martes, 14 de febrero de 2017

Sobre el periodismo sanitario



Hacemos hoy un acercamiento al periodismo sanitario...
...profesionales de distintos medios de comunicación nacionales y autonómicos han coincidido en señalar el valor de la especialización para comunicar bien en salud.
Es lo que se señala en un artículo periodístico intitulado “La especialización, clave en el periodismo sanitario”. Una recomendación que también es aplicable al periodismo político, al deportivo o al del corazón. En este sentido, ningún descubrimiento. En dicho artículo también se recuerda que “la credibilidad es el patrimonio, la bandera de un periodista”, abogando por la información contrastada, rigurosa, transparente y adaptada al medio, nunca creadora de falsas expectativas. Porque al fin y al cabo, la información en salud es educación sanitaria.

Comprobamos que se ha propuesto una guía del periodista sanitario, en consonancia con el aumento progresivo de la información relacionada con la salud. No descubrimos nada cuando afirmamos que la salud es lo que más preocupa a la sociedad. ¿O alguien lo dudaba? Hecho este recordatorio, cabe resaltar una cuestión técnica que la referida guía recoge. Y es que la forma de presentar la información de salud en los medios informativos se puede dividir en tres grandes áreas:
  • política sanitaria
  • divulgación científico-médica
  • sucesos de índole sanitaria
Por otra parte, en nuestro particular léxico médico ya hemos dado una definición reflexiva de los medios de comunicación, aplicable al ámbito sanitario:  
Instrumentos que difunden información mediante técnicas de transmisión, impresas, orales o visuales. Respecto a la sanitaria, útiles cuando son serios; inconvenientes y perjudiciales cuando transmiten sin adecuado asesoramiento. El mayor peligro está en que lo perverso vende más que lo salubre; por desgracia, la prensa y los demás medios, tienden cada vez más hacia el sensacionalismo, ya que un periodismo responsable y cauto no resulta demasiado rentable. A menudo refuerzan la idea de que la medicina puede solucionar todos los problemas de la humanidad, contribuyendo así a la “medicalización” de la vida, y no pocas veces sus mensajes producen efectos negativos en la relación médico-paciente.

El periodismo sanitario ya ha sido sometido a debate, sobre él se sigue debatiendo y en el futuro no habrá de dejarse de debatir sobre una cuestión que interesa y preocupa especialmente a los profesionales de la sanidad, asombrados muchas veces por noticias poco rigurosas o incluso alarmantes que publican los medios, y en consecuencia preocupados a su vez por los pacientes que reciben la información. Se les previene de las noticias que les llegan; se les aconseja que adopten una visión crítica, en la que debe primar más la sensatez que la desconfianza; se les alerta de la consulta con el doctor Google, en cuanto a un uso adecuado, contemplándolo como herramienta orientativa y no infalible. En fin, los pasos del periodismo sanitario, en sus vertientes clásica y digital, debieran conducirnos por la senda de la objetividad, del rigor y del fundamento científico, lejos de la otra de subjetividad, charlatanismo y tremendismo. Así sea, con el objetivo de una buena información en salud.

Periodismo sanitario
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