que conlleva además ahorro en el gasto sanitario. (Advirtiendo la expresión sonriente del gestor.) Veo que se le ilumina la mirada, doctor Teoricus. Sí, ya está medio convencido. No me lo puede negar.

El médico teórico, sin afirmar pero sin negar del todo, se queda pensativo, y el médico práctico se marcha diciendo que solo hay que echar a volar las ideas...

Come Fly With Me - Frank Sinatra

lunes, 19 de diciembre de 2016

La mala letra de los médicos


En una entrada titulada “amanuenses y teclistas” reflexioné en su momento sobre esta eterna cuestión. En realidad era un comentario a un artículo de opinión titulado “Mala letra, mala leche”, en el que su autora clamaba por la burocracia infinita en la consulta, que según ella deforma la letra y hasta el carácter.

Coincido con esta apreciación, pues yo mismo tenía una caligrafía más que aceptable, que acabó deformándose de tanto escribir. O que, remedando la canción, “se rompió de tanto usarla”. 

Se dice también que la deformación ya viene de la universidad, por tener que escribir rápidamente, supuestamente tomando apuntes (¿Por qué los médicos tienen tan mala letra?). Pero entonces todos los universitarios tendrían mala letra, no solo los de medicina. 

Comparto la opinión de que es un problema de disfuncionalidad basada en el exceso de práctica gráfica”, que produce “una degeneración caligráfica progresiva en los profesionales”, como se señala en este breve artículo con el mismo título que el del enlace previo: ¿Por qué los médicos tienen tan mala letra?

En fin, ¡buena letra y una sonrisa! 😊
***
Comentario a:
Letra de médico, ¿quién puede entender esta receta?

Menos mal que ahora las recetas médicas son electrónicas: se evitan al menos las perniciosas consecuencias de una mala caligrafía médica.

Médico tem letra feia?


How To Improve Your Handwriting

domingo, 18 de diciembre de 2016

La magia reconquistada (y II)

Fiesta de la Reconquista de Vigo (Galicia, España)
Combate en Porta da Gamboa, Vigo

I parte: AQUÍ

El sábado 28 de marzo, Vigo festejaba por todo lo alto el glorioso día de su liberación. Al mediodía, Sabela y yo recorrimos el mercado de época, montado al modo de principios del siglo XIX en las calles principales del Casco Vello, el barrio histórico, que bullía en esa jornada emblemática como en ninguna otra del año. Y degustamos delicias gastronómicas que se servían en las tabernas. Pasadas las cinco de la tarde, Sabela me abandonaba; tenía que ensayar el concierto que daría comienzo a las diez de la noche.
Asistí solo a la representación teatral que recordaba la entrada de las tropas francesas, a pie y a caballo, con el comandante Chalot al frente. Atravesando la Porta da Gamboa, la puerta más accesible, los invasores penetraron en el recinto amurallado; controlaron la villa durante un tiempo, hasta que los vigueses, junto a paisanos de los alrededores, marineros y campesinos, consiguieron imponerse victoriosos y hacerlos huir por mar desde A Laxe. Hombres y mujeres, niños y ancianos, disfrutaban del movimiento callejero de los actores que revivían aquella lucha heroica.
Desde la Praza da Constitución caminé por la Rúa dos Cesteiros y salí al atrio de la Colexiata de Santa María. Allí, un desconocido, barbado y de aspecto soñador, cubierta la cabeza por una gorra azul y blanca de capitán de barco, me mostró su asombro con acento extranjero por la representación que presenciara. Su rostro me era familiar. En medio del bullicio, me hizo algunos comentarios sobre la ciudad. Y como la calle no era lugar apropiado para hablar con calma, lo invité a una cafetería cercana.


Tomamos asiento y nos sirvieron. Y él, quitándose la gorra de capitán y dejando al descubierto una ondulada cabellera, hizo su presentación.
–Mi nombre es Jules…, Jules Allotte –me dijo–. Soy escritor y he navegado un poco. Nací en Francia –la «r» vibrante gutural lo delataba–, pero me considero de todas partes. Hubiera querido ser marino y recorrer el mundo. Siempre soñé con aventuras.
–Yo me llamo Roi Lago y soy médico rehabilitador –le hice saber, con la confianza que me inspiraba–. Nací en esta ciudad costera y no se me ha dado por aventurarme en el océano. Aunque alguna vez me imaginé médico de barco.
–¡Oh, doctor Lago!, un rehabilitador necesitaría yo a mi lado –arguyó–. Paso tantas horas escribiendo… Mi cuerpo se agarrota y los dolores musculares me atenazan.
Después, Jules me habló de Vigo como si lo hubiese conocido en un tiempo lejano, cuando era apenas O Berbés, un pequeño puerto de pescadores. Dijo que se imaginara otro desarrollo. Llevó la mirada hacia el mar cercano, en un intento de alcanzarlo, y, al no poder verlo, emitió un gemido lastimero.
La ría de Vigo es magnífica –sentenció–. La he contemplado desde las principales atalayas (Monte Alba, O Castro, A Guía, A Madroa). Tiene historia. En Rande se libró una gran batalla, en 1702… ¡Ah!, los engreídos ingleses realzaron su victoria rotulando una calle en Londres: Vigo Street. Y aquí todavía suspiran muchos por los tesoros del fondo. ¡Ignorantes! El tesoro es la ría.


