viernes, 21 de abril de 2017

Problemas conocidos, soluciones no aplicadas



En un foro médico se han recibido en un mismo día tres noticias relacionadas con el desencanto generalizado de los trabajadores del sistema público de Salud, entendido como el ofrecido independientemente por diecisiete servicios de salud, correspondientes al mismo número de comunidades autónomas hispanas.

Estas son las tres noticias a las que nos referimos: 

Vía crucis de médicos de familia cuando han de asumir plenamente el trabajo de los compañeros que se ausentan... No solo en Semana Santa, también en verano y en Navidades. Y con reconocimiento cero a su agobiante sufrimiento. 

Enfermeros gallegos en Reino Unido se sienten reconocidos y no se plantean volver a España, donde la situación es cada vez peor. Esa placentera sensación de “reconocimiento”, ausente aquí, dice mucho de un país y de otro. 

“Parece que para salvaguardar la sanidad pública hay que sacrificar la salud del trabajador sanitario”, se comenta. Surge una vez más la pregunta: ¿Quién cuida al cuidador? Y retornamos al drama que parece irresoluble: el médico enfermo

¿Y cuáles son las soluciones no aplicadas?

Las soluciones pasan por mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales de la salud. Lo cual precisa de una buena política sanitaria, con todas las herramientas de planificación, organización y gestión necesaria que sean pertinentes. Los problemas están detectados y solo cabe implementar medidas de mejora. No es aceptable que los responsables de llevarlas a cabo se inhiban y miren hacia otro lado. Por otra parte, no hemos de olvidar el papel de los colegios médicos (y también de enfermería), que recogen en sus estatutos “la defensa de los intereses profesionales de los colegiados y la representación exclusiva de la profesión”. 

Hay cosas que a menudo se olvidan…

Unforgettable - Natalie-Nat Cole

2 comentarios:

  1. Pregunta de mi cirujano cardíaco :

    - ¿ Martin, cuántos años hace que le operé ?

    Respuesta:

    * Dieciocho, doctor.

    Pensativo unos segundos...

    - Hicimos un buen trabajo

    * ¿ Quién yo ? No, yo dormía. Usted hizo la tarea.

    - Vaya. Esa es una respuesta incorrecta. No, yo le operé, días después, le dí el alta clínica y semanas después, usted, ya recuperado, tarea realizada por si mismo, tomó la decisión de normalizar su vida a lo anterior.
    Ó sea: mitad y mitad, usted hizo su parte, yo hice la mía.
    Eso es algo que cuesta mucho entender por parte del paciente : pide salud, pero declina tomar parte en su cuidado.
    La salud es cosa de dos: doctor y paciente. Uno arregla, el otro cuida. Pero poca gente lo ve así.
    Un abrazo.
    M.

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    1. Buen ejemplo de responsabilidad compartida, Martin. A modo de cuento didáctico, que sirve de enseñanza.
      Un abrazo y gracias por este exemplo.

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