martes, 30 de mayo de 2017

Una salida profesional



Cuando me licencié en derecho, me marqué el objetivo de ayudar a la gente, de contribuir a la creación de una sociedad más justa. Pero tenía mis dudas en cuanto a la salida profesional. Había que ganarse el pan de alguna forma para poder servir a los demás. ¿Me convertiría en fiscal? ¿Tal vez en juez? ¿Acaso en abogado laboralista? ¿Quizá en asesor jurídico de empresa? ¿Sería experto en derecho del consumo?... ¡Ah!, pero un jurista tenía que seguir formándose para alcanzar el puesto deseado, no bastaba el informe favorable de un letrado veterano. Entré en una academia de derecho internacional y me apliqué en el amplio programa de estudios. Pero después de tanto romperme la cabeza, intimé con la directora, una abogada guapa y rica. Nos casamos. Entonces, sin habérmelo propuesto, cambié la carrera profesional por la vital y... ¡Adiós a mis sueños altruistas!

En el caso de la medicina, podrían surgir estas dudas de especialización: ¿Sería cirujano? ¿O mejor psiquiatra? ¿Desearía ser médico de familia? ¿O preferiría la medicina de empresa? ¿Pensaría en la gestión sanitaria?...

Leon, the professional (banda sonora del film)

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