Yo dejaba hablar al francés, y él parecía satisfecho de que le escuchase. Hacía loas y críticas: que si el primer puerto pesquero del mundo, que si faltaban puentes, que si el benigno clima, que si demasiado ruido… Me sorprendió su reprobación arquitectónica. Siendo foráneo, señalaba con acierto los errores de nuestro falso progreso destructor de edificios simbólicos.
–Se habla de la ciudad que se perdió –le dije con desazón.
–O que los mandatarios echaron a perder –precisó con supuesto conocimiento–. Vigo también necesita rehabilitación.
Pasadas las nueve, le revelé mi compromiso a Jules. Nos despedimos afectuosamente y me dirigí al Teatro García Barbón, obra de Palacios.
El director marcó el comienzo del concierto y la Orchestre de Paris hizo sonar la Suite Vigo de Soutullo. Escuché con deleite y admiré a mi chelista. Fue una noche sonoramente mágica. Al concluir la velada musical felicité a mi amada, le comenté la representación teatral de la Reconquista y le hablé del francés desconocido.


El domingo le di mi adiós a Sabela y le comuniqué una repentina revelación.
Ya sé a quién se parece ese hombre. No lo creerás, cariño, pero es igual que Julio Verne. Idéntico al del monumento portuario. Y es curioso, ¡se llama Jules!
¡Qué imaginación tienes, Roi! –me dijo incrédula–. Hay muchos Jules en Francia  –me besó en los labios y se despidió con una turbadora sonrisa.
Esa noche me acosté antes de lo habitual; estaba cansado y tenía que madrugar. Pero no podía conciliar el sueño y, movido por una corazonada, decidí acercarme al puerto. A tal hora estaba casi desierto. Alcancé el monumento de mis preocupaciones y… ¡otro momento asombroso! Allí estaba la figura de Verne, sobre el calamar gigante, y en su cabeza la gorra azul y blanca de capitán de barco.
¡Exactamente igual que la del otro Jules!... ¿El otro Jules?

A Reconquista de Vigo
(En Gallego)

La magia reconquistada (I)


Nota introductoria.- Este relato, que editamos en dos partes, está inspirado en la celebración de la Reconquista de Vigo y gira en torno a la figura de Julio Verne, sin que falten los ingredientes definidores de este blog: la medicina y la música. Es un pequeño homenaje a mi ciudad y espero que entretenga a quienes lo lean.




Bajo un cielo esplendoroso se produjo nuestro mágico reencuentro. En el aeropuerto de Peinador solo faltaban fuegos de artificio para festejar tan resplandeciente día. Igual de radiante se pronosticaba el siguiente, sábado, señalado por la celebración del bicentenario de la Reconquista de Vigo. El 28 de marzo de 1809 se lograra expulsar a las tropas de Napoleón de la entonces pequeña villa marinera, que tras su liberación sería elevada de categoría poblacional. Y doscientos años después, Sabela y yo íbamos a disfrutar juntos en la ciudad cuyo mar cantara Martín Códax, su egregio trovador.
–He leído en el avión la increíble noticia –me dijo ella después de besarnos.
–¿Qué noticia, Sabela? –le pregunté extrañado.
–La desaparición de la estatua de Julio Verne. ¿No estás enterado, Roi?
–¡Ah, sí! Nadie en la ciudad se lo explica.
No manifesté demasiada sorpresa; me preocupaban más otros asuntos. Pero en efecto, la prensa hablaba del suceso. En el Faro de Vigo podía leerse: «La noche pasada desapareció misteriosamente la escultura del autor de Veinte mil leguas de viaje submarino. La policía investiga…». Situado en el puerto de la Ciudad Olívica, el monumento a Julio Verne había sido inaugurado en 2005, como homenaje al escritor en el centenario de su muerte, pues en un capítulo de la mentada obra, titulado «La bahía de Vigo», refiere un hecho histórico acaecido en el estrecho de la ría viguesa: la batalla de Rande. Ahora quedaba el pedestal de piedra y la representación del calamar gigante, sin el creador de los Viajes extraordinarios que, broncíneo, coronaba la escultórica obra.


Sabela había llegado con la Orchestre de Paris, de la que formaba parte como instrumentista de violonchelo, para unirse a los fastos conmemorativos. ¡Qué paradoja! Una agrupación sinfónica francesa venía a celebrar la expulsión de sus compatriotas. Nada sorprendente en 2009; sus miembros eran músicos profesionales sin reparos. En cambio, había vigueses que, enfrentados a los más patriotas, se lamentaban de no haber permanecido bajo su bandera. Y aunque yo me alegraba de que mi novia tuviese la fortuna de ser titular de tan importante conjunto sinfónico, me dolía del obligado alejamiento. Desearía ser también músico y viajar a su lado. Pero mis obligaciones profesionales estaban en Vigo, no en París.
La víspera del día grande fue de recíproca entrega. Éramos una pareja enamorada. Me tomé el viernes libre para dedicárselo a Sabela, y ella se olvidó del cuerpo de su violonchelo para abrazar el mío. Nos echábamos en falta. Llevábamos más de cinco meses sin vernos, desde principios del pasado octubre, en pleno otoño parisino amarillo y ocre, que hermoseaba más si cabe la Ciudad de la Luz. En la urbe galaica del sur no teníamos el bello Sena ni la magnífica Torre Eiffel, pero la esplendorosa ría y las majestuosas Islas Cíes compensaban esas carencias, satisfaciendo plenamente nuestras retinas. Y sin secretos por descubrir en el lugar que nos vio nacer, decidimos alejarnos de distracciones naturales o urbanísticas.
Nos bastaba el nido de amor para colmar las urgentes ansias...


(Continuará. ¿Sabremos en la II parte qué pasó con la estatua de julio Verne?)

Ciudad de Vigo

viernes, 16 de diciembre de 2016

Sobre la humanización asistencial


El primer paso para alcanzar un objetivo es tener una mentalidad positiva. Anónimo

Reproduzco un comentario propio, algo aderezado, al texto “A favor de la humanización® de la asistencia sanitaria”, una propuesta encomiable de Rodrigo Gutiérrez Fernández en su blog Regimen Sanitatis 2.0. A pesar de las dificultades, hemos de procurar una medicina comprensiva y compasiva.
Un psiquiatra con dedicación pública exclusiva y docente en Escuela de Enfermería, habiendo llegado a los 60, me dijo: “Cumplidos los 55 deberíamos, como en otros países, asumir funciones no asistenciales”. Y a continuación añadió –insisto, un PSIQUIATRA–: “Porque cuando ya se ve al paciente como el enemigo…”.

Y es que ejercer esta profesión en un sistema devorador e implacable, en un medio masificado y por ende deshumanizado, la resistencia tiene un límite. Lo vocacional llega a ser herido por la fría aplicación de herramientas de gestión que ignoran lo humano, centradas en objetivos demoledores hasta para las mentes más capaces.

Me refiero a Hispania, claro, no a Canadá ni a Australia.

Por otro lado, y hablo del nivel primario de salud, en general el mimo con el que los médicos de familia tratan a los usuarios (ya no hablo de pacientes) suele ser exquisito. A pesar del disconfort por las dificultades. Ya quisieran estos profesionales, casi serviles, ser tratados de igual modo, o dignamente (con cortesía y respeto), por los gestores que les ordenan sin conocer ni sus nombres.

Aptitud profesional y actitud humana conjugadas para un servicio público, educativo o judicial, policial o sanitario, da igual, es un ideal irrenunciable (reparemos en los postulados de Osler: humildad, honestidad, humanidad). Pero qué difícil de alcanzar en un ambiente sumido en la desconfianza, cada vez más descortés y menos respetuoso. El mundo retrocediendo…

Puedo estar equivocado, pero es mi sentir.

That's How I Feel - Sun Ra & His Arkestra
*** 
Entrada relacionada en blog:
Contra la deshumanización de la Medicina

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cuestionarios, test e índices de salud




Basándonos en el documento “CUESTIONARIOS, TEST E ÍNDICES SEGÚN PATRONES FUNCIONALES DE M. GORDON que puede descargarse AQUÍ, y que parece ajustarse a los cuestionarios, tests e índices para la valoración del paciente de la Consejería de Salud del SAS (ver AQUÍ), proviene la relación de abajo, con modificaciones o especificaciones y enlaces pertinentes, que nos aclaran de qué se trata o en qué consisten. Encuadrados en doce patrones, se resaltan en amarillo los cuestionarios, test e índices que consideramos esenciales, y se señalan con un asterisco los añadidos al listado de referencia.

PATRÓN 1 - SALUD GENERAL Y HÁBITOS
- Test de Apgar (salud neonatal). Aclaración del nombre AQUÍ 
- Test de Fagerström (dependencia a la nicotina) 
- Test de Richmond (motivación para dejar de fumar) 
- Cuestionario CAGE (screening de alcoholismo) *
- Cuestionario CAGE camuflado (detección del consumo de alcohol)
- Cuestionario Malt (detección de alcoholismo)

PATRÓN 2 - NUTRICIONAL-METABÓLICO
- Mini nutritional assessment “MNA” (evaluación estado nutricional)


PATRÓN 4 - CAPACIDAD FUNCIONAL
- Índice de Katz (AVDB) 
- Índice de Barthel (AVDB) 
Escala de disnea (MRC modificada)
- Escala NYHA (valoración funcional de IC)
PATRÓN 5 - SUEÑO-DESCANSO
Cuestionario de Oviedo del sueño 
Cuestionario STOP-BANG (SAOS) *

PATRÓN 6 - COGNITIVO-PERCEPTUAL (NEUROLÓGICO)
- Test de Isaacs (cribado de demencias)
- Test de Pfeiffer (cribado de deterioro cognitivo)
- Mini examen cognitivo (MEC de Lobo)
- Test del informador (cribado de demencias)
- Escala de demencia de Blessed *
- Escala de Hachinsky (Dx diferencial Alzheimer/demencia vascular) *
- Escala de coma de Glasgow (nivel de conciencia)

Evaluación Neuropsicológica en personas mayores

PATRÓN 7 - MENTAL-PSIQUIÁTRICO
- Escala de Goldberg (cribado ansiedad-depresión)
- Test de Yesavage (escala de depresión geriátrica)

PATRÓN 8 - SOCIOFAMILIAR
- Cuestionario de Zarit (carga del cuidador)
- Test de apgar familiar (percepción de la función familiar)
- Cuestionario de Duke –UNC (apoyo social percibido o funcional)

PATRÓN 9 - SEXUAL-REPRODUCTOR

PATRÓN 10 - ADAPTATIVO
***
Nota.- La valoración geriátrica incluye tres apartados: 1-Físico-funcional, 2-Mental (a-Cognitivo, b-Afectivo), y 3- Social. Y los cuestionarios, test e índices que los contemplan se hallan respectivamente en los ítems o patrones 4, 6, 7 y 8.

El propósito de la medicina es aliviar el sufrimiento. Casi nada. Y lo referido son medios de búsqueda para hallar la claridad y conseguir ese noble propósito. Entonces, valga una samba para que salga el sol.

Samba de Orfeo - Teresa Salgueiro & Sexteto João Cristal
De la película Orfeo Negro

lunes, 12 de diciembre de 2016

Yendo a contracorriente


Cuando uno no se deja arrastrar por las modas o huye del pensamiento único, está yendo a contracorriente. Significa oponerse a la dictadura social que nos marca pautas y caminos. ¿Es eso ser raro? Pues bendita sea la rareza. 

Los ejes de mi carreta - Atahualpa Yupanki

domingo, 11 de diciembre de 2016

Palabras de un médico bueno



El doctor Albert J. Jovell (1961-2013), un médico bueno que dio voz a los pacientes (fue presidente del Foro Español de Pacientes), tuvo una doble experiencia vital: como médico y como paciente. Puede decirse que fue un galeno que entendía la medicina como un ejercicio de amor y, hallándose ya del otro lado, un doliente que asumió su enfermedad con dignidad.

En dos frases expresó su sentir como paciente gravemente enfermo: 

He tenido dos carreras de medicina: la vertical como médico y la horizontal como paciente. En la vertical, ves la enfermedad; en la horizontal, la vives. 

Yo ya acepto que no me van a curar, pero me costaría aceptar que no me van a cuidar. 

Y en otras como las que siguen, su visión de la medicina como médico: 

Lo importante es el enfermo, no la enfermedad. 

Ser y ejercer de médico es un compromiso diario con la dignidad humana. 

Necesitamos pacientes más informados y médicos más sensibilizados. 

No basta con ser buen médico. Hay que ser un médico bueno. 

El médico bueno te informa y te comunica, te oye pero también te escucha, te atiende y te acompaña. 

A la vez que se está produciendo un progreso científico sin precedentes, no debería olvidarse la importancia del humanismo asociado a la práctica de la medicina. 

Me siento orgulloso de pertenecer a una profesión donde aún es importante la ética, el compromiso con los demás y la capacidad de sacrificio.
***
Pensando en sonorizar esta entrada, deseaba algo que me evocase vida y calma. Y no sé por qué, me vino enseguida a la cabeza la "Serenata" de Leroy Anderson, en la interpretación de Nat King Cole.  Tal vez por la evocación de festiva serenidad